Santa Fe y Millonarios aburrieron en El Campín: empate 0-0

Santa Fe y Millonarios aburrieron en El Campín: empate 0-0

Tan solo dos opciones gol claras en los arcos se vieron. Muchas faltas y amarillas.

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07 de febrero 2016 , 06:29 p.m.

Uno es el campeón de la Copa Suramericana, venía de hacer una gran presentación en la Libertadores frente a Oriente Petrolero de Bolivia y, además, se estrenaba frente a su hinchada. El otro había goleado 3-0 a Patriotas en la primera fecha y había ilusionado a sus hinchas con juego ofensivo.

Pero esas buenas intenciones que habían mostrado Santa Fe y Millonarios no existieron en el clásico 284. Ambos equipos jugaron a neutralizarse, a no dejar jugar a su rival (cada uno a su manera), y por eso el 0-0 con el que terminó el partido fue fiel reflejo de 90 minutos de absoluto aburrimiento.

Tanto Gerardo Pelusso, el técnico rojo, como Rubén Israel, el entrenador azul, aseguraron que su equipo salió a ganar y que el otro no lo dejó. Las estadísticas del partido no muestran eso. Santa Fe no creó una sola opción de gol, ni una sola, en todo el partido. Apenas hizo dos tiros al arco. Y Millonarios solo metió un susto en el minuto 33, con un disparo de Henry Rojas que atajó el arquero Róbinson Zapata, en su único remate a la portería en todo el juego.

Pese a ello, y al bostezo colectivo que solo se interrumpió por momentos en la tribuna para lanzar algunos insultos, los dos técnicos salieron contentos. Y eso podría explicarse de esta manera: jugar a defenderse no es pecado. Y a ambos les salió bien.

Mucha posesión, pero...

En Santa Fe, Pelusso ha cambiado un poco su idea de juego para el 2016, con un equipo que, en lo que va del año, ha ganado algo en posesión de balón, en manejo de los tiempos, en circulación de la bola, para lo cual el argentino Jonathan Gómez, quien ha sido titular en todos los partidos oficiales, ha dado una buena mano. Esa posesión le sirvió para que Millos no lo atacara, pero no se vio reflejada en juego ofensivo. Sí, Santa Fe tuvo el balón la mayoría del juego, pero esa posesión no sirve de nada si no se traduce en goles, que son los que finalmente representan los puntos; y los puntos, victorias, y las victorias, los títulos.

Santa Fe no tuvo cómo golpear, ofensivamente hablando. Y a eso contribuyó también que el primer cambio fue más para mantener el manejo que para atacar, y que los refuerzos para el ataque solamente llegaron en los últimos diez minutos.

Defiende mejor, pero...

En Millonarios, uno de los grandes dolores de cabeza en los últimos años, desde los últimos partidos que dirigió Hernán Torres, pasando por las etapas de Juan Manuel Lillo, Ricardo Lunari y el arranque de Rubén Israel con la nómina que no armó él, era el rendimiento de la defensa. Los azules llevaban años siendo un equipo permeable, que les daba dolores de cabeza a sus hinchas cada vez que los rivales cruzaban la mitad de la cancha. Y el DT, en este partido, le apostó primero a la seguridad.

En la práctica, Millonarios tuvo dos líneas de cuatro, cerradas, de esas que raspan (a pesar de que, curiosamente, hubo más faltas de los rojos que de los azules). Así, los caminos hacia su arco se cerraron. Hubo, en ese sentido, un buen trabajo de los dos centrales y de Rafael Carrascal.

Pero de, ahí en adelante, Millos fue un equipo inexpresivo, que le apostó primero a defenderse y luego a contragolpear, pero no lo hizo con claridad.

Para el segundo tiempo, la idea de Israel fue aún más defensiva. Sacó a un volante de creación, Jonathan Estrada (que igual no funcionó) y metió a uno con más intenciones defensivas que ofensivas, David Mackálister Silva, que además no está en buen momento. Y luego cambió creativo por creativo, Yulián Mejía por Rojas.

Apenas vino a meter a un delantero, Andrés ‘Manga’ Escobar, para los últimos 13 minutos. Y del paraguayo Christian Ovelar aún no se sabe si es bueno, regular o malo, porque contra Patriotas no jugó ni un minuto y para el clásico ni siquiera estuvo en el banco. Israel aprovechó, una vez más, para quejarse de la cantidad de suplentes que puede llevar al banco: “Hasta en los lugares más escondidos se juega con siete suplentes. Si yo pudiera tenerlos, Ovelar habría estado en el banco”, se desahogó en la rueda de prensa...

Para el recuerdo del hincha, el clásico 284 no dejó casi nada... Pero para los planes de crecimiento en la cabeza de los dos entrenadores, seguramente hubo muchos progresos, mucho más atrás que adelante. Eso no quita que el juego haya sido bastante aburrido. Pero tanto Santa Fe como Millos habían demostrado que pueden hacerlo mucho mejor. Así que habrá que pasar la página y buscar café para superar este bostezo...

JOSÉ ORLANDO ASCENCIO
Subeditor de EL TIEMPO
@josasc

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