El Papa, bálsamo para las grandes heridas mexicanas

El Papa, bálsamo para las grandes heridas mexicanas

El sumo pontífice inició una visita que lo llevará a cuatro estados de ese país latinoamericano.

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13 de febrero 2016 , 06:51 p.m.

El papa Francisco regresó a América Latina. En su primer viaje internacional del 2016, el sumo pontífice llegó este viernes a México, el segundo país más católico del mundo después de Brasil, en uno de los momentos más difíciles de su historia, azotado por una inaudita violencia que ha dejado cerca de 26.000 desaparecidos y 80.000 muertos desde 2006, según cifras de organizaciones humanitarias.

“Voy como misionero de la misericordia y de la paz (...)”, dijo el sumo pontífice.

Su viaje a México, que ha sido seis veces visitado por los papas entre 1998 y 2012, no figuraba entre las obligaciones del pontífice argentino, de 79 años.

Sin embargo, Francisco –que decidió personalmente cada una de las etapas de su peregrinaje– encarará en cada una de ellas los problemas sociales que denuncia sin titubeos desde que llegó al Vaticano en 2013: tráfico de seres humanos, comercio ilegal de armas, narcotráfico, pobreza, discriminación, desigualdad social y destrucción del medioambiente.

El Papa va a “encontrar un sistema político corruptísimo, personas corruptas con las que él va a tener que intercambiar saludos”, dijo el sacerdote Alejandro Solalinde, activista por los derechos de los migrantes.

“Pero eso no le va a impedir que tenga que hablar claro y decir un mensaje a esta nación, incluyendo a los mismos funcionarios”, agregó.

El sumo pontífice, que visitará cuatro estados y recorrerá más de 400 kilómetros, se reunió ayer con el presidente de México, Enrique Peña Nieto, pero no aceptó un encuentro con los padres de los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos en el 2014, pues dijo que no podría privilegiar a un grupo de víctimas sobre otros. Pero ellos sí asistirán a una de sus misas.

“No perdemos la esperanza de poder hablar con el Papa, él como nuestro representante puede presionar al Gobierno que de una vez nos diga qué pasó con nuestros hijos”, dijo Metodia Carrillo, madre de Luis, uno de los desaparecidos.

Los familiares esperan al menos algún tipo de mensaje del pontífice, quien probablemente hará también un pronunciamiento sobre las víctimas de la pederastia, una herida abierta en ese país, después de que el sacerdote Marcial Maciel, fundador de la poderosa congregación Legionarios de Cristo, protagonizó décadas atrás uno de los peores escándalos sexuales en la historia de la Iglesia al comprobarse que llevó una doble vida y abusó de seminaristas por años.

Chiapas y Ciudad Juárez

En la agenda del Papa aparecen lugares sacudidos por la violencia y el narcotráfico, pero también en los que el sumo pontífice insistirá en la inclusión.

En el estado de Chiapas, por ejemplo, el jerarca de la Iglesia católica abogará por los derechos de las culturas indígenas en el estado menos católico del país y en el que cohabitan las más diversas religiones, entre ellas adeptos del islam.

También por esa frontera del sur de México, millones de inmigrantes de diversos países de Latinoamérica entran rumbo a EE. UU. con el sueño de un trabajo y una vida mejores.

El papa Francisco, que se presenta “como hijo de inmigrantes”, confesó que hubiera querido entrar a México por EE. UU. para llamar la atención sobre el fenómeno de la migración y rendir homenaje a los miles de hombres, mujeres y niños que perdieron la vida tratando de cruzar la frontera para escapar de la violencia y la pobreza.

Un gesto que afectará la campaña electoral en EE. UU., ya que varios candidatos republicanos han usado la retórica antiinmigración, en especial el multimillonario Donald Trump, que prometió construir un muro en la frontera de 10 a 12 metros de alto y que se extendería por unos 1.600 kilómetros, si es elegido.

En las ciudades de Morelia, la capital de la región de Michoacán –donde los curas son más amenazados– y Ecatepec, afectadas por los abusos de los carteles de la droga, el papa pedirá para que los mexicanos puedan solucionar los problemas de violencia y corrupción.

El último día de su permanencia, el papa Francisco visitará Ciudad Juárez, en la frontera norte de México, sede de uno de los carteles de la droga más temidos.

Ante “el muro de la ignominia”, la valla metálica que separa a los dos países, el Papa celebrará una misa. Además, visitará una de las cárceles más peligrosas del continente y se reunirá también con los parientes de las llamadas ‘muertas de Juárez’, cerca de 700 mujeres, en general jóvenes y adolescentes de escasos recursos, asesinadas desde 1993, víctimas de atroces feminicidios.

‘Justicia real y más seguridad’

En la primera visita de un pontífice al Palacio Nacional de México, donde se reunió con el presidente Enrique Peña Nieto, el papa Francisco sostuvo que “a los dirigentes de la vida social, cultural y política les corresponde de modo especial trabajar para ofrecer a todos los ciudadanos justicia real, seguridad efectiva, un ambiente sano y de paz”. “Cada vez que buscamos el camino del privilegio o beneficio de unos pocos en detrimento del bien de todos, tarde o temprano la vida en sociedad se vuelve un terreno fértil para la corrupción, el narcotráfico, la exclusión de las culturas diferentes, la violencia e incluso el tráfico de personas, el secuestro y la muerte”, advirtió.

Ciudad de México (AFP Y REUTERS).

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