Mujer falleció en sala de urgencias de Medellín sin recibir atención

Mujer falleció en sala de urgencias de Medellín sin recibir atención

Yésica Saldarriaga tenía dolor abdominal. Negaron su atención por falta de convenio con la EPS.

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18 de febrero 2016 , 11:18 a.m.

La última vez que Fernando Espinosa vio con vida a su compañera sentimental, Yésica Saldarriaga, fue en la sala de urgencias de la Clínica Sagrado Corazón de Medellín, sentada en una silla de ruedas, a la espera de atención para un agudo dolor abdominal.

La molestia, en el lado derecho del vientre, había comenzado al medio día. Como se volvió insoportable, a las 4 de la tarde, Fernando y Yésica tomaron un taxi desde el barrio Llanaditas, oriente de Medellín, hacia esa clínica del barrio Buenos Aires, a media hora de su casa.

Cuando llegaron, el portero les suministró la silla de ruedas, porque según relata Fernando, “el dolor se volvió extremo, muy apurado”. La atención tardó un poco, hasta que una funcionaria les pidió los documentos.

“La muchacha dijo que no podía atenderla, que estaba suspendida la EPS de nosotros allá (Nueva EPS), que había que llevarla para la León 13 (otra clínica en el centro de Medellín), o que ahí me la atendían, pero que me valía $300.000”, cuenta el hombre, y agrega que su compañera no recibió medicamentos o estabilización para el dolor.

Fernando salió entonces a hacer una llamada para pedir dinero prestado, porque no tenía ni siquiera para pagar un taxi hasta la Clínica León 13. Sin embargo, a los pocos minutos, cuando ya eran las 6:30 de la tarde, una paciente salió a buscarlo para decirle que Yésica se estaba muriendo.

“Llegué y ella seguía en la silla, pero estaba como desmayada. Yo le hablaba y no me respondía nada. Hasta que me apretó duro la mano y se fue. La gente armó mero despelote, que yo tenía que demandar a la clínica. De ahí llegó un vigilante y la echó para adentro. Al ratico los médicos dijeron que no había nada que hacer, que ya falleció, que le había dado peritonitis”, recuerda el compañero sentimental.

De acuerdo con Roberto Saldarriaga, hermano de la paciente, la Fiscalía recogió el cuerpo de Yésica y su familia está a la espera de los resultados sobre la causa de la muerte por parte de Medicina Legal.

Roberto aclara que la salud de su hermana siempre fue buena, que solo cuando tenía 6 años sufrió de cólicos en la parte abdominal y fue operada del apéndice. “Mi hermanita era muy aliviada, una ama de casa que cuidaba bien de su niña de cinco años. Era muy elegante, tierna, noble y buena gente. Uno no entiende por qué pasan estas cosas”, cuenta.

Por ahora resolverán las exequias de Yésica en el municipio de Venecia, suroeste de Antioquia, donde nació la joven, y la Personería de Medellín ya se comunicó con Fernando para indagar sobre el caso y contribuir en la parte legal.
A Fernando, que trabaja en jardinería y construcción, le duele que “la negligencia de una clínica y de unos médicos” haya dejado sin madre a su hija, y a él, sin la compañera que soñó tener para toda la vida.

La clínica responde

Natasha Molina, gerente de la Clínica Sagrado Corazón, dice que, según la historia clínica de Yésica, solo pasaron 15 minutos entre su admisión y el llamado del médico.

El ingreso de la paciente, continúa la gerente, fue el 15 de febrero a las 6:22 p. m. por dolor abdominal de entre 8 y 10 días de evolución, que ese día se había agudizado.

Si bien Fernando, el compañero sentimental, insiste en que la molestia ocurrió el mismo día y no venía desde antes, Molina aclara que eso no fue lo que el hombre le dijo al médico, y que a través de los videos de las cámaras de seguridad es posible ver que el ingreso fue a esa hora y no a las 4 de la tarde.

De acuerdo con la gerente, se hizo el proceso de admisión normal y luego se pasaron documentos para clasificación de triage hospitalario. El proceso, dice, tardó 15 minutos, y cuando el médico salió a hacer el llamado para el triage, el hombre no estaba y la paciente ya no respondía. En ese momento, ya tenía las pupilas dilatadas y la ingresaron a una sala para hacerle reanimación cardiopulmonar, pero falleció.

Según Molina, el Sagrado Corazón sí tiene convenio con la Nueva EPS. “Lo que sucedió fue que la paciente estaba suspendida por problemas de pago, entonces se le informó que sí se le atendía la urgencia, pero que si necesitaba algo después se le cobraba como particular”, explicó la gerente.

Por lo pronto, la Superintendencia de Salud envió una visita de inspección a esta IPS e informará si habrá sanciones por los hechos ocurridos con Yésica.

Entretanto, Diana Patricia Guerra, directora del Observatorio de Salud de la Personería de Medellín, advirtió que todas las clínicas del país tienen la obligación de valorar a los pacientes en urgencias y ninguno puede negar la atención, aunque no haya convenio con la EPS de un paciente.

“Ahora, lo que tienen que hacer al llegar a urgencias es que los valoren y determinen la gravedad del caso. Si la paciente está grave, deben intervenirla inmediatamente. Si un hospital no tiene el nivel de complejidad, al menos deben estabilizar y remitir, pero en ningún caso negarse a atender”, continuó la directora, y añadió que de comprobarse la negligencia en el caso de Yésica, la demanda podría ser de responsabilidad civil extracontractual.

Colapso en urgencias de Medellín

De acuerdo con Diana Guerra, la situación de las urgencias en Medellín está cada vez más compleja. El miércoles de esta semana, por ejemplo, el 90 por ciento de la red pública y privada de hospitales de la ciudad, sobre todo los de tercer nivel (que son los que más se congestionan) reportó estar por encima de su capacidad, con niveles de más del 180 y el 200 por ciento.

Según explicó, esto sucede porque la mayoría de personas no encentra oportunidad en citas de médico general, y hay muchos pacientes crónicos descompensados que no están recibiendo medicamentos de alto costo y terminan en las salas de urgencias para poder recibirlos.

Según los miembros de Somos 14 Más Uno, este año ha incrementado siete por ciento la población que llega a las urgencias de las 17 clínicas y hospitales de la alianza, que tienen el 80 por ciento de la oferta de salud de Medellín.

El colapso no es un síntoma aislado de la crisis de la salud. Luis Alberto Martínez, director de la Asociación de Empresas Sociales del Estado de Antioquia, dice que la represa de cirugías, la atención inoportuna con especialistas y médicos generales y las barreras para acceder a exámenes de laboratorio generan una cada vez mayor asistencia de los usuarios a las urgencias y, a su vez, obedecen a un factor financiero.

Según Martínez, las EPS están tratando de cumplir con los indicadores financieros que les exige el decreto 2702 del 2014, que les da hasta siete años para hacer una recuperación patrimonial, equivalente a 5,3 billones de pesos, de manera progresiva.

El primer año de plazo venció el 31 de diciembre de 2015, y las EPS debían responder por un 10 por ciento de ese valor, es decir, por 530.000 millones de pesos. De acuerdo con Martínez, las entidades usaron recursos (los que el Gobierno les entrega con giro directo) para hacer frente a esa deuda. “¿Cómo? Conteniendo costos para no atender a la gente, negándoles cirugías, medicamentos y consultas especializadas”, concluye el líder médico.

La consecuencia inmediata, continúa, es que la gente no se atienda oportunamente sus patologías, estas progresan y generan urgencias que bien pudieron resolverse a tiempo en un consultorio médico.

MARIANA ESCOBAR ROLDÁN
EL TIEMPO
MEDELLÍN

 

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