Impecablemente dirigida / Opinión

Impecablemente dirigida / Opinión

Todd Haynes impregna a 'Carol' de la excelente narrativa de la escritora Patricia Highsmith.

06 de febrero 2016 , 11:24 p.m.

Fiel adaptación de una segunda novela escrita por la texana Patricia Highsmith, titulada ‘El precio de la sal’ y publicada en 1952 con el seudónimo de Claire Morgan, para eludir la intolerancia neoyorquina hacia el homosexualismo femenino en tiempos oscuros.

Su excelente puesta en escena salta a la vista y se caracteriza por una sutil representación de las temeridades de aquella época, contradictoriamente frívola, matizada por su cinematografía de grisácea o plateada atmósfera invernal. En una juguetería, antes de Navidad, la compra de una muñeca marca el inicio de una historia pasional entre mujeres de estratos y edades diferentes. Atracción a primera vista de dos criaturas no del todo satisfechas por sus parejas heterosexuales; sentimientos recíprocos e imperiosa necesidad de más encuentros ocasionales o citas furtivas. Sin importar las consecuencias familiares y morales generadas por sus inclinaciones, en busca de compartir intimidades y enfrentar un naciente y quizás definitivo amor, el lector de imágenes se sumerge en la historia de una relación adulta y profunda que, paso a paso, nutre la necesidad de complementarse.

Bella película, dirigida por el vanguardista Todd Haynes, quien respeta la escritura romántica original con un final abierto, no trágico, para brindarnos un depurado ejercicio de estilo bajo cruces de miradas y respiración contenida, acercamientos leves de cámara y frases musicales o diálogos compaginados con las emociones. Basta recordar cómo la Highsmith, autora de una primera pieza novelística a los 30 años (Extraños en un tren), llegó al cine con un guion de Raymond Chandler filmado por Alfred Hitchcock en 1951.

Haynes logró el contrapunteo escénico de dos estupendas actrices nominadas al Óscar, en categorías diferentes: Cate Blanchett (principal) y Rooney Mara (de reparto). Artista plástico y audiovisual, poseía méritos suficientes para figurar entre los cinco directores más destacados del año en Hollywood –tres de ellos desconocidos–. Porque no están todas las películas que deberían haber sido seleccionadas, ni son los mejores directores aquellos aspirantes a una estatuilla.

Tampoco se tuvieron en cuenta sus bien ambientadas cintas anteriores, junto a brillantes artistas contemporáneos: David Bowie y el rock glamuroso de ‘Velvet Goldmine’, Bob Dylan encarnado por seis personajes –la Blanchett, entre ellos–, y Julianne Moore como escandalosa provinciana de los años 50 (Lejos del paraíso).

MAURICIO LAURENS
Para EL TIEMPO
maulaurens@yahoo.es

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