Policía Nacional queda en manos de un experto en seguridad ciudadana

Policía Nacional queda en manos de un experto en seguridad ciudadana

El general Jorge Nieto entra a manejar una institución fragmentada por las pujas internas de poder.

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17 de febrero 2016 , 09:14 p.m.

Las instituciones están por encima de los hombres”. Esa frase, pronunciada el miércoles por el general Rodolfo Palomino en la rueda de prensa en la que anunció su decisión de irse de la Policía tras 38 años de servicio, retrata el desenlace de los que podrían ser los seis meses más turbulentos en la historia reciente de la institución, durante los cuales las divisiones internas y los señalamientos contra el Director estuvieron en primera plana.

Palomino decidió solicitar su retiro, petición que fue aceptada por el gobierno del presidente Juan Manuel Santos “contra su preferencia”, en el entendido de que ninguno de los señalamientos contra el general, a estas alturas, está comprobado.

El Director de la Policía dio el paso al costado, según dijo, convencido de que los procesos disciplinario y penal que hoy cursan en su contra terminarán demostrando su inocencia. “No puedo permitir que un director de la Policía esté siendo investigado, que esté puesta en duda su transparencia, su honorabilidad”, aseguró.

Lo hizo un día después de que Procuraduría anunciara que lo va a investigar formalmente por cargos de presuntos enriquecimiento ilícito, chuzadas a periodistas y el escándalo de la posible red de prostitución homosexual conocida como la ‘comunidad del anillo’. (Lea también: Cuatro razones de la salida del general Palomino de la Policía)

A la Dirección General llega Jorge Hernando Nieto Caro, un oficial con más de 35 años en la Policía y que desde el pasado 14 de enero venía ocupando la Subdirección de la Institución. Anoche, desde su cuenta de Twitter, el General señaló que responder “al clamor ciudadano de contar con una Policía transparente” y lograr “un país seguro y en paz” serán sus prioridades.

Experto en temas de inteligencia, hombre de plena confianza de las agencias de Estados Unidos que luchan contra el narcotráfico y experto en los temas de seguridad ciudadana –el combate a los delitos que, como el hurto en todas sus modalidades, golpean más al ciudadano de a pie– Nieto llega al máximo cargo en la Policía con la misión prioritaria de recuperar la imagen de la Policía y endurecer los controles dentro de la institución. (Lea también: General Nieto ha sido clave en lucha contra las drogas y terrorismo)

Nieto tiene especialización en Seguridad Integral, Investigación Criminal y en Desarrollo Gerencial de la Universidad de Washington. Fue jefe del equipo de la Policía que trabaja en llave con Estados Unidos para cazar a los grandes capos y también director de la Dijín y de la Dirección de Seguridad Ciudadana. Dentro de la institución se le reconoce como uno de los impulsores del nuevo sistema de gestión y talento humano.

No muy visible para los colombianos del común –Palomino era, de lejos, el oficial de toda la Fuerza Pública más reconocido por la opinión pública–, el general Nieto entra a manejar una institución golpeada por los escándalos y, sobre todo, fragmentada desde adentro por las pujas de poder. No en vano tanto el presidente Santos como el ministro Villegas reiteraron su llamado “a la unidad” en la Policía.

Jorge Restrepo, director del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac), afirmó que Nieto debe usar su conocimiento para “recuperar la confianza en la ciudadanía, para que el policía de calle no sea visto como miembro de una institución signada por la corrupción”. A su juicio, Nieto es uno de los policías más completos en la cúpula, “por su capacidad de innovación, experiencia operativa y en la lucha contra el crimen organizado”.

Afirma que más que resolver las divisiones, debe implementar métodos de contrainteligencia, “establecer controles internos, auditorías e inspecciones, que por ahora han fallado”.

Jairo Libreros, experto en seguridad ciudadana y profesor de la Universidad Externado, dice que “el general Nieto debe garantizar que ciertos sectores que no siguen la línea de mando establecida, no sigan siendo ruedas sueltas. Sin mecanismos de control, difícilmente tendrá capacidad de gestión”.

En ese mismo sentido se pronunció Ariel Ávila, director del Observatorio del Conflicto Armado de la Corporación Arcoíris: “Lo primero que la Policía debe afrontar es acabar con esa guerra interna del generalato de la Policía”, dijo.

Para el senador Alfredo Rangel, exdirector de la Fundación Seguridad y Democracia, las dificultades de la Policía son estructurales. Afirma que la captura, hace casi dos semanas, de 14 de sus integrantes, relacionados con una red de microtráfico en Bogotá, es una muestra de que “sus problemas son de mucha hondura”.

Y el coronel (r) Alfonso Velásquez, profesor en la Universidad de la Sabana, dijo que el nuevo director debe “llegar hasta el fondo de las denuncias sobre posible proxenetismo y mostrarle los resultados, públicamente, al país”.

Otro de los frentes será el posconflicto. Los expertos coinciden en que Nieto tendrá que liderar un debate sobre el papel de la Policía tras la firma de la paz. “Debe establecer cuál será la misión de la Policía frente a la transformación de la criminalidad organizada”, dijo Restrepo.

‘Doy un paso al costado’

Aunque el general Rodolfo Palomino había dicho que la decisión sobre su futuro en el cargo como director de la Policía debía tomarla el presidente Juan Manuel Santos, un día después anunció su retiro.

“En los próximos minutos presentaré mi retiro sabiendo de mi absoluta inocencia frente a los cargos que se me imputan”, dijo el general, y agregó: “Así como La Fiscalía ha estado investigando y no ha encontrado hasta el momento elementos para vincularme, estoy seguro de que la Procuraduría tampoco lo hará”. Acompañado por su esposa, Eva; sus hijos y los 32 generales de la Policía, y en medio de los aplausos de sus uniformados, aseguró:

Dejo con orgullo el uniforme, sé que nací y moriré siendo policía (...) Pero nunca los hombres (están) por encima de las instituciones”.

Ante el anuncio, el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, aceptó la dimisión del que llamó “general admirable”. El Ministro destacó que Palomino “entrega la Policía más eficiente y poderosa de la historia de Colombia”, y conminó a “las mafias” a no celebrar su retiro: “que no se alegren terroristas y criminales: nuestra Policía seguirá persiguiendo el delito”. El presidente Santos, en rueda de prensa desde la Casa de Nariño, agradeció la lealtad del general durante los 38 años que estuvo en la institución y dijo que su salida contribuye a que “pueda demostrar su inocencia sin afectar a la institución”.

El martes, horas después del anuncio del Procurador, Palomino y el ministro Villegas se reunieron para hablar de la situación. La decisión del Gobierno era respaldar la continuidad, pero finalmente el general decidió, argumentando razones personales y el desgaste para la Policía, ponerle fin a su carrera.

Los últimos días en la Dirección

El pasado domingo, el general Rodolfo Palomino les sacó tiempo a todas sus ocupaciones para correr entre Bogotá y La Calera. Una semana antes había recorrido en su bicicleta las vías del vecino municipio de Sopó. Y hasta que el camino estuvo funcionando, no era inusual verlo subiendo el cerro de Monserrate.

El deporte, que siempre ha sido una de sus pasiones, se convirtió para el saliente director de la Policía en la vía para manejar la presión de los señalamientos que le llovieron en los últimos meses.

Él mismo les decía a sus allegados y a sus familiares que el deporte era su refugio. No era algo inusual. A donde quiera que iba llevaba su maleta con sus elementos deportivos. En su equipaje nunca faltaban sus tenis, pantaloneta, medias y camiseta. Por lo menos una vez por semana corría mínimo 10 kilómetros.Antes de emprender su carrera contra reloj –tiene su particular meta, gastarse 56 minutos en ese tramo–, enviaba delante una patrulla, cuyo conductor medía la distancia con su vehículo y parqueaba a esperarlo en lo que sería el final de la meta.

Algunos de sus mejores amigos, debido a su afición al ciclismo, son los campeones Nairo Quintana y Rigoberto Urán, a quienes acompañaba a sus entrenamientos cuando estaban en el país. El general es el vicepresidente honoraio de la Federación de Ciclismo.

Ahora, con más tiempo, piensa hacer más frecuentes sus marchas a pie y en bicicleta y, también, tener espacio para volver a sus orígenes: la vida del campo. De hecho ayer, en su discurso de despedida ante sus policías, el general les rindió homenaje y a los campesinos del país.

JUSTICIA
justicia@eltiempo.com

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