Llega a las tablas 'El amor es un francotirador'

Llega a las tablas 'El amor es un francotirador'

La adaptación de la dramaturga Lola Arias cuenta con la participación de Victoria Hernández.

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18 de febrero 2016 , 04:06 p.m.

La obra El amor es un francotirador tiene el orden del caos. Por eso está llena de vértigo y de unos personajes que rayan en la esquizofrenia.

Pero todo es un sueño y el reto de la directora Victoria Hernández fue encontrarle una estructura al azar.

La producción, que está en temporada de estreno en el espacio alternativo HombreMono, es una adaptación del texto de la argentina Lola Arias con la que la autora cierra una trilogía sobre el fin del mundo.

En ella se reúnen seis personajes que sufren de esa enfermedad tortuosa del desamor y quieren suicidarse.

Una niña en patines es la encargada de marcar las reglas del juego con un dado. Y ahí empieza el caos, ya que el número que caiga marcará qué personaje contará sus historias y sus deseos.

Aunque no aparecía así en el texto original, Hernández apostó por darle esa incertidumbre que significa que un dado marque el orden de las actuaciones.

“Me parece que todo tiene que ser azar, quisiera que la obra cada noche sea distinta, yo necesito la adrenalina de los actores ahí todo el tiempo y que el público también se sienta de alguna manera como ¿quién va a salir?”, asegura la directora.

El primer paso de Hernández fue crear el personaje con cada uno de los actores para que cada aparición suya fuera una pieza teatral única.

La historia se divide en tres actos: en el primero, los aspirantes a suicidas presentan sus razones; en el segundo, cuentan su último deseo y el final se centra en el juego mortal de la ruleta rusa con un revólver.

“No son gente normal, es gente que se quiere suicidar, ya eso tiene un grado de locura. Y yo quería encontrar el nivel de locura de cada uno y acercarlo un poco al país”, cuenta Hernández.

Por eso, aparecen personajes como una guitarrista desplazada por la violencia, que encarna Diana Ángel, y una stripper a la que abandonó su marido que la golpeaba, interpretada por Ximena Erazo.

También hay una mujer preciosa con problemas mentales, un actor veterano que piensa que el amor es actuación, un hombre que se enamora de una mujer distinta cada noche y un boxeador borracho de lujuria.

“Los nombres de los personajes en la obra son el Tímido, la Chica del Campo, el Boxeador, la Belleza... Eso me llevaba a buscar un arquetipo pero no quería quedarme en el cliché sino desarrollarlo, presentándolo al comienzo como un juego”, dice la directora.

En el elenco de la pieza, en el que también están Lilo de la Vega, Rodrigo Hernández, César Saleh y Antonia Manrique, hay una presencia estelar: Gustavo Angarita, quien hace el papel del Don Juan.

De hecho, este es el personaje central de toda la trilogía: en Striptease por Manuel Sarmiento y en Sueño con revólver fue encarnado por Quique Mendoza, cuyo personaje repetía todo el tiempo un sueño en el que se suicidaba jugando la ruleta rusa.

“Yo desde el comienzo quería que fuera Gustavo –recuerda Hernández–. Cuando se lo propuse y me dijo: ‘Lo quiero hacer porque eso que quiere decir ese personaje es lo que yo quiero decir en este momento, es mi discurso’. Es muy bello verlo”.

Y es que a sus 73 años, Angarita camina por el escenario sin esfuerzo aparente, mezclando sobriedad con potencia, y logrando una actuación que no hace más que confirmar su leyenda.

CULTURA Y ENTRETENIMIENTO

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