Cuatro de cada diez personas en el país están mal alimentadas

Cuatro de cada diez personas en el país están mal alimentadas

En Colombia se tiran a la basura 1,4 millones de toneladas de frutas y verduras cada año.

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15 de febrero 2016 , 08:41 p.m.

Una manzana pequeña y nada más: a eso equivale hoy el consumo promedio de frutas y verduras de la mayoría de las personas más pobres en Colombia, aun cuando para lograr una dieta balanceada tendrían que comer el equivalente a nueve manzanas iguales, cada día.

Ana Catalina Suárez Peña, directora ejecutiva de la Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia (Abaco), ejemplifica de este modo hasta qué punto la alimentación de millones de colombianos es insuficiente, “y no es que al país le falten frutas o verduras; de hecho, Colombia está botando a la basura 1’456.000 toneladas anuales de estos alimentos”, advierte. (Vea también el especial multimedia Lo que no comemos)

Por eso la misión de la Asociación que encabeza consiste en el rescate de alimentos que productores y agricultores ya no podrán comercializar, antes de que acaben desechados o destinados a la elaboración de productos para el consumo de animales.

“A ellos les pedimos –dice– que su prioridad sea destinar aquello que no venderán a la alimentación de la gente, que tiene una enorme necesidad de comida”, afirma.

Abaco y su directora son los anfitriones del Encuentro Mundial de Alimentos, que se celebrará hasta el jueves en Bogotá, y que contará con representantes de estas organizaciones dedicadas, en todo el mundo, a combatir el desperdicio.

¿De qué dimensiones es la inseguridad alimentaria en el país?

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Situación Nutricional (Ensin, 2010), el 42,7 por ciento de los colombianos presentan inseguridad alimentaria. Eso quiere decir que no tienen suficiente acceso a la comida que necesitan para tener una dieta balanceada. Además, una de cada siete personas no come ningún tipo de carne a la semana; ni vísceras ni hueso.

¿Por qué ocurre esto?

Por varias causas. La primera es que en la zona donde vive la gente no existen los alimentos que se necesitan, y eso ocurre en regiones como La Guajira, Chocó y Putumayo. La segunda es que aunque haya alimentos, no tienen los recursos para adquirirlos, y eso es pobreza extrema. La tercera es que la comida no tiene la inocuidad necesaria para ser consumida.

En el Chocó y La Guajira, por ejemplo, el agua con la que preparan los alimentos no es potable, lo que acaba causando males intestinales y dificultades para absorber los nutrientes.

¿Cuánta comida estamos desperdiciando en el país?

Colombia está botando a la basura 1’456.000 toneladas anuales de frutas y verduras, aun cuando los problemas de desnutrición más graves de la población están precisamente asociados al pobre consumo de estos alimentos. Ni siquiera es la carne, como muchos podrían pensar...

Siendo un país muy rico en esta clase de productos, ¿no los comemos?

Cada día deberíamos consumir 430 gramos de frutas y verduras, para suplir los requerimientos nutricionales, pero allá no llegamos. La ingesta de las personas que tienen recursos para adquirir estos productos oscila entre los 130 y 230 gramos al día, y la de la población en condición de vulnerabilidad apenas es, en promedio, de 45 gramos al día.

Eso pesa una manzana pequeña...

¿Cuántas personas se alimentarían con eso?

Podríamos darles de comer 430 gramos diarios de verduras y frutas a 9,5 millones de colombianos, durante un año.

¿Cuántos productores les donan alimentos?

Hay 513 empresas que nos donan productos aptos para el consumo humano. Durante el 2015 logramos recuperar 21.000 toneladas.

¿Cómo distribuyen toda esa comida?

Hoy, con 19 bancos que tenemos en el país, colaboran 2.456 organizaciones sin ánimo de lucro, que se ocupan del proceso de selección de los productos y redistribución a las personas que en realidad necesitan esa comida. Con ellas trabajamos por lograr que esas entregas sean intencionadas, es decir que respondan a la cantidad y al tipo de población que atiende cada organización. Por ejemplo: si resulta que cobija a abuelos, tratamos de que les lleguen más frutas y verduras, para elaborar comidas más suaves y digeribles.

¿A cuántas personas alimentan los bancos?

A unas 456.000 personas, a través de los 19 bancos, ubicados en las principales ciudades del país.

¿Y qué pasa con regiones apartadas, donde se pasa tanta hambre?

Para nosotros es complicado llegar, entre otras razones porque tienen poblaciones dispersas geográficamente; poner un alimento allá cuesta siete veces más que ponerlo en Bogotá; lo otro es que se carece de infraestructura para facilitar el transporte. Nos ubicamos en zonas donde hay sector agropecuario e industria, porque necesitamos recuperar lo que ya no podrán comercializar. En zonas aisladas no hay sector del cual rescatar.

¿Qué recomendaría frente a La Guajira?

Lo primero que hay que hacer es tratar de entender lo que está pasando; no sé si lo tenemos claro. Saber cuántas son y dónde están las personas necesitadas en La Guajira, tener muy claras sus necesidades y, en materia alimentaria, hacer complementación nutricional tomando como base los elementos tradicionales ligados a su cultura. Hecho esto, recomendaría apoyar los proyectos productivos de las comunidades, que puedan garantizar su sustento... Esto no puede quedarse en atención de emergencia. (Vea además Las cifras del drama en La Guajira)

En zonas urbanas debería haber una alimentación más balanceada...

¿Cuántos comerciales ve, lee u oye la gente al día, que promocionen el consumo de frutas y verduras? Ninguno. En cambio, sí hay publicidad por todos lados que invita a la gente comer productos que no necesariamente son los más balanceados o nutritivos. Estamos trabajando muy duro por promover la ingesta de verduras y frutas, porque, entre otras cosas, los problemas nutricionales más graves que tenemos están dados por el hecho de que no se incluyen en la dieta.

¿Cuánto desperdician los hogares?

Eso no está tan claro, aun cuando se sabe que el 62 por ciento de lo que se tira a la basura es orgánico; además de los hogares, hay otras dos grandes fuentes de desperdicio: restaurantes y hoteles. Por eso estamos, dentro de nuestras campañas, haciendo ver a la gente que los alimentos no se dañan solos, sino que los dejamos dañar. La idea es ser conscientes de eso y dejar de decir “se pudrió el tomate” y reconocer que “dejé podrir el tomate”.

¿Qué recomienda para que la gente desperdicie menos?

El cambio empieza por nosotros; recomendaría que la gente hiciera el ejercicio de decir “solo por hoy voy a servir en mi plato lo que siento que puedo comer, y voy a comerme todo”. Y luego trasladar eso a todos los hogares.

Desperdicio de comida, problema global: FAO

De acuerdo con el último informe sobre desperdicio alimentario de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), anualmente en el mundo se desperdician al menos 1.300 millones de toneladas de comida, en su mayoría frutas, verduras, raíces y tubérculos. La FAO aclara, en el reporte de agosto del 2015, que la pérdida de alimentos en distintas zonas del mundo se debe, entre otras causas, al bajo nivel de desarrollo de los países, que los lleva a tener una infraestructura agrícola e industrial precaria, bajo nivel tecnológico para el procesamiento de productos y falta de inversión en los sistemas de producción de comida.

No obstante, para este organismo de las Naciones Unidas, la razón principal del desperdicio global proviene del comportamiento del consumidor y de la falta de conocimiento a la hora de comprar.

Los países en desarrollo, o en vías de desarrollo, no se quedan atrás. Algunas de estas naciones malgastan entre 670 y 630 millones de toneladas, respectivamente, cada año.

El mapa del hambre que suministra la FAO indica, además, que cerca de 793 millones de personas en todo el mundo siguen careciendo de alimentos suficientes, como frutas y verduras, para llevar una vida sana y activa.

REDACCIÓN VIDA

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