Centenario de un visionario

Centenario de un visionario

Mucho le debe Colombia a Manuel Carvajal, el brillante empresario vallecaucano.

15 de febrero 2016 , 08:54 p.m.

Manuel Carvajal Sinisterra, empresario colombiano. Foto: archivo EL TIEMPO

En Cali, la ciudad donde vio la luz, se conmemoró este lunes el centenario del natalicio –el 20 de febrero de 1916– de Manuel Carvajal Sinisterra. Allí se llevó a cabo el conversatorio ‘La transformación de Colombia: una oportunidad para la empresa’, moderado por el presidente del BID, Luis Alberto Moreno, y se lanzó un libro biográfico de este empresario que contribuyó, como pocos, al engrandecimiento de su comarca y del país entero.

Un colombiano como él no solo merece este libro, sino una obra extensa sobre su ejemplo como industrial, como emprendedor y como ser humano. Don Manuel –quien apenas a los 23 años, tras la muerte de su padre, tuvo que echarse sobre sus hombros la tarea de asumir la gerencia de la empresa Carvajal y ser guía de su familia– fue un autodidacta que marcó un estilo como hombre de negocios, no solo con visión de futuro sino con sentido social, pero, así mismo, como funcionario público.

Ya es bien sabido cómo diversificó, engrandeció y expandió la compañía –que hoy se halla en 17 naciones– a varias ciudades y le abrió el camino hacia el exterior. Y han sido vox pópuli su magnanimidad y sentido humano con los trabajadores. Bajo su gerencia comenzó a pagar intereses sobre las cesantías, cuando aún el país no lo hacía, y además creó la Fundación Carvajal, a la que se donó el 23 por ciento de las acciones de la familia, buscando que la firma fuese soporte para sus empleados y, por ende, motor de progreso para la sociedad.

Mucho le debe Colombia. Manuel Carvajal fue un brillante ministro de Estado en tres ocasiones, e impulsor o creador de varias entidades nacionales como la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca. Lideró la construcción de la hidroeléctrica del Bajo y Alto Anchicayá; desde la cartera de Minas y Petróleos fundó Ecopetrol, y promovió la creación de Fedesarrollo, entre otras ejecutorias.

Falta espacio para enumerar la magnífica obra de este ilustre ciudadano. Pero no se puede dejar de resaltar que fue un hombre justo, generoso y honesto, cuya vida debe ser no solo exaltada, sino estudiada, pues su escuela bien puede ser guía en estos tiempos tan difíciles que atraviesa la sociedad.


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