Vecinos tercian en el debate por la reserva Thomas Van der Hammen

Vecinos tercian en el debate por la reserva Thomas Van der Hammen

Aseguran que los terrenos albergan mucha más biodiversidad que la que el Distrito dice conocer.

notitle
07 de febrero 2016 , 11:40 p.m.

En medio de la polémica por la propuesta de la Administración Distrital de permitir que se urbanice en parte de la reserva Thomas van der Hammen, habitantes de la zona, que le apuestan al desarrollo sostenible, muestran su modelo de recuperación ambiental.

Es el caso de la familia Anaya Maya, que vive desde hace más de 60 años en el lugar, rodeada de más de 60 especies arbóreas y 50 ornamentales que han logrado rescatar. “Nuestros padres decidieron cambiar de vida por salud en el año 1957. En esa época, vendían cuatro fanegadas y ellos decidieron comprar aquí. No había sino 4 árboles: un mulato y tres alisos”, recordó Clemencia Anaya Maya.

Hoy en sus terrenos hay árboles de mora, feijoa, uchuva, gulupa, nísperos, duraznos, guayaba, guayabita del Perú, ciruelos, palma de cera, cactus, jazmín, dragos, magnolios, arrayanes sabaneros, piracanta, higo, álamo, bore, buganbilia y pino romerón, entre otros. Según ellos, son un ejemplo de que este terreno no está muerto.

“Llegamos a tener un huerto de 200 árboles de feijoa. Las cosas se construyen a largo plazo, nada es mágico, todo es un proceso de perseverancia y amor”, afirma Clemencia Anaya.

Pero no todos le dan en la zona el mismo trato amable a la naturaleza. A diferencia del terreno de los Anaya, en el área de la reserva, delimitada por la CAR, hay 552,6 hectáreas que necesitan restauración. Es donde en el futuro se podría permitir urbanizar.

Sin acueducto y alcantarillado, pues no existe en la reserva, esta familia ha logrado convivir con la naturaleza, y de una forma sostenible. Son de los pocos de la zona que ya no perforan el suelo para obtener el líquido vital. “Tenemos sistemas de recolección de agua, de filtración, y compramos a los carrotanques para consumo humano. Amamos el territorio y queremos que los bogotanos se enamoren del lugar”.

Ellos resaltan que el de su familia no es el único caso de manejo sostenible de la reserva. Señalan otros, como el proceso del bosque de las Mercedes, considerado un santuario de flora y fauna, donde el Distrito adelantaba investigaciones para reforestar el relicto de bosque nativo, y los procesos ambientales exitosos de recuperación ambiental de colegios como el Castro Martínez y universidades como la Udca, que hicieron cercas vivas.

En el área, dicen, se han detectado especies como el búho orejicorto, la culebra sabanera, zarigüeyas, varios tipos de mariposas y aves, entre otros.

“Los suelos tienen un enriquecimiento volcánico particular que hace que sean de los más fértiles del país. Me parece que es viable usar este terreno para cualquier uso que enriquezca ecosistémicamente la reserva”, dijo David Anaya, quien lleva 50 años aprendiendo de su experiencia y de la comunidad científica que ha estudiado el sector.

En su concepto, la reserva se puede aprovechar económicamente en concordancia con el ecosistema evaluando qué tipo de “producción puede realizarse en estos terrenos”.

Catalina Mojica Anaya asegura que el valor no solo es ambiental, sino histórico, pues en estos terrenos se han realizado estudios del Icanh que demuestran que todavía “existen los camellones de cultivo en la zona de los indígenas del periodo herrera muisca; hay fotografías aéreas”, cuenta.

María Elena Anaya Maya comenta que muchas de las plantas de sus terrenos se usaron para reforestar el parque Simón Bolívar. “Es tal la biodiversidad de especies que se las llevaron por esquejes (tallos). Le dimos a la Universidad Nacional material y en retribución nos regalaron las semillas de la palma”, recordó.

Lo que más temen, si se permite urbanizar, son los conflictos en temas de movilidad, agua y alcantarillado. “El transporte masivo no nos alcanza para cubrir la demanda de la ciudad, acá le falta a TransMilenio cinco kilómetros por cubrir, y si expandimos la ciudad qué va a pasar”, se pregunta David.

Por estas razones, los Anaya creen que, a pesar de las posiciones encontradas, la reserva debe mantenerse y que su experiencia podría servir de ejemplo. “Creemos que la reserva hay que respetarla, no se debe construir, no se debe sustraer. Nosotros somos ejemplo en escala de una familia de que sí se puede recuperar”, dicen.

Redacción EL TIEMPO ZONA

Despierta con las noticias más importantes.Inscríbete a nuestro Boletín del día.

INSCRIBIRSE

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.