Un viaje a la web oscura, el rincón del crimen en la red

Un viaje a la web oscura, el rincón del crimen en la red

Expertos hablan sobre la internet profunda y cómo es usada por los usuarios del país y del mundo.

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08 de febrero 2016 , 05:03 p.m.



Hay un lado oscuro en la web: un conjunto de sitios que están siendo usados por los criminales como soporte para sus actividades ilícitas. Recibe varios nombres: darknet, dark web, internet oscura o internet oculta.

La internet oscura adquirió fama en el 2013, cuando se descubrió que, en uno de sus resquicios, existía una tienda que vendía narcóticos, armas, pornografía infantil e, incluso, servicios de asesinos profesionales. Se llamaba Silk Road o 'Ruta de la seda', en español. Cayó como resultado de un operativo del FBI. El escabroso descubrimiento visibilizó la gestación de un inframundo en la web, un paraíso para los criminales, donde podían llevar a cabo sus fechorías con facilidad, sin ser detectados por las autoridades.

Un estudio de la Universidad de Portsmouth (Reino Unido) reveló que cuatro de cada cinco visitas (80 por ciento) al territorio oculto de la red se relacionan con portales de contenido pedófilo.

Las visitas restantes se dirigen a sitios enfocados en drogas, contrabando, cibercrimen, armas, entre otros. Llegar a la zona más oscura es difícil para los usuarios del común. Portales a semejanza de Silk Road han proliferado en los últimos años. Las direcciones de los sitios usados por los criminales son difíciles de obtener. Por lo general, son compartidas entre personas que están involucradas con grupos al margen de la ley y no se distribuyen de forma pública.

Estas direcciones se caracterizan por concluir con el sufijo ‘.onion’, en lugar de '.com' o '.net'. Algunas entidades han intentado enlistar y categorizar los sitios de la web oscura, pero ha resultado ser un esfuerzo vano, pues la mayoría de vínculos pierden validez en el corto plazo.

Se estima que la web profunda recibe unos 2 millones de visitas de todo el mundo a diario. En Colombia aún no es muy usada. El canadiense Eric Jardine, investigador del Centro de Innovación para la Gobernanza Internacional afirma que, desde el país, se reportaron 11 millones de instancias, para un promedio de 916.000 al mes y 30.000 diarias. "No es demasiado, si se compara con el contexto internacional, pero supuso un salto significativo con respecto a años anteriores, cuando apenas se registraba actividad en aquel ámbito de lo virtual", explica.

Uno de los factores que impulsó el uso de la web oscura en los últimos años fueron las revelaciones de Edward Snowden, relacionadas con la vigilancia de la Agencia Nacional de Seguridad de Los Estados Unidos a diversos niveles y actores de la sociedad. Ello avivó el interés de los ciudadanos por proteger su información.

La web oscura es una de las tres partes en las que se ha dividido el universo virtual, como lo explica Jardine a Tecnósfera: “La primera capa de la web, o superficial, es aquella donde los usuarios consumen la mayor parte de su tiempo. Es una porción pequeña del entramado de sitios existente; incluye todo lo que es accesible por motores de búsqueda como Google o Yahoo”.

Después encontramos la web profunda, que es 500 veces más grande que la internet superficial. Incluye el trasfondo de sitios de banca electrónica, de muros de pago y los sistemas de intranet de las empresas. Por último nos topamos con la web oscura -una suerte de subdivisión de la web profunda-. Está compuesta por entre 30.000 y 80.000 sitios. Lo que define esta capa es que todo lo alojado ahí se navega de forma anónima y sus contenidos son de cuestionable legalidad”, añade.

La web oscura, en constante evolución

El navegador predilecto para acceder a las capas profundas de la web es Tor, aunque existen otras plataformas, como Freenet, que también ofrecen privacidad a los usuarios.

Estos navegadores se pueden utilizar tanto para visitar sitios de la web superficial, como Facebook, como sitios de la internet oscura. Un porcentaje mayoritario de los usuarios (alrededor del 90 por ciento) no acuden a Tor y similares para sumergirse en los ámbitos delictivos, sino para proteger su identidad cuando acceden al ciberespacio.

La mayoría de sitios creados en la web oscura no se mantienen en línea por más de una semana. Ello dificulta la labor de las autoridades.

"Ciertos grupos policiales han adoptado estrategias exitosas para atrapar a los criminales, pero, para la mayoría, sigue implicando un esfuerzo mayúsculo, un desgaste con exigua recompensa", aseveró Pablo Ramos, experto en seguridad informática de Eset, en entrevista a este medio.

Romper el blindaje de Tor es un desafío mayúsculo. "Existe evidencia de que algunos científicos han logrado descifrar bloques de tráfico que fluyen a través de la web profunda. Analizan el tráfico que entra y sale de la red y lo correlacionan con otras variables para conjeturar la identidad de quienes acceden. Incluso, las fuerzas policiales, durante el desarrollo de un operativo, han conseguido desenmascarar la identidad de ciertos usuarios. Lo lograron infectando ciertos servidores con programas maliciosos", profundizó el experto del Centro de Innovación para la Gobernanza Internacional.

No obstante, cuando las personas encargadas del proyecto Tor descubren esas brechas de seguridad en el sistema, lanzan actualizaciones para cerrar la falencia advertida. En ciertos lapsos, han existido fisuras en la coraza de Tor, pero la tecnología ha cambiado para seguir siendo anónima y segura.

Grupos como Al-Qaeda o el Estado Islámico han usado esta plataforma como medio para congregar a sus militantes.

"Cabe aclarar que no todos los crímenes se cometen en esa capa de la web. Muchos de ellos aún se orquestan en la internet superficial, como es el caso del lavado de dinero, pero hemos registrado un incremento en el uso de la internet profunda debido a que los grupos ilícitos han ido percibiendo sus bondades", manifestó Jardine.

"Algunos cibercriminales crean sitios en la web oscura que son utilizados para recaudar dinero por tiempo limitado. Diseñan un programa malicioso, denominado 'ramsonware', que cifra los contenidos del teléfono celular o del equipo de cómputo. A cambio de retornar el acceso a los datos, el atacante solicita el pago de un monto, una suerte de 'rescate' a cambio de liberar la información capturada. La transacción se completa en una página alojada en la internet oculta, utilizando la moneda virtual bitcoin en la mayoría de los casos", advirtió Ramos, de Eset.

También es usada con fines benignos

La web profunda inició como una red creada por el ejército de EE. UU. para garantizar una plataforma de comunicación segura, e imposible de rastrear, para sus soldados. "En los años noventa, se liberó el código, de modo que cualquiera pudo acceder a él y replicarlo, y se fundó el Proyecto Tor", contó Jardine.

El Proyecto Tor sigue vinculado con el gobierno de los Estados Unidos. No de forma directa, pero aporta dinero para su mantenimiento. "La lógica detrás de mantener con vida una red de estas características es que se puede usar para fines benéficos bajo ciertas circunstancias", aseguró Jardine.

“En la actualidad es usada para alojar sitios legales relacionados con cierto tipo de información, como todo lo relacionado con avistamiento de ovnis y contenidos similares. Por otro lado, es una herramienta utilizada por ciertos ciudadanos de regímenes opresores para evitar la censura y para garantizar la seguridad y el anonímato de sus actividades en línea”, dijo Pablo Ramos, experto en seguridad informática de Eset.

Tendencias

1. Su uso crece a ritmo acelerado. Es un problema significativo para las autoridades. Encontrar a un cibercriminal en la web oscura es tan difícil como hallar una aguja en un pajar. Y ese pajar cada día es más grande.

2. Algunos gobiernos condenarán el uso de Tor y sistemas similares. Así como han surgido debates relacionados con la conveniencia de soportar el crecimiento de plataformas de mensajería con tecnologías de cifrado, lo mismo ocurrirá con la internet profunda: empezará a enfrentar el cuestionamiento de grandes organizaciones globales.

3. Su uso por parte de criminales aumentará. "No es algo difícil de discernir. Su popularidad entre las organizaciones ilícitas crecerá en los próximos años y ello supone un desafío para los gobiernos", concluye Jardine.

ÉDGAR MEDINA
Tecnósfera
@EdgarMed en Twitter

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