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Detección de ondas gravitacionales, un paso para explorar sin límites

Detección de ondas gravitacionales, un paso para explorar sin límites

Astrofísico Juan Diego Soler habla de la nueva ventana que se abre para el estudio del universo.

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Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
11 de febrero 2016 , 09:04 p. m.

Pensábamos que todo cuanto existía era percibido con nuestros ojos, hasta que un día descubrimos que hay luz que no podemos ver y que habitamos en un mundo oculto a nuestro sentidos. (Lea también: Ondas gravitacionales: Albert Einstein volvió a tener la razón)

Entonces inventamos aparatos para medir la luz. Toda la luz. Construimos telescopios que cada vez son más poderosos y cada vez expandimos los horizontes del universo conocido. Pero encontramos que también hay un límite a lo que la luz nos permite explorar. Y nombramos los lugares que escapaban a la luz con nombres que invocaban su ausencia: agujeros negros, materia oscura, energía oscura. Nos conformábamos con inferir su existencia a través de lo que sí podemos ver. Hasta ayer.

Los logros de los científicos del Observatorio Ligo abrieron una ventana a la exploración y comprobaron que una poderosa herramienta para medir el universo existe más allá de las ecuaciones, y que podemos usarla para medir el mundo en que vivimos.

Como un superhéroe que se despierta una mañana con un poder más allá de sus sentidos, la humanidad abrió los ojos soñando con las posibilidades que pueden brindar las ondas gravitacionales. Medirlas significa explorar el mundo de los agujeros negros, el mundo de objetos tan grandes como Bogotá, pero con la masa de decenas de soles, donde no puede escapar la luz, pero cuyo movimiento altera la forma en que transcurre el tiempo y se distribuye el espacio a millones de años luz de distancia.

Medir ondas gravitacionales significa explorar el mundo de la materia oscura, las fibras enormes que componen nuestro universo a gran escala y forman galaxias con millones de soles como el nuestro. Medir ondas gravitacionales es explorar los fenómenos que hasta ahora nombramos solamente para esconder los límites del alcance de nuestras teorías.

Hoy hablamos de Ligo, mañana de Lisa –su contraparte en el espacio–, pero en unos años hablaremos de observatorios de ondas gravitacionales y como si durante un largo tiempo hubiéramos vivido sin uno de nuestros sentidos, recordaremos con ternura los días en que apenas usábamos la luz para recibir las noticias del universo.

Hoy el día comienza con un universo más abierto a los exploradores que se atrevan a embarcarse en la aventura de entender el tejido del espacio y el tiempo. Solamente la imaginación pone los límites para la forma en que este descubrimiento cambiará la vida de los humanos en 10 años o en un siglo.

JUAN DIEGO SOLER
Ph. D investigador del servicio de astrofísica del CEA (Francia)
@juandiegosoler

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