Amor y eros en la poesía caleña

Amor y eros en la poesía caleña

Aunque no figuran en estadísticas, son notables los escritos de una generación de poetas en Cali.

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12 de febrero 2016 , 05:08 p.m.

Las conocí en el café de Los Turcos de Cali, cuando aún eran un par de adolescentes. El café donde, entre otras cosas, no había turcos, sino colombianos, sirios y libaneses, y que fue famoso en los años setenta por sus tertulias literarias.

Las jóvenes Orietta Lozano y Alejandra Quintero llegaban en las tardes, cuando la brisa bajaba de las Tres Cruces refrescando la ciudad. Moviéndose entre las mesas de artistas y escritores, sacaban de sus mochilas sus poemas escritos sobre servilletas y los leían en voz alta.

Orietta y Alejandra nacieron en Cali, donde el lenguaje del cuerpo y el erotismo vibran en cada barrio y en cada esquina.

Después de Laura Victoria y Margarita Gamboa, Orietta ha sido la mujer que ha escrito los mejores poemas eróticos, en una época donde el placer del sexo era aún un tabú.

Hoy sabemos que el discurso del amor y el erotismo se ha sofisticado gracias al arte y la literatura. Pintores como Débora Arango, Darío Morales y Gilberto Cerón, y poetas como Darío Jaramillo, Juan Manuel Roca y Jotamario Arbeláez han enriquecido con su obra esta importante práctica milenaria, que ha sido causa de placer y felicidad entre los seres humanos.

“Amo en ti / lo que en otros hubiera despreciado: / tus pasos algo tardos / tus pies casi pesados / tu cabeza inclinada hacia la frente / tu madurez / y tu cansancio”.

Dice Orietta en su poema: “Amo en ti lo que en otros…”

En 1986, con su libro ‘El vampiro esperado’, la escritora caleña ganó el Primer Premio Nacional de Poesía Eduardo Cote Lamus. Su poemario ‘Albacea de la luz’ acaba de ser publicado por la editorial Cuadernos Negros, que dirige la escritora Bibiana Bernal, desde Calarcá.

Como Orietta, Alejandra Quintero escribe desde niña. Su mentor, el escritor Aníbal Arias, dice que la joven acostumbraba a visitarlo en la Biblioteca de la Universidad Santiago de Cali, donde él trabajaba, para mostrarle sus poemas.

La poesía de Alejandra es profunda, existencialista, y siempre nos está describiendo las tribulaciones del ser humano enfrentado al abismo de la vida. Sus libros: ‘La noche en borrador’, ‘Memorias de Alejandrina’ y ‘5.000 kilómetros al sur’, este último editado en Argentina por la Universidad Nacional del Sur, han sido finalistas en importantes concursos literarios.

“Todos mis amores son naufragios / de barcos que en la plenitud alegre de la luz /
hundieron sus ansias / y enloquecieron sus brújulas envenenándose de / olvido”.

Dice en su poema: “Naufragios”.

Como Orietta, Alejandra no pertenece a la generación del ‘broche de oro’ (el término fue acuñado por Carlos Patiño), aquel grupo privilegiado y restringido de escritores que siempre es seleccionado por los organismos culturales del Gobierno para representar al país; sus libros aún no han sido publicados por las grandes editoriales, ni figura en las estadísticas literarias que dirige Héctor Abad desde Medellín.

Parece ser que la exclusión, aquella insana costumbre del país, también se expresa en el arte y la literatura.

Más información sobre las poetas: Ver blog cultural NTC.


Fabio Martínez
www.fabiomartinezescritor.com

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