'Celebración del Plan Colombia sin Uribe estuvo coja': Iván Duque

'Celebración del Plan Colombia sin Uribe estuvo coja': Iván Duque

El senador dice que no es claro si la posición de EE. UU. frente a Farc es una política de Estado.

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07 de febrero 2016 , 09:43 p.m.

¿Qué tan uribista es usted?

‘De raca mandaca’.

Sin distingos ideológicos, hay congresistas muy juiciosos. Usted es uno de ellos…

Deseo contribuir con una política distinta, llena de argumentos, principios y sustento técnico de las opiniones.

Lo encuentro en Washington a la hora de hacer esta entrevista. ¿Invitado también por el presidente Santos?

No estuve entre los invitados. Creo en un Estado austero y me parece que todo este despliegue teatral que ha hecho el Gobierno colombiano está cada vez más lejos de la austeridad.

¿Pero el ‘éxito’ del Plan Colombia no ameritaba una celebración?

Celebrar el éxito del Plan Colombia sin que estén Uribe y Bush estuvo cojo.

Ellos no quisieron ir…

No se puede celebrar el Plan Colombia cuando aumentan los cultivos de coca en el país. Ni cuando se está eliminando la posibilidad de extraditar a cabecillas de grupos terroristas que puedan reincidir en el futuro. Y, sobre todo, cuando quienes han amasado las grandes fortunas del narcotráfico y las han combinado con el terrorismo no tienen ninguna obligación de destinar esas fortunas a la reparación de las víctimas. (Lea también: 'Queremos apostarle al futuro y el éxito de Colombia': Obama)

Explíqueme entonces cuál es la política de Estados Unidos frente al proceso de paz. Al gobierno Obama aparentemente le parece bien defender esa fórmula…

Está por probarse si el actual enfoque que tiene la administración Obama frente al proceso de paz es una política de Estado o de gobierno. Parece más lo segundo. Falta que venga una nueva administración a los Estados Unidos, que muestre su verdadera aproximación frente a los riesgos de Colombia de aumentar el área sembrada de coca y que los cabecillas de las Farc combinen la política con actividades ilegales.

Por lo menos hay algo de tranquilidad cuando se evidencia que el secretario (de Estado) Kerry, tal vez motivado por nuestras críticas y las de Human Rights Watch (HRW), pide justicia significativa. Y el 'New York Times' alerta sobre los riesgos de impunidad. El presidente Obama y su equipo saben que el Congreso está preocupado por lo que José Miguel Vivanco (director de la División de las Américas de HRW) llama “piñata de impunidad”.

Para saber realmente dónde están parados los Estados Unidos frente a las Farc, ¿tendremos que esperar a saber si el próximo gobierno volverá a ser republicano o si repetirá uno demócrata?

Depende de quién sea el presidente. Pero como dijo el presidente Obama frente a Irán, el acuerdo de paz se tiene que basar en la verificación y no en la confianza. Ningún acuerdo puede incorporar el negocio del narcotráfico, y el Ejército debe poder ejercer el control en todo el territorio nacional, para no perder lo que hasta ahora se ha conquistado.

El exalcalde Petro aterrizó en La Habana para ponerse al frente de una constituyente que quieren las Farc. Y que también el expresidente Uribe promueve…

No sé qué propone Petro, pero le digo lo que nosotros proponemos. En lugar de tener un plebiscito que claramente es una burla a lo que determina la ley, bajando los umbrales, y que no permite un voto reflexivo; en lugar de que nos monten un congresito, en el que los congresistas estarán maniatados y despojados de sus facultades de control e iniciativa, y ante la existencia de facultades extraordinarias que se parecen más a leyes habilitantes para el Presidente, es preferible un proceso de deliberación a través de una constituyente que pueda refrendar esos acuerdos. (Vea: No me sentía con disposición de alma para asistir: Uribe)

Increíble la coincidencia Farc, Petro y Uribe…

Tampoco es igual. Nosotros querríamos una constituyente de elección popular, no corporativa como quieren las Farc.

Una constituyente en medio de estas circunstancias es un gran salto al vacío…

Hay formas de acotar el riesgo, si se precisan muy bien los temas que va a abordar y los márgenes para pronunciarse. Por lo menos el pueblo colombiano tendrá la tranquilidad de unos debates mucho más constructivos, y no a puerta cerrada con pequeñas mayorías construidas con presiones del Gobierno y con la ‘mermelada’.

Si el plebiscito prospera, ¿qué va a recomendar el uribismo, que se vote ‘no’ o que se abstengan los ciudadanos?

Hoy está planteado como un contrato de adhesión: o todo o nada. Y hay elementos que están en los acuerdos muy peligrosos para la sociedad colombiana y respecto de los cuales tendremos que pronunciarnos en desacuerdo.

Entonces le preciso: ¿usted es partidario de que el uribismo recomiende votar ‘no’ al plebiscito o de la abstención?

No podemos decir cómo vamos a votar sin conocer la pregunta. Pero una paz sin cárcel para los máximos responsables de delitos de lesa humanidad, convirtiendo el narcotráfico y el asesinato de policías en delitos políticos y sin exigir extinción de dominio para reparar víctimas no es paz.

El Ministro de Justicia está anunciando una sala en el Tribunal para la Paz que dizque va a durar 20 años, para revisar los futuros fallos de la justicia ordinaria que vayan en contra de los beneficios otorgados por el proceso de paz. ¿Qué opina?

Se va a desvertebrar la estructura de la justicia ordinaria que tenemos en Colombia. Están contemplando que se empiecen a analizar todos los delitos desde que las Farc fueron creadas, hace cinco décadas...

Eso sería hacia atrás, pero ¿qué tal hacia delante, una especie de cerrojo para que en el futuro tampoco opere la justicia ordinaria?

Es prácticamente darles a las Farc un santuario donde la justicia ordinaria no los podrá perseguir por nuevas conductas. El Estado colombiano debe quedar con las facultades para que si los miembros de las Farc incumplen los acuerdos, tengamos la capacidad de sancionarlos.

¿Qué pasará con el Eln?

Lo que ha sucedido en los últimos días y semanas es muy grave: asesinato y secuestro de miembros de la Fuerza Pública, así como el secuestro del empresario (Ramón José) Cabrales. El Gobierno adelanta acercamientos y creo que no deben continuar hasta que liberen a todos los secuestrados y suspendan sus actividades criminales. Esa es la principal lección de lo que han sido estos tormentosos años con las Farc. El Gobierno tiene que pararse en la raya y exigir ya la suspensión de esas actividades criminales. (Además: Cuatro generales reconstruyen la revolución del Plan Colombia)

¿Qué hacen los uribistas reunidos con el abogado de las Farc (Enrique) Santiago? ¿Están revisando su posición?

Hemos estado abiertos siempre a debatir el acuerdo de justicia con todas las personas y a todos los niveles. Principalmente, para mostrar sus inconsistencias con las normas del derecho internacional, con el tratamiento de los crímenes de lesa humanidad, con el tipo de penas privativas de la libertad y con los mecanismos de igualdad en el tratamiento judicial en distintas circunstancias, como la actuación de la Fuerza Pública frente a los irregulares. Ese debate es bienvenido.

Pasemos al escándalo sobre Reficar (la Refinería de Cartagena). ¿No es lamentable que entre el gobierno Santos y el de Uribe se estén peloteando la responsabilidad?

Participaré en el debate del Congreso sobre Reficar. Más que hacer una cacería de brujas, tenemos que entender con claridad dónde se originaron esos sobrecostos. La mesa directiva de Reficar tiene que dar explicaciones. Pero me parece ridículo que el Gobierno Nacional esté tratando de tirar responsabilidades para atrás y otros para adelante.

‘Otros’ son Uribe…

El gobierno Santos dice que no tiene ninguna responsabilidad, pero quien pagó la mayoría de los sobrecostos fue la administración que estuvo después del 2010. Obviamente, ese pago estuvo basado en unas malas decisiones que tomó Glencore y que después selló con un contrato llave en mano con la compañía CB&I. Lo más importante es entender los errores de planeación, que tengamos los mecanismos para poder demandar efectivamente las malas decisiones y que una firma como CB&I nos muestre todas las cifras, porque hicieron una modalidad de contrato que no permitía una auditoría efectiva.

Entonces, ¿de qué gobierno es la responsabilidad?

El ministro (de Hacienda) Mauricio Cárdenas fue miembro de la junta de Ecopetrol desde el 2007 y luego llegó como ministro en el 2011. Hay que mirar si eventualmente él y otras personas en esa situación presentaron denuncias de lo que estaba pasando con los sobrecostos. No porque él sea el responsable, pero no es justo con el país que comiencen a pelotearse responsabilidades.

¿Qué otras personas naturales deben responder por haber visto lo que pasó?

El doctor Orlando Cabrales, quien ejerció la presidencia de la refinería. Que explique con claridad qué fue lo que recibió y qué entregó.

Con excelente reputación, al doctor Cabrales lo nombraron bajo la administración de Uribe…

El tema no es quién lo nombró, sino por qué justificaron mantener unos tipos de contrato que encarecieron los costos y por qué nunca estuvieron dispuestos a que se revisaran. ¿Tenía cláusulas amarradas? Hay que buscar unas explicaciones a esos volúmenes de sobrecostos, que son asombrosos.

Reforma tributaria: Nadie quiere que le claven más impuestos. Las Farc piden una sociedad más igualitaria, pero irónicamente el Gobierno no va a sacar la reforma porque se tira el plebiscito…

Necesitamos una reforma fiscal estructural. Eso quiere decir que antes de empezar a incrementar desmedidamente los impuestos tenemos que lograr que el Gobierno realmente reduzca el gasto público. Que se apriete el cinturón de verdad.

¿Le gusta el documento que han producido los expertos?

Tiene cosas buenas, malas y feas.

¿Qué es lo bueno?

Que con cierta diplomacia reconoce que las dos últimas reformas tributarias han sido un desastre. Que elimina el impuesto al patrimonio y mantiene el gravamen a los movimientos financieros, por ser predecible y de fácil recaudo. Y la forma como trata de mantener la inversión en los sectores minero-energéticos, considerando las regalías un impuesto, como lo hacen la mayoría de los países. (Vea aquí: 'EE. UU. quiere apoyar los acuerdos de paz a corto y mediano plazo')

¿Lo malo?

La propuesta de IVA del 19 por ciento y sobre la canasta familiar: muy dolorosa para los hogares más vulnerables y la clase media, y resiente más la economía. No se han buscado mecanismos para corregir la regresividad de los impuestos. Es malo también que la reforma esté planteando incrementar 30 por ciento el impuesto a los combustibles sobre la base de ser un impuesto verde, sin que digan cuál será el impacto ambiental en la reducción y captura de emisiones de CO2. Y jugar con elementos como el impuesto a las bebidas azucaradas, que el documento no prueba que tenga impacto sobre la salud pública, lo cual golpearía más a los hogares populares.

¿Lo feo?

Que no demuestra cómo la combinación de sus propuestas va a contribuir a la formalización laboral, a la competitividad, al ahorro y a la inversión. Al documento le hace falta un ejercicio que muestre cómo se va a computar el recaudo con la propuesta que traen versus lo que tenemos ahora. También le hace falta precisar cuál va a ser el nuevo número de contribuyentes con respecto a los que hay hoy.

Es fácil ser populista criticando la reforma tributaria…

La reforma se necesita. Pero la base es que sinceremos cómo van a ser los gastos. Este gobierno expandió todos sus gastos permanentes, soportados en una bonanza transitoria como la petrolera. Al sustituirla simplemente con impuestos, le vamos a poner a la economía colombiana un salvavidas de plomo.

¿De qué gobierno es la responsabilidad histórica de haber amarrado la economía colombiana tan fuertemente a algo tan voluble como el precio del petróleo?

Es entendible que un país con tantas necesidades utilice la riqueza del subsuelo para enfrentar la pobreza del suelo. Supimos aprovechar la bonanza para mejorar los ingresos, pero en los últimos cinco años, en el momento cúspide de la bonanza, no ahorramos para las épocas de vacas flacas. Y, como país, nos olvidamos de una agenda de transformación productiva. No diversificamos la economía ni ampliamos la oferta exportadora con productos de valor agregado.

¿Cuál es el gobierno responsable de eso?

Hay una gran responsabilidad en la formulación de políticas por parte de esta administración.

¿Solo de esta administración? Eso es injusto.

No quiero poner todo entre uribistas y santistas. La responsabilidad ha sido del país, por no tener una estrategia de largo plazo de transformación productiva.

MARÍA ISABEL RUEDA
Especial para EL TIEMPO

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