Reincidentes en delito de drogas serán extraditados de nuevo a EE. UU.

Reincidentes en delito de drogas serán extraditados de nuevo a EE. UU.

Así lo advirtió el Embajador de la Casa Blanca en Colombia. Ya están analizando casos.

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11 de febrero 2016 , 09:49 p.m.

Los Estados Unidos están decididos a pedir en extradición a los colombianos que luego de pagar condenas en cárceles de ese país retornen a Colombia y se involucren de nuevo en delitos de narcotráfico.

El embajador de la Casa Blanca en Bogotá, Kevin Whitaker, le confirmó a EL TIEMPO que las autoridades de su país y las de Colombia realizan seguimientos a algunas de esas personas, las cuales, si se comprueba su participación en delitos relacionados con drogas, podrían ser pedidas en extradición otra vez.

Whitaker se mostró confiado en que las Farc, a pesar de ser uno de los grandes “carteles de la droga desde hace tres décadas”, cumplan lo anunciado de sumarse a la lucha contra las drogas luego de la firma del fin del conflicto. (Lea también: Estados Unidos mantiene calificativo de terroristas a las Farc)

¿Cómo se va a comenzar a aterrizar Paz Colombia, presentado la semana pasada por los presidentes Barack Obama y Juan Manuel Santos, en Washington?

Creo que los pilares de ese nuevo plan son muy estratégicos, son de mucha importancia, y aterrizarlos es consistente con nuestros principios y metas en Colombia, y con lo que busca Colombia.

Con la Usaid (Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo) estamos trabajando ya en una agenda posconflicto: reforma agraria, desarrollo rural, reintegración de excombatientes, víctimas y memoria histórica. Y lo bueno es que ya lo estamos haciendo y se puede expandir más allá de los 40 municipios en conflicto donde estamos hoy.

También seguiremos trabajando en el tema de las drogas. En Washington quedó claro que hay que mantener el enfoque contra el crimen organizado y el narcotráfico. Ese fue un mensaje bien recibido. Y tenemos los recursos para ayudar en la nueva estrategia que se ha formulado con los ministerios de Defensa, del Posconflicto y del Interior.

Tenemos también un programa de ayuda militar, que no es muy grande. Es posible, inclusive probable, que las Fuerzas Militares hagan tareas no tradicionales como la de ingeniería en la creación de vías secundarias. (Lea además: Nueva ayuda de EE. UU. para Colombia sería de 400 millones de dólares)

Tenemos mucha experiencia en diseño y ejecución de proyectos, incluso en ambientes austeros, sin muchos recursos.

Y vamos a trabajar en desminado. Colombia es el país del mundo con más minas antipersonales. Hay muchas áreas donde no se puede siquiera caminar por temor a las minas. El Presidente habló de un fondo global para desminado, estamos en eso con los noruegos. Estamos buscando ayuda de otros países.

Estos son cuatro pilares fundamentales de estas nuevas tareas que nos comprometen con Colombia, pero ya las estamos haciendo.

Dentro de la nueva estrategia antidrogas de Colombia, pero también dentro de Paz Colombia, hay un componente social que busca reemplazar cultivos de coca. Esto en el pasado ya se intentó. ¿Qué habría que hacer ahora para que funcione?

Es un tema bien complejo. Pero hay que decir que se necesita seguridad en esas áreas. Se necesitan infraestructura y mercado. Y lastimosamente ninguno de los tres existe. Pero yo insistiría en que va a haber colaboración de las Farc en la lucha contra las drogas, y si eso ocurre se podría mejorar la seguridad. Su aporte en eso sería determinante. Esto nos plantea un buen trabajo y yo les aseguro que, como país, vamos a ayudar en eso. (Lea también: Paz y hasta lucha contra el zika, en nuevo plan de ayuda de EE. UU.)

La idea es que este nuevo Paz Colombia tenga un mayor componente social. ¿Habrá necesidad de destinar más recursos para garantizarles a los campesinos el cambio en sus cultivos?

Todo es importante. Se va a necesitar más seguridad. Pero claro que se necesitan más educación y más salud, y todos esos elementos van a ayudar.

¿A Washington le preocupa que las Farc sigan metidas en el tema de las drogas actualmente?

Cualquiera que siga metido en el narcotráfico es preocupante para nosotros: las Farc ahora, las Farc en el futuro, o las ‘bacrim’. En todo caso, este tema va a ser un asunto de discusión bilateral entre los dos países.

Le repito la pregunta de otra manera: ¿Washington confía en que las Farc no serán más un cartel de drogas?

Lo único que digo es que las Farc han sido una organización involucrada en el narcotráfico desde hace más de tres décadas. Pero también las Farc han hecho un compromiso para participar en la lucha contra las drogas, y sería muy deseable que sea así. Ahora, nosotros intentamos ser muy pragmáticos. Y lo pragmático aquí es ver la situación y reaccionar. De manera que lo invito a una conversación sobre el tema después.

El desminado es una prioridad en la agenda de Bogotá y Washington. ¿Cómo se están instrumentando estas acciones?

Ya se están haciendo dos cosas muy importantes en el país sobre desminado. Hay un grupo del Ejército muy entrenado que tiene planes de crecer. Eso me parece inteligente. Y la otra acción que lidera el general Rafael Colón. Son dos elementos de mucha importancia. Nosotros, como comunidad internacional, tenemos que ayudar en este proceso. Va a haber mucho trabajo para muchos. Lo importante es identificar los recursos para ayudar a Colombia en este punto. Nosotros tenemos unos 20 millones de dólares, Noruega está ayudando mucho también. Estamos pidiendo colaboración de otros países para esta labor.

Ante la inminencia del fin del conflicto con las Farc, hay temor de que la criminalidad ordinaria trate de copar espacios que tenía la guerrilla en aspectos como las drogas. ¿Cómo puede ayudar Washington a evitar que esto ocurra?

Sí hay temor, pero ya se están haciendo muchas cosas. Por ejemplo, hay una operación grande que ha durado más de un año en el norte del país (la operación Agamenón), liderada por la Policía, pero con la ayuda de las Fuerzas Militares. Nosotros estamos ayudando en eso, es un esfuerzo colombiano, pero nuestra presencia ahí se siente.

Además, hemos creado, gracias a los esfuerzos de fiscales federales de la Florida, una Fuerza de Tarea contra las ‘bacrim’. Hay varios fiscales federales que se concentran en examinar casos de ‘bacrim’ y han tenido mucho éxito.

Nos podremos enfocar en estos elementos.

Algunos sectores están inconformes porque Estados Unidos ha ablandado la figura de la extradición. Muchos narcotraficantes van allá, confiesan delitos, pagan unas penas pequeñas y luego regresan a delinquir. ¿Qué piensa su gobierno de esa situación?

Primero, creo que sobre eso hay media verdad. La verdad es que la gran mayoría de los extraditados (un 99 por ciento) están condenados y la gran mayoría de ellos, cuando llegan a Estados Unidos y ven los cargos en su contra, aceptan la condena y no van a juicio. Entonces, ¿qué quiere decir eso? Que enfrentadas con la información en su contra, estas personas van a aceptar su condena, colaboran con la justicia norteamericana y con la justicia colombiana en torno a las redes criminales existentes, y eso es un elemento muy fuerte que tenemos para luchar contra el crimen. Eso permite seguir desmantelando las estructuras criminales que existen en el país. Es importante capturar y condenar a los capos para desmantelar las estructuras. Hoy no existe el cartel de Medellín, ni el cartel de Cali, que se desmantelaron gracias a ese tipo de información. Y obvio que si una persona colabora con la justicia norteamericana puede tener una reducción de la condena, y por eso hay esa confusión. Lo que les pido es refuerzo en otros aspectos. Nosotros, con mucha anticipación, informamos de esa situación a las autoridades colombianas, para que si es del caso hagan nuevos enjuiciamientos y ver si los dejamos acá o lo que quieran hacer, pero eso se hace con mucha anticipación.

¿Pero Estados Unidos es consciente de que debería hacer seguimiento a estas personas que pagaron sus condenas en ese país y que regresan a Colombia para delinquir?

Ese punto de vista es muy bueno, porque es gente que ya está entrenada, ya sabe cómo funciona el sistema, pero tomamos eso en cuenta. De igual manera, vale la pena hacer un seguimiento, y les voy a compartir que nosotros con los colombianos estamos en eso y existe la posibilidad de que una persona que vuelva a delinquir sea extraditada de nuevo.

Si se prueba la participación de un exconvicto en un delito de narcotráfico, ¿Estados Unidos lo va a volver a pedir en extradición?

¡Claro!

El presidente Santos ha pedido a la comunidad internacional revisar la estrategia contra las drogas. Y en Colombia, ha planteado ajustes concretos centrándose en interdicción, atención a los campesinos cultivadores y declarando el consumo como asunto de salud pública. ¿Estados Unidos está conforme con estos ajustes o ve espacio para sugerencias?

Hay mucho espacio para sugerencias, pero estamos contentos, estamos conformes. Somos socios. Nada de eso es fácil. El punto es que cada reto es muy complicado, muy difícil. La tarea no es renegar. No es que vamos a llegar ya a la meta, esto va a ser una lucha continua entre las fuerzas del Gobierno, la sociedad, las fuerzas del bien, en contra de las fuerzas del mal. Siempre ha sido así.

Es muy probable que se firme el fin del conflicto en cuestión de semanas y Estados Unidos es un aliado para perfeccionar este proceso. Lo mencionaron los presidentes. ¿Qué tienen previsto hacer ustedes en esta etapa?

Hay dos elementos que puedo mencionar: uno acerca de los planes existentes para la infraestructura de la paz, y creo que ahí vamos a ayudar con asesoría. En segundo lugar, la misión de verificación está liderada por la ONU, con la participación de la Celac. Nosotros estamos en la ONU, no estamos en Celac. Pero es importante que Estados Unidos estará en este organismo de verificación. (Lea además: Las claves de la decisión de la ONU de verificar el cese del fuego)

Los presidentes Obama y Santos hablaron en Washington de poder trabajar conjuntamente contra el zika. ¿Qué van a hacer?

El zika es un problema muy grande. Estamos trabajando muy enfáticamente en cómo podemos colaborar con Colombia para enfrentar ese mal y tenemos un plan que viene de nosotros y espero que podamos ejecutarlo, que tiene que ver con un estudio que permite ver los hechos científicamente sobre si hay conexión entre zika y microcefalia.

Hay muchos datos sobre el tema y no está comprobado con un estudio. Tenemos entendido que Colombia tiene una base de datos de colombianas embarazadas posiblemente expuestas al zika, y con eso podemos controlar enfermedades. Enfatizo sobre nuestro compromiso de trabajar mano a mano para enfrentar eso.

EL TIEMPO

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