¿Por qué un incendio forestal toma esos colores?

¿Por qué un incendio forestal toma esos colores?

En la primera entrega de 'La física del desastre', Juan Diego Soler explica este fenómeno.

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15 de febrero 2016 , 07:37 p.m.

Un incendio forestal se manifiesta en el horizonte a través de las opacas columnas de humo, el producto de las partículas producidas en la combustión de la materia vegetal viajando por el aire. Estas partículas, más pequeñas que el diámetro de un cabello humano, producen la irritación de las vías respiratorias y potencialmente la asfixia de seres humanos y animales.

Como las nubes, el humo parece blanco porque las partículas que lo componen dispersan todas las frecuencias de la luz proveniente del sol, haciéndolo parecer de ese color al ojo humano. Cuando las partículas producidas en la combustión aumentan su tamaño, y su concentración en el aire, el humo se torna oscuro al impedir el paso de la luz del sol. El dióxido de carbono, cuyos niveles son responsables por el calentamiento global, es invisible al ojo humano, aunque el incendio lo libera en grandes cantidades.

Después de la conflagración, las superficies carbonizadas de color negro absorben gran cantidad de luz solar. El suelo, antes protegido por la cobertura de los árboles, se calienta y pierde humedad más rápidamente. Con la pérdida de la capa vegetal que retiene el agua, se hace infértil y propenso al deslizamiento.

Este año, las condiciones de sequía ponen en alerta de incendios forestales a gran parte de nuestro país. A 750 kilómetros de la superficie, a bordo del satélite Terra, el instrumento Modis (siglas en inglés para el espectrorradiómetro de imágenes de media resolución), de la Nasa, con su telescopio de 18 centímetros de diámetro sensible a la luz infrarroja, es testigo del aumento local de las temperaturas que en algunos lugares podrán acompañarse de columnas de humo confirmando un nuevo incendio forestal. 

Los rojos atardeceres, exacerbados por las partículas de humo que aún flotan en el ambiente, son una metáfora de las llamas que en estos días amenazan nuestros bosques, aunque esto suceda muy lejos del alcance de nuestros ojos.

Juan Diego Soler
Ph. D investigador del servicio de astrofísica del CEA. (Francia)
@juandiegosoler

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