'El futuro de un país en paz', con de Klerk

'El futuro de un país en paz', con de Klerk

En el evento estarán el presidente Juan Manuel Santos y el premio Nobel de Paz, Frederik de Klerk.

18 de febrero 2016 , 08:10 a.m.

El expresidente de Sudáfrica Frederik de Klerk y el presidente Juan Manuel Santos (dos protagonistas de paz) sostendrán este jueves –a instancias de la Universidad del Rosario y EL TIEMPO Casa Editorial– un conversatorio público sobre lo que será Colombia en paz. Roberto Pombo, director de este diario, presentará la charla de los dos líderes.

Hay expectativa por el intercambio de opiniones que, como mandatarios de países en guerra, escogieron los caminos más difíciles en busca de la paz, inclusive poniéndose en contra de su propia clase.

De Klerk ha revelado que su decisión de poner fin a la segregación racial contra los negros en Sudáfrica le significó que sectores de la población blanca (sus aliados), que controlaban el gobierno (minoritario) por décadas, le quitaran su apoyo político.

Santos, que viene de una clase social privilegiada, con historia en el poder, también ha sido señalado por opositores de “traidor”, por empeñarse en dialogar con una organización que es tildada de terrorista.

El líder sudafricano, ganador del Premio Nobel de Paz en 1993 por haber puesto fin a décadas de conflicto armado en su país, ha seguido de cerca el proceso de La Habana.

La visita de De Klerk a Colombia para hablar sobre la paz en su país y su lectura del proceso de La Habana es el resultado de la alianza entre la Universidad del Rosario y EL TIEMPO Casa Editorial, para examinar este tema y que ya lleva más de tres años.

Además de la intervención de De Klerk y su diálogo con el presidente Juan Manuel Santos, intervendrán también el jefe del equipo negociador del Gobierno, Humberto de la Calle; el líder de las Naciones Unidas en Colombia, Fabrizio Hochschild, y Joshua Mitrotti Ventura, director de la Agencia Colombiana para la Reintegración.

El encuentro culminará con un panel en el que participarán Horacio Serpa, Carlos Holmes Trujillo, Víctor G. Ricardo, Frank Pearl y Sergio Jaramillo.

Varias empresas patrocinaron este encuentro: Bancolombia, Colsubsidio, Bavaria, PNUD, Cámara de Comercio y Seguros del Estado, Alianzas Temporales para la paz y el Desarrollo y Empower Results.

El encuentro comenzará a las 7 de la mañana en El Cubo (de Colsubsidio).

Frederik de Klerk, el premio Nobel de Paz

Frederik de Klerk, fue el hombre clave en el proceso de la reconciliación en Sudáfrica, el que terminó poniéndole fin al régimen del apartheid en ese país. Sin él la historia de Nelson Mandela y la de su país hoy serían totalmente diferentes.

El premio Nobel de Paz y expresidente de Sudáfrica participará hoy en el foro, El futuro de un país en paz, que realizan la Universidad del Rosario y EL TIEMPO.

De Klerk no fue un presidente más de Sudáfrica, sino que él partió la historia reciente de esa nación en dos. Se podría decir que fue el último mandatario blanco en una nación en la que los negros estaban segregados, relegados. Tras su paso por el Gobierno, todo esto cambió.

Él dio una muestra al mundo de que sí es posible una reconciliación en la que no haya revanchas, ni vencidos ni vencedores. En la que los opositores puedan trabajar juntos para sacar adelante a una nación.

Por eso, la visita de De Klerk a Bogotá, si bien no es la primera, si es la de una persona que tiene mucho para enseñar en un país que está a las puertas de poner fin a un conflicto de más de 50 años.

El expresidente sudafricano nació en 1936 en Johannesburgo, en el seno de una tradicional familia blanca vinculada al Partido Nacional, el mismo que impuso el apartheid, un sistema de segregación racial en Sudáfrica que comenzó en la décadas de los cuarentas.

En 1969 logró un escaño en el Parlamento de su país. Luego ocupó varios ministerios. Fue ministro de Minas y Energía, Interior y de Asuntos Exteriores.

Luego hizo parte del Ejecutivo. En 1989 fue elegido como presidente de su partido y ese mismo año como Presidente de su país, cargo en el que estuvo hasta 1994.

Esos eran días en que los aires de cambio se sentían en el continente africano y en los que se notaba en el ambiente que los gobiernos segregacionistas estaban llegando a su fin.

Y esto lo entendió De Klerk desde el primer momento. Por eso, él se la jugó para que en Sudáfrica se acabara el racismo y esa clara separación entre blanco y negros.

Desde que asumió en 1990 anunció las decisiones que iba a tomar en aras de que se acabara la segregación en su país. “Es hora de negociar”, dijo.

Por eso, una de las primeras medidas que adoptó como mandatario fue legalizar el Congreso Nacional Africano (movimiento político que estaba prohibido) y ordenar la liberación de varios dirigentes sociales y políticos afros, entre ellos a Nelson Mandela, el líder sudafricano negro que llevaba 27 años encarcelado por el régimen blanco.

Claro que hay que tener en cuenta que en el 92 él convocó a un referendo entre las comunidades blancas del país, quienes votaron a favor de poner fin al apartheid.

Tras esto, negoció con el Congreso Nacional Africano y otros sectores del país una nueva Constitución que acabó con la discriminación racial. Ese fue el punto que marcó la nueva dinámica política y social de esta nación africana.

En su momento supo que no se trataba de mantener una pelea de blanco y negros, sino que era necesario poner fin a esa disputa. Entendió que era clave entablar acuerdos con Mandela sobre la base del respeto y de buscar la reconciliación nacional, algo que a los ojos de los expertos no parecía fácil.

Pero entre los dos lo lograron. Por eso, en 1993 a los dos se les entregó el premio Nobel de Paz, algo que ha sido totalmente incontrovertible.

Pero la tarea de De Klerk no terminó ahí, sino que como una muestra de verdadera reconciliación, para las elecciones de 1994 aceptó ser la fórmula vicepresidencial de Mandela. Se impusieron que las que fueron las primeras elecciones multirraciales de la historia sudafricana.

Estuvo acompañado el gobierno de Madiba hasta 1996 y un año después se retiró de la actividad política.

Según el propio De Klerk, con el con el paso de los años se convenció de que tenían que abandonar los intentos por gobernar a Suráfrica con base en cuestiones raciales, “pero de una manera que no llevara a una catástrofe para nuestro propio pueblo y para todos los pueblos de nuestro país”.

Incluso el fallecido Mandela al referirse a su vicepresidente los definió como un hombre pragmático.

De acuerdo con Mauricio Jaramillo, catedrático de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario, De Klerk jugó un papel clave en el proceso de la reconciliación en Sudáfrica al interpretar las nuevas tendencias políticas de los noventas y poner fin al apartheid.

En Sudáfrica se dio una transición a la democracia de un régimen que tenía como valor la discriminación, algo que no hay en Colombia”, dijo.

El catedrático resaltó que “más que la inclusión de los negros, el expresidente fue clave en la necesidad de reconciliación entre las dos comunidades pues logró que no terminara la revolución en una venganza”.

Por su parte Arlene Tickner, catedrática de la Universidad de los Andes, dijo que la vista de De Klerk, reviste una importancia simbólica, pues las lecciones aprendidas del proceso sudafricano resultan de enorme importancia para el caso colombiano, sobre todo en lo que se refiere al tema de justicia transicional.

EL TIEMPO

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