Agua sin plástico, por favor

Agua sin plástico, por favor

Es imperativo desestimular la compra de productos cuyos envases contaminan en alto grado.

notitle
08 de febrero 2016 , 05:51 p.m.

Tal vez llegue un día en que tomemos conciencia. Tal vez. En una de las mayores paradojas de la humanidad, el llamado progreso se ha convertido en una amenaza verdadera para la supervivencia. No me refiero, por supuesto, al progreso de los medios de diagnóstico, de los tratamientos que convirtieron en curables ciertas enfermedades mortales, de los aparatos que han logrado un milagro similar al de la teletransportación.

Es el mal entendido progreso que actúa al servicio de un consumismo desaforado el que tiene en jaque al planeta: el de los alimentos que han dejado de ser perecederos por culpa del exceso de químicos que se convierten en venenos para el organismo, el de las humeantes plantas industriales que logran cifras récord en producción mientras sus chimeneas convierten en gris plomo el azul de un cielo que pasa semanas sin dejarse ver.

Hace un par de días revelaba este diario los preocupantes números de la industria del agua embotellada y de los residuos plásticos: una realidad indignante que debería llevarnos a tomar medidas inmediatas en los hábitos personales. Porque seguramente faltan muchos años para que los gobiernos decreten normas verdaderamente efectivas que conduzcan a desestimular el exagerado y nocivo negocio que depende de la producción de esos envases, que demoran tantísimo tiempo en descomponerse y son parte esencial de los más de ocho millones de toneladas de plástico que van a parar al mar cada año.

No hace mucho se decía que un vaso de agua no se le niega a nadie. Es triste saber que el consumismo logró incluso dejar en el olvido esa buena costumbre. Pero el debate ya ni siquiera gira en torno al insaciable carácter de tantos empresarios. El tema de fondo es la acelerada destrucción del planeta por un sector que, según lo señalaba este diario, se ha multiplicado más de 200 veces en los últimos 45 años.

La legislación debe empezar a plantearse en serio la importancia de informar en los envases el daño que se le está haciendo al planeta, así como informan sobre su perjuicio los empaques de cigarrillos.

Pero lo más importante será tomar conciencia y educar a las nuevas generaciones. Desestimular la compra de productos cuyos envases contaminan en tan alto grado y la exagerada dependencia de artículos plásticos que no necesitamos.


Fernando Quiroz

@quirozfquiroz

Despierta con las noticias más importantes.Inscríbete a nuestro Boletín del día.

INSCRIBIRSE

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.