Tras la derrota en Iowa, Trump afronta las primarias de New Hampshire

Tras la derrota en Iowa, Trump afronta las primarias de New Hampshire

Trump asegura que no necesita de la elecciones del martes para ser presidente de EE. UU.

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08 de febrero 2016 , 05:13 p.m.

No se lo esperaba. Al menos eso era lo que demostraba en público. La seguridad con la que el magnate millonario Donald Trump hablaba sobre lo que iba a ocurrir en Iowa daba a pensar que no tenía dudas sobre el resultado. Sin embargo, la primera votación fue un baldazo de agua fría para el republicano que pelea por convertirse en el candidato del partido junto a Ted Cruz y Marco Rubio. (Lea también: Cruz sorprende y gana caucus del partido Republicano a Donald Trump)

Ahora, a sólo horas de un nuevo round en el estado de New Hampshire, el precandidato a la presidencia de Estados Unidos dijo que no necesita ganar mañana en la primaria de New Hampshire para asegurarse la nominación, bajando el perfil al acto pese a que lleva una ventaja de dos dígitos en las encuestas.

El multimillonario quedó segundo en Iowa, detrás del senador Ted Cruz, pese a que los sondeos lo mostraban como un claro ganador. Su candidatura preocupa al sector más conservador de su partido en una campaña llena de polémicas, como su pedido de impedir que los musulmanes entren a Estados Unidos.

Ningún republicano logró la nominación desde 1970 sin imponerse en el caucus de Iowa o la primaria de Nuevo Hampshire, aunque técnicamente esto no es imposible.

Al ser consultado sobre si una derrota mañana sería un duro golpe para su campaña, Trump dijo a la cadena NBC: "No creo que lo necesite. Me gustaría ganar, pero no sé si es necesario".

Recientes encuestas de opinión le han dado a Trump una ventaja de entre 10 y 22 puntos porcentuales sobre su más inmediato competidor.

Trump basó su compaña en su autoproclamada imagen de 'ganador', y una derrota esta semana intensificaría las dudas de que pueda convertir el respaldo de las encuestas en apoyo en las urnas.

Un debate que no lo dejó tan mal parado

El sábado pasado, el debate republicano fue uno de los más ásperos de los ocho que ya se llevaron a cabo.

No fue la noche de Marco Rubio, quien enfrentó dificultades al ser criticado por el gobernador de New Jersey, Chris Christie, por su nivel de experiencia al ser su primera legislatura como senador por Florida. Rubio recurrió una y otra vez a declaraciones preparadas y pareció incómodamente agitado por vez primera tras unas intervenciones sin fisuras en los siete debates previos.

Los duros momentos pasados por Rubio podrían reanimar las campañas de Christie, del ex gobernador de Florida, Jeb Bush, y del gobernador de Ohio, John Kasich, tres experimentados políticos que, al igual que Rubio, representan al republicanismo tradicional.

Trump tampoco tuvo su mejor día. Pareció confundido en un pulso con Bush sobre el uso de las expropiaciones en interés de proyectos públicos y de la industria privada.

Pero pareció hacerlo lo suficientemente bien como para ganar posiblemente mañana, en la que sería su primera victoria en la carrera de 2016, dejando a un lado el dolor de la derrota de la semana pasada en el caucus de Iowa.

GDA / LA NACIÓN ARGENTINA

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