Libros

Libros

Por: Jorge Iván Parra

notitle
12 de febrero 2016 , 11:07 a.m.

Semblanza filial
Escrito con amenidad, instinto literario y cierta elegancia, este libro refleja el cruento país que fue Colombia a mediados del siglo pasado (pasando por el Bogotazo y la violencia que vino después) y el espinoso proceso para terminar la lucha bipartidista. Sin sensiblerías ni aspavientos, el autor retrata a su padre, un hombre siempre cercano al poder y que tuvo mucho poder, hasta que se tuvo que exiliar en Venezuela tras fracasar en el que hubiera sido el gran golpe de Estado del siglo XX.
El país de mi padre
Plinio Apuleyo Mendoza
Planeta

Acento lírico
Despojada de retórica y artificio, la poesía de Díaz-Granados expresa, siempre mediante la elongación de ondulantes versos libres, la nostalgia por lo fugaz del tiempo, por las palabras no dichas (a tiempo), por lo que pudo haber sido pero ya no fue y por “cómo se deshace la vida entre los dedos / como si fuera arena de una playa o ceniza de un cigarro”. Se diría que su mayor profundidad y acento lírico está en ‘Los motivos del tiempo’ y ‘Del amor y sus estaciones’.
Las prisas del instante
Federico Díaz-Granados
Visor

Seres inasibles
Tal como lo había mostrado en novelas como ‘La encantadora de Florencia’ y ‘Luka y el fuego de la vida’, el famoso escritor de Bombay vuelve a combinar lo histórico-filosófico con algo muy cercano al realismo mágico. En esta original versión o variación de ‘Las mil y una noches’, los que hacen las veces de genios que salen de alguna lámpara son los Yinn, inasibles seres con forma humana que trascienden tiempo y espacio. “No hay que confundirlos con ángeles, si bien hay historias antiguas que afirman erróneamente que el diablo en persona, el ángel caído Lucifer, hijo del alba, fue el más grande de los Yinn”. Leyéndola de corrido, la novela puede ser un divertimento compuesto con inteligencia y riqueza verbal, con personajes a guisa de la tradición del Medio Oriente. Pero, leyéndola entre líneas, la obra es una alegoría de la modernidad aún embebida en la disputa entre la religión (se diría superstición) y la filosofía, esta última encarnada en la Dama Filósofa, más pesimista que el mismo Schopenhauer.

Pero el tono de Rushdie no es intelectual ni solemne, sino festivo y humorístico: “Las cosas inusuales nunca son reales –le dijo mientras un tucán que tenía en el hombro le picoteaba el cuello-. Esos platillos volantes siempre resultan ser falsos, ¿na?, o luces normales, ¿verdad? Y si de veras hubiera gente viniendo de otro planeta, ¿por qué solamente se deja ver por hippies en el desierto? ¿Por qué no están aterrorizando en el JFK como todo el mundo? ¿Tú te crees que un dios con tantos brazos, piernas y qué se yo iría a visitarte a ti en un dormitorio en su Despacho oval? No seas chiflado”.
Dos años, ocho meses y veintiocho noches
Salman Rushdie
Seix Barral

Colección serpenteante
En “el comienzo de la madurez”, o como dijera Dante, “A mitad del camino de la vida”, James se refiere a la época en la que, de ser norteamericano, se convertiría en ciudadano inglés, con todos los contrastes que esto significaba. El libro parece el capítulo de una autobiografía más extensa que, de hecho, termina en puntos suspensivos. Se diría que sus mejores páginas son las que describen su encuentro con la escritora George Eliot, “a quien me fue dado conocer gracias a una de las amables y hospitalarias damas Norton, cuya ama de llaves, la señora Lewes, procuró hacer especialmente penetrables las puertas de su casa de North Bank, en aquella tarde de domingo de abril de 1869”.
Como se puede ver, James exhibe dos de sus características más distinguibles: el tono de chisme para contar anécdotas y su proclividad a expresar todo con rodeos. De invitación en invitación y de reunión en reunión, el aún joven escritor Henry conoce a poetas que han sido de su encomio. Escuchó un recital de Browning y otro (en privado) de Tennyson, que -por cierto- lo desilusionó porque en esa lectura “lo escuché sacar de sus versos incluso más de lo que había puesto en ellos y, por tanto, me devolvió a lo que antes había afirmado, esto es, que Tennyson no era tennysoniano”. Se podría colegir entonces que un poeta no es necesariamente el mejor lector de sus propios versos. Por lo demás, esta breve composición autorreferencial es, como el mismo James señala al comienzo, una serpenteante colección de notas con las que da cuenta del final de su juventud, “el comienzo de la madurez”. PERIFÉRICA
El comienzo
de la madurez
Henri James
Periférica

Escucha la canción del viento y pinball 1973
Haruki Murakami
TusQuets
Con este díptico de 1979, el exitosísimo (y tal vez el más occidentalizado) autor japonés inició su carrera como novelista y mostró lo que caracterizaría toda su producción posterior: escritura sencilla y precisa, brevedad de los diálogos, situaciones absurdas, tono pesimista, y ambientes sórdidos y austeros. La vida sentimental del protagonista consiste en el desfile de mujeres que desaparecen de su vista tal como llegaron, es decir, como movidas por el viento. De ellas no queda ni el nombre y son el breve testimonio de su vida de perdulario que, como cliente de un bar, es irremplazable.

La guerra perdida
del indio Lorenzo
Rafael Baena
Alfaguara
En este libro casi póstumo, este gran escritor, que por desgracia nos abandonó el mes pasado, dejó constancia de que su ámbito era la novela histórica y su dominio más evidente, la guerra de los mil días. Pero le faltaba presentarnos a uno de sus protagonistas menos nombrados, pero con toda la estampa de héroe trágico: el azote del ejército gobiernista de Panamá, el general que los caudillos liberales miraron con inquina y con desprecio. ¡El indio Lorenzo! Narrada desde la técnica epistolar por un revolucionario testigo de los hechos, la novela recrea batallas de una guerra inútil, pero que sobre todo deja ver los vericuetos de la política en la época de Marroquín.

Poemas de amor
Edgar Allan Poe
Valparaíso
Opacada tal vez por la maravilla de sus asombrosos cuentos y de una novela que quedó inconclusa, la poesía (profunda y lírica) del escritor norteamericano más popular es, también, de inmensurable calidad, siendo por ello significativo el hecho de que su héroe más admirado fuera el poeta Lord Byron; nada casual que a los 13 años ya tuviera obra poética, así fuera inédita. La meritoria traducción de Raquel Lanseros (precedida de un persuasivo y esclarecedor prólogo) no incluye poemas como ‘El cuervo’ y ‘Las campanas’ por ser muy trasegados, pero en el resto de la selección respeta la métrica, cuida la musicalidad y sostiene la rima sin traicionar el sentido.

Ropero de la infancia
Patrick Modiano
Anagrama
En una ciudad imprecisa de la costa norte de África, un guionista de radio (con trazas de Modiano, como siempre ocurre con su personaje principal) conoce a una mujer que vive al día, y a la que él, haciéndose pasar por un tío, le paga cada nada la deuda del hotel para que no la echen a la calle. Lo hace porque cree que ella es la hija de una actriz de baja estofa (como lo fue la madre de Modiano) de la que se enamoró sin réditos 20 años antes en París. Así pues, la narración entrecruza 2 espacios y 2 tiempos, pero el protagonista vive simultáneamente en los 2 y en los 2 le pasa lo mismo, es decir, la mujer lo ilusiona, lo caramelea y al final se le pierde.

Tras la huella del testimonio
María Belén Tell
Universidad Pontificia de Salamanca.
El estudio filosófico sobre la antropología hermenéutica de Paul Ricoeur constituye un invaluable y minucioso acercamiento al pensamiento del filósofo francés, especialmente con respecto a temas tan sensibles como: la controversia entre fe y filosofía, y la dualidad filosofía/fe (que constituyen la descripción del problema). Todos los conceptos que dan cuerpo a la filosofía de Ricoeur son desmontados por la profesora Belén, con precisión y sindéresis, comenzando por “El quien temporal de la identidad narrativa”, para terminar “siguiendo la huella de una antropología de la paz”. En las conclusiones, sostiene el cultivo de una filosofía relacional por parte de Ricoeur.

Solo hay un dios. Breve historia de la evolución del Islam
Reza Aslan
Indicios
Magnífica oportunidad para entender la cultura islámica y, sobre todo, la distancia que hay entre las enseñanzas de Mahoma (y lo que dice el Corán) y los estereotipos creados por parte del mundo occidental. El profeta, que vivió entre 570 ‘el Año del Elefante’ y 632, fue todo un revolucionario de ideas progresistas (sobre todo, y ¡quién lo creyera! en favor de las mujeres y de los pobres) que se enfrentó a una casta dominante, los coraichitas de La Meca, que representaban el ala más violenta y recalcitrante en la Arabia preislámica. Se diría que mucho le debe a Jadiya (su primera esposa), era tan incluyente como Tolomeo y Alfonso X ‘el sabio’.

Jorge Iván Parra

 

Despierta con las noticias más importantes.Inscríbete a nuestro Boletín del día.

INSCRIBIRSE

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.