¿Las juntas, para qué sirven?

¿Las juntas, para qué sirven?

Santos dice que 'el pecado fue uribista' y Uribe, que 'la ejecución del contrato fue de Santos'.

notitle
13 de febrero 2016 , 09:06 p.m.

Mientras Ecopetrol está avaluado, con todos sus pozos, en cerca de 15.000 millones de dólares, Reficar costó alrededor de 8.000 millones de dólares, partiendo de un presupuesto inicial de 3.990 millones de dólares. El contralor Maya pregunta por qué costó 4.000 millones de dólares más de lo presupuestado.

Los miembros de esas juntas directivas ganan cerca de 4 millones de pesos por sesión. Poco dinero para la responsabilidad que tienen. La pregunta es si la cumplieron.

Desde el 2009 hasta nuestros días, debían vigilar la construcción de Reficar, la mayor empresa colombiana construida y la más grande inversión de Ecopetrol en su historia. Pero hasta ahora han guardado angustioso silencio. Sí supimos de un palmoteo en mesa de junta directiva hace cerca tres años, escandaloso porque hasta dicen que estuvieron a punto de irse a las manos, entre el actual presidente de Ecopetrol y entonces minhacienda, Juan Carlos Echeverry, y el expresidente de Reficar Orlando Cabrales. Asunto, el reclamo sobre los millonarios sobre-costos. Todo habría resultado sencillamente anecdótico si hoy no estuviera saliendo a la luz que mientras los miembros de junta directiva calentaban sus sillas, hubo millonarios abusos empresariales.

La primera pregunta no es por qué Glencore, de nacionalidad incierta, supuestamente gringa pero con sede en Suiza, ganó en el 2006 una licitación en la que se presentaron 34 empresas, porque eso debió ser legal. Pero Glencore no tenía el conocimiento técnico para la remodelación de la refinería, y alegando descalabros financieros, en el 2009 se fue corriendo. No se sabe motivado por qué intereses, el Estado colombiano salió en su rescate, comprándole su parte en 590 millones de dólares, pagados en el paraíso fiscal de Bermudas.

Previa esa venta, desde el 2007 Glencore había contratado a CB&I, de nacionalidad también incierta, supuestamente gringa, pero con sede en Holanda, para los estudios y diseños de Reficar. Aún bajo su dominio, Glencore nos impuso una modalidad contractual bastante cuestionable que aceptamos sin chistar: contrato reembolsable, consistente en que a medida en que CB&I gastaba, bajo una interventoría de escritorio, Ecopetrol le iba girando, a pesar de que su “ingeniería de detalle” apenas llegaba a un 21 por ciento. La parte de Glencore se compró bajo el gobierno Uribe. Se habló de presiones políticas a la junta para que la refinería arrancara a toda costa. Las cifras dicen que en el 2009 hubo incremento de costos del 8 por ciento. En el 2012, ya bajo el gobierno Santos, del 29 por ciento. En el 2013, del 73 por ciento. En el 2015, del 92 por ciento.

Para ser justos, hubo imprevistos. Que el fenómeno de la Niña, que paro laboral de la USO... Pero el costo del proyecto acabó en 8.000 millones de dólares. “Denme más y acabo” era la consigna de CB&I. Las juntas de Ecopetrol y Reficar aceptaron. Gire y gire.

Pudo pasar algo medianamente entendible. Que los miembros de junta resolvieran que, al costo que fuera, Reficar culminara para que empezara a producir. Mientras tanto, dizque se recopilaban pruebas de sobrecostos para demandar a CB&I ante un tribunal internacional de arbitraje, con sede en Nueva York o en París, que va a costarnos oro.

‘Ad portas’ de ese juicio de responsabilidad, el gobierno Santos dice que “el pecado original fue de la era uribista”, mientras Uribe responde que “el control de ejecución del contrato fue responsabilidad del gobierno Santos”. Qué peloteo tan vergonzoso y tan peligroso para un pleito tan difícil.

Porque en la demanda están planteadas todas las preguntas que deberán responder los miembros de las juntas de Ecopetrol y Reficar: ¿por qué Glencore terminó a cargo de construir la refinería, si no sabía de eso? ¿Por qué se toleró que abandonara el contrato y se lo ‘enchufara’ al Estado colombiano, dejándonos engrampados con CB&I, que, según la estamos demandando, “actuó con una evidente falta de planeación, bajísima productividad, con exceso de personal y realizando cambios no justificados en la ingeniería de obra”?

Los miembros de junta de Ecopetrol y de Reficar tienen la palabra. Respóndanle al contralor Maya.

Entre tanto... Glencore, además, está bajo la lupa por su explotación de carbón en el Cesar y su manejo del puerto de Ciénaga.

MARÍA ISABEL RUEDA

Despierta con las noticias más importantes.Inscríbete a nuestro Boletín del día.

INSCRIBIRSE

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.