Directora del ICBF y gobernadora responden por crisis en La Guajira

Directora del ICBF y gobernadora responden por crisis en La Guajira

Cristina Plazas y Oneida Pinto hablan sobre la crisis de desnutrición en los niños del departamento.

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11 de febrero 2016 , 09:12 p.m.

'El mea culpa por los niños wayú no es solo del Icbf'': directora del ICBF

¿De qué dimensión es la crisis de los niños wayú de La Guajira?

Lo que está sucediendo en La Guajira es una vergüenza, una infamia; es una crueldad lo que están viviendo los niños wayú. Siempre hemos tenido a La Guajira como prioridad y hemos realizado acciones muy importantes en busca de soluciones.

¿Cuáles han sido esas acciones?

Al principio no teníamos información de dónde estaban los niños de La Guajira. Fuimos a las rancherías a buscarlos. Y en este proceso encontráramos a 15.345 niños menores de cinco años en 1.575 rancherías. Y de esos, 897 niños estaban con desnutrición aguda. Es decir, su vida estaba en riesgo, lo mismo que la de 91 madres gestantes de bajo peso. Y lo que hicimos fue vincularlos a la ruta de atención a la desnutrición. También identificamos que a 4.003 niños no les estábamos prestando ningún servicio y los incluimos en nuestros programas.

¿Y a cuántos niños están atendiendo hoy?

A 61.332 niños en nuestros programas de primera infancia y a 17.600 niños en recuperación nutricional; eso quiere decir que le hemos salvado la vida a más de 17.000 niños a La Guajira.

¿Cuánto ha invertido el Icbf en esa región?

Para el 2016 tenemos presupuestados 160.000 millones de pesos. El año pasado fueron 128 mil millones de pesos. No solo en nuestros programas, pues se trata de darles a los niños una atención integral. Hemos instalado 148 tanques almacenadores de agua y hemos puesto en operación 23 carrotanques y 14 plantas potabilizadoras. Hemos llevado más de 13 millones de litros de agua a La Guajira.

Ante esta crisis, todos los señalamientos son para el Icbf y para usted. ¿Qué opina?

Ojalá echarse la culpa los unos a los otros fuera a solucionar la problemática de La Guajira y previniera que los niños se murieran. El llamado es a que todos nos pongamos la misma camiseta y estemos en el mismo equipo y que cada uno de los actores que deben hacer parte de la solución de esta problemática cumplan a cabalidad con sus funciones.

¿Ha habido desidia y desinterés de parte de la Gobernación de La Guajira y los alcaldes de los municipios, o de otras entidades del Gobierno?

Necesitamos que todos los que conformamos el Gobierno Nacional hagamos lo que esté a nuestro alcance y cumplamos con nuestras funciones. Lo mismo que el Gobierno departamental, los alcaldes, y otros actores fundamentales: las autoridades indígenas, los papás y las mamás; ellos también deben cumplir con sus deberes para que ningún niño se muera. Si hay uno de estos actores que no cumple con su función, los niños seguirán muriéndose de hambre. Esto es un mea culpa de todos.

Para hacer claridad, y dado que el presidente Santos dijo que varios de los niños muertos estaban “bajo protección” de Bienestar, ¿estaban o no estos niños bajo custodia del Instituto o no?

Quiero aclarar que ninguno de esos niños estaba bajo la protección del Icbf. Cuando uno habla del sistema de protección son aquellos niños que han sido abandonados, víctimas de violencia sexual, que han sufrido maltrato de sus padres y o por otras causas. Y los que han muerto no han estado bajo el sistema de protección.

¿Y de qué murieron?

De los 61.000 niños que atendemos en La Guajira, tristemente dos de ellos fallecieron: el primero era un niño que en el 2014 fue atendido en un centro de desarrollo infantil durante tres meses; pero después del 2014 no lo volvieron a llevar y falleció en el segundo semestre del 2015. El otro niño solo estuvo durante 20 días en un hogar comunitario, y falleció un tiempo después. Hemos salvado a 17.600 en centros de recuperación nutricional y lamentablemente dos de ellos han fallecido.

Hay niños que llegan en muy mal estado…

Claro. Y una sola muerte es una tragedia. Pero cuando un niño llega en una situación tan crítica, tan malito, es muy difícil de recuperar. Pero no puede quedar la sensación de que los niños a los que atendemos se están muriendo.

La Procuradora delegada para la Infancia y la Adolescencia aseguró que frente a La Guajira ha habido, de parte de Bienestar, improvisación, falta de planeación, variación injustificada de estrategias y además corrupción… ¿Qué responde?

Es muy raro, porque con la doctora Ilva Myriam Hoyos hemos trabajado de la mano y es increíble que solo hasta hoy haya tenido estas observaciones y no haya requerido a la entidad con anterioridad. Hasta ahora no ha hecho ningún requerimiento. Y en el tema de corrupción he sido yo la persona que ha denunciado la corrupción que encontré en programas del Icbf.

¿De qué se tratan esas denuncias?

He llevado las denuncias a la Fiscalía General de la Nación y se han capturado personas en La Guajira, Atlántico y Nariño, y hemos trabajando de la mano de la Dian. Esta mafia es peor que la del narcotráfico. Logramos identificar que existen presiones políticas, de intereses particulares, y funcionarios del Icbf involucrados en esto, y por eso hemos denunciado ante la Fiscalía todo lo que encontramos. Ya hay varias capturas y condenas.

Usted ha cambiado muchos operadores del Icbf en todo el país, por las irregularidades que ha encontrado. ¿Cuál ha sido la reacción en La Guajira?

Hay gente que no está contenta. Obviamente, cuando no se renuevan ciertos contratos, siempre hay personas que no están de acuerdo. Pero no nos hemos dejado presionar. Para nosotros lo importante es la calidad y los derechos de los niños del país, y solo contratamos a los que tiene los mejores puntajes.

¿Ha pensado en renunciar?

No, ¿por qué voy a renunciar? Estoy cumpliendo con mi trabajo y he demostrado que La Guajira es prioridad y que hemos hecho cambios estructurales. Y las medidas que se han tomado han sido muy importantes.

‘Mayoría de niños de 0 a 5 años no están en programas de alimentación’: Oneida Pinto, gobernadora

A raíz de la muerte de niños wayús, en los últimos días se ha hablado de las responsabilidades, ¿de quién depende el bienestar de estos menores?

Aquí hay una responsabilidad de todos. Primero, del Ministerio de Salud porque no hay un modelo diferencial para los indígenas; las EPS también tienen responsabilidad, y hasta los gerentes de los hospitales por no tener las condiciones logísticas necesarias para atender a los niños. El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) es responsable porque la mayor parte de los niños de 0 a 5 años de La Guajira no están vinculados a los programas de alimentación. Hoy, cuando las regalías no están, nos vemos más limitados porque cuando La Guajira perdió las regalías, lo perdió todo. Pero más allá de responsabilidades, en este momento tenemos que hablar de soluciones.

El gran reto es enfocar los recursos para las acciones en favor de la niñez…

Solicitamos el acompañamiento de la Procuraduría para que los recursos no se desvíen. La alimentación de los niños tiene que ser para ellos; los alcaldes deben ser vigilantes de la prestación de los servicios. Tenemos que garantizar que los operadores del ICBF y de los comedores escolares cumplan con sus objetivos. Cada uno debe asumir su responsabilidad y asegurar que todo vaya hacia los niños.

¿Qué acciones se han tomado esta semana?

Ya estamos repartiendo agua en carros cisterna y entregamos ayudas alimentarias. Comenzamos con una nueva intervención metodológica que ya nos la entregó el Ministerio de Salud para llegar a atender a las comunidades en sus hogares.

¿Cuál fue la conclusión de la cumbre que sostuvo con el presidente Santos?

El fenómeno del Niño agravó la situación que durante mucho tiempo hemos vivido por la falta de agua; esto, unido a la crisis de la frontera, la diversidad y la densidad de la población, ha generado muchos problemas. La percepción que tenemos ahora es que contamos con un aliado que se llama Juan Manuel Santos. Esto nos permite tener un documento Conpes para trabajar en cada frente con un enfoque diferencial y poder solucionar problemas como el abastecimiento del agua y la atención en salud.

Antes de la reunión, usted habló de la ‘ley de quiebra’…

Estamos en quiebra, hay un presupuesto que no alcanza para las necesidades con las que vivimos. Nos toca pagar 90 millones de dólares, otros embargos y compromisos. El hecho de que se hayan llevado las regalías también nos hace más vulnerables; no existen las condiciones para asumir la responsabilidad que debiéramos tener. Yo no tengo la culpa de encontrar esta región como la encontré, pero sí tengo un compromiso con los guajiros.

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