'La esclava' de Caracol / El otro lado

'La esclava' de Caracol / El otro lado

Verla es una excelente oportunidad de reencontrarnos con nuestro ser afro que nos hace colombianos.

notitle
14 de febrero 2016 , 04:57 p.m.

‘La esclava blanca’ llegó. Y le está yendo bien porque es una producción de esas que hace rato no se veía: inmensos paisajes, historia coral, tranquilidad visual que nos permite gozar un relato profundo de nuestra historia de sangre e identidad.

De aplaudir que se haga en estilo de superproducción. Eso hace que ver televisión sea gozoso. En ella se ve reflejado uno de esos momentos trágicos de nuestra historia.

Y en ella aprendemos que no fue hace cuatro siglos que aquí explotábamos a los afros, sino que sigue siendo la misma historia hoy cuando los “buenos mestizos” criollos con su dinero excluyen a la inmensidad afro de la sociedad del bienestar.

La producción es potente en visualidades, paisajes, actores y seducción. Tanto que hay cosas en las que se les va la mano. Los afros se visten en una moda simple pero espectacular. Ropas donde los cuerpos se expresan como si estuvieran en un desfile de modas.

Cada moña de las mujeres y cada detalle las hace ver no como esclavas, sino como modelos de pasarela de una feria de moda. ¿Mal? No. Solo un poco extraño ver tanto ‘fashion’ en los atuendos de los que sufren.

La belleza de las mujeres y los hombres afros es alucinante. La ternura de la protagonista, la marquesa española, sublime. Una producción muy espectacular que no se queda en la barbarie sino que la actualiza con un toque de estilo ‘cool’ del siglo XXI.

La historia ya la sabemos. Españoles criollos que tratan a los afros como bestias salvajes. Y los afros que responden con sabrosuras de cuerpo y música, saberes y rituales ancestrales y ganas de libertad que los llevan a la rebelión, y a producir el quilombo. La idea es desenmascarar y castigar al esclavista malvado.

Una blanca, salvada por negros y criada en un palenque. Ella se crió en la herencia espiritual de África. Y ahí aparece el melodrama que guía la historia: se enamoró del pequeño Miguel.

Son separados por tierra, mar, religión y educación. Pero el amor triunfará: ella vuelve y hará justicia con los que mataron a sus padres y recuperará el amor.

Lady Granados es una mujer del Caribe. Y a ella le pregunté qué pensaba de ‘La esclava blanca’.

Y esto me contestó: “Lo que me gusta es que muestran la historia de los negros, sus organizaciones y formas de vida, ante todo como una unidad familiar, donde es posible no solo mostrar su lucha incansable por sus derechos, los abusos a los que fueron históricamente sometidos, sino además las dinámicas de su vida cultural, los principios de unidad, los valores, sus ambigüedades y el respeto a su ancestralidad”.

Y agrega: “Creo que de algún modo es un intento de reivindicación histórica que utilizado con los mecanismos adecuados pudiera permitir a los maestros de historia poner en contexto lo que se viene impartiendo en las aulas de clases”.

‘La esclava blanca’ es una excelente oportunidad de re-encontrarnos con nuestro ser afro que nos hace colombianos.

ÓMAR RINCÓN
Crítico de televisión

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.