Jineth Bedoya, una periodista crítica, terca y apasionada

Jineth Bedoya, una periodista crítica, terca y apasionada

La subeditora de EL TIEMPO fue galardonada con el premio CPB al Mérito Periodístico.

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09 de febrero 2016 , 06:51 p.m.

“Me tocó vivir una época muy dura de mi generación: el narcotráfico, las guerrillas, el paramilitarismo, el proceso 8000... Pero no existía la mínima posibilidad de que escogiera otra cosa, eso era lo que yo quería hacer: periodismo”.

La mujer que dice esas palabras se ha pasado 20 años escribiendo, denunciando y viajando por Colombia. Jineth Bedoya, subeditora de EL TIEMPO, habla rápido y sus ojos negros pestañean poco cuando recuerda lo que ha sido su carrera periodística, los primeros reportajes sobre las cárceles de Colombia, los viajes a zonas del conflicto, los combates, los muertos, la guerra.

Mis escritos han generado que salgan generales del Ejército y la Policía, han golpeado informativamente momentos muy especiales para el país. Si algo le agradezco al periodismo es que me ha obligado a conocer el país, recorrer la selva y las montañas”, recuerda Bedoya, directora de la campaña 'No es Hora de Callar'.

Esa pasión por la profesión fue reconocida este martes por el Círculo de Periodistas de Bogotá (CPB), que le concedió el premio Mérito Periodístico.

Andrés Mompotes, subdirector de EL TIEMPO, asegura que ese valor de abordar temas coyunturales para el país ha caracterizado a Jineth Bedoya.

“Ella vivió permanentemente minuto a minuto donde se vivía el conflicto y de la manera más dura en las zonas de combate, donde estaba la guerra real. Jineth decidió estar ahí con los sacrificios que eso implicaba”, dice Andrés Mompotes, quien recuerda un texto en particular que en sus palabras “sintetiza el carácter de Jineth”.

El texto al que se refiere es ‘Así fue, minuto a minuto, el rescate en plena selva de un soldado herido por un mina antipersona’, publicado el 8 de junio del año 2008.

“El cuadro no es sencillo. Los apósitos no logran controlar la hemorragia de la pierna derecha, que en realidad está perdida de la rodilla hacia abajo. El dolor es tan intenso que con las pocas fuerzas que le quedan el soldado Leonel Chalá se inclina y se sujeta el muslo con las dos manos", escribió en su artículo.

La cercanía con la muerte y sobre todo el afán por contar la realidad fueron las características que más llamaron la atención de Jorge Cardona, jefe de redacción del diario ‘El Espectador’ y profesor de Jineth Bedoya cuando ella cursaba su pregrado de comunicación social en la Universidad Central.

“En una clase les pedí a los estudiantes que hicieran una nota sobre un acontecimiento que ellos hubieran vivido. Al día siguiente llegó con una historia de una incursión de una banda delincuencial cerca de su casa. Fue una historia que me encantó”, recuerda Cardona, quien luego la recomendó para que trabajara como periodista de judiciales en ‘Alerta Bogotá’ de ‘RCN’.

En la radio trabajó durante tres años a los que le siguieron otros tres en el periódico ‘El Espectador’, en el que denunció en el año 2000 la desaparición de 16 internos de la cárcel La Picota y contó cómo fueron mutilados y arrojados al desagüe de ese penal. Justamente, mientras estaba haciendo un trabajo de reportería, el 25 de mayo de ese año, fue secuestrada en la puerta del penal y sometida a torturas y violación.

“Después del secuestro la situación era muy difícil. Le decían que se fuera del país, que cambiara de fuente. Nos sentamos a hablar y le dije que la única manera de curarse era por medio del periodismo”, cuenta Cardona, quien explica que contra la voluntad de muchos la envió al sur del Bolívar a entrevistar a los líderes del Eln y la motivó a mantenerse en el periodismo.

Un amor continuo por la profesión

‘Diario de un combate’, ‘Las batallas de Jineth Bedoya’, ‘Te hablo desde la prisión’ y ‘Vida y muerte del Mono Jojoy’ son algunos de los libros que Jineth ha escrito en los que la guerra y sus consecuencias son protagonistas. Esa hambre de recorrer, preguntar y escribir sobre momentos álgidos para el país es una de las características por las que otros periodistas reconocen a Jineth Bedoya.

“Uno sabía que cuando no estaba en el periódico estaba haciendo lo más sagrado del periodismo que es la reportería. Ella hacía reportería siempre y dudaba de todo. Tiene un olfato que le conozco a muy pocos periodistas”, recuerda Juan Roberto Vargas, director de ‘Noticias Caracol’ y quien fue editor de judiciales para el periódico EL TIEMPO entre 2001 y 2002.

“Con Jineth uno se burla de la vida. Lo mejor es que ella tiene lo que necesita para ser periodista: buen humor y terquedad. Así como nos burlábamos, nos tomábamos muy en serio los cubrimientos. Recuerdo que ella se obsesionaba diez días con los temas. No paraba hasta desgranarlo. Es una reportera que encarna la esencia misma del periodismo”, agrega.

Ese arrojo y terquedad casi obsesiva por el cubrimiento del conflicto armado la llevó a acompañar las operaciones del Plan Patriota con el que las Fuerzas Armadas buscaron retomar zonas históricas de las Farc. El producto de ese trabajo fue ‘En las trincheras del Plan Patriota’, libro en el que cuenta detalles de la operación militar y que para ella fue un trabajo que la llevó a consagrarse.

Por eso, cuando compara el esfuerzo y dedicación que ella tuvo con los periodistas más jóvenes de ahora, no duda en decir que en las salas de redacción del país hace falta amor y sobra la mediocridad.

“El periodista de hoy tiene pereza, mientras que el lector siempre quiere calidad. Por eso, digo que el periodismo que se hace hoy es muy mediocre. Los más jóvenes no están enamorados de la profesión, no leen. Los periodistas de mi época sabíamos de la historia del país. Los de ahora no porque son periodistas de escritorio”, dice con franqueza Jineth.

Pero su trabajo como periodista no se ha detenido en el cubrimiento de la guerra, también mantiene una férrea lucha para visibilizar la violencia que deben afrontar las mujeres en un país en el que cada tres días ocurre un feminicidio.

“El periodismo tiene una oportunidad de oro para recuperarse y es poder narrar la implementación de los acuerdos, documentar las historias de las víctimas” dice. Por eso, afirma que el cambio que le espera al país vendrá desde los procesos regionales que adelantan mujeres cansadas de la guerra.

“Ellas son las que construyen paz, son protagonistas de la paz que quiere el país”.

DAVID ARANGO
Redactor ELTIEMPO.COM
davara@eltiempo.com

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