Joven paisa fabrica alimentos a partir de residuos de café

Joven paisa fabrica alimentos a partir de residuos de café

Alexander Arrendondo fabrica galletas, panes, panelas y cerveza con ese material, antes desechado.

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06 de febrero 2016 , 10:11 a.m.

Colombia es un país cafetero por excelencia. De hecho, 2015 fue un año récord en producción de café con más de 12 toneladas al año, de las que Antioquia aportó el 20 por ciento aproximadamente.

Sin embargo, en todas esas cosechas hay un gran porcentaje de café ‘averanado’ –o que no se produce bien– que causa un residuo que se denomina Pasilla.

Eso, que es un estorbo que se usa para abono o incluso se desecha en vertientes hídricas –lo que causa contaminación ambiental– es la materia prima de un joven paisa que lo utiliza para fabricar alimentos.

Se trata de Alexánder Arredondo, un joven oriundo de Salgar (Suroeste antioqueño) y que vive en el oriente del departamento que, a partir de esos desechos de las cosechas de café, es capaz de fabricar alimentos a partir de los residuos de esas cosechas.

El joven inventor asegura que creó a partir de esos residuos, una harina para fabricar panes y galletas funcionales. Pero, a partir de ese proceso, quedó una harina más gruesa con la que quiso seguir utilizando para fabricar cervezas artesanales de café. Nada se desperdicia.

Pero esa idea, que parecía tan innovadora, no tuvo el apoyo que necesitaba.

Estuvo solo, desechado como aquellos residuos de café que nadie quería. Fue su trabajo como profesor en instituciones educativas de primaria lo que le dio el poco incentivo económico para seguir adelante con aquel sueño. Se gastó sus ahorros en su sueño.

“Me tomó seis meses crear las muestras, solo. Fue algo muy difícil pues uno cree que una buena idea va a ser aprovechada por la universidad, pero a pesar de mis peticiones a la decanatura de la Universidad Católica del Oriente, no le encontraron mucha trascendencia al tema. Hasta que lo vieron realizado”, explica el joven inventor.

Arredondo estaba buscando lograr aprovechar ese residuo agroindustrial de todas las maneras posibles y allí logró meterse en el mundo de las cervezas artesanales, lo que le permitió crear cuatro tipos de esas bebidas a base de café.
Agua, lúpulo, cebada y harina de café son los ingredientes que usa para crear una cerveza artesanal única en su tipo, según su investigación.

“Un cambio en cada ingrediente hace que la cerveza varíe. En este tipo de cerveza de café el sabor es más agradable, con un maridaje suave fabricado con cáscara de café”, explica el antioqueño.

Una vez las muestras estuvieron hechas, recibió un acompañamiento de su Alma Mater que, mediante una investigación exhaustiva respaldada por docentes y expertos de la decanatura, supo que tenía en sus manos la primera cerveza artesanal hecha a partir de un residuo agroindustrial como es el de los cafetales.

“Tiene un impacto social y ambiental. Lo primero es porque se le abre un mercado a los caficultores para que expandan su negocio y aprovechen un residuo que antes dejaban podrir. En lo ambiental, pues algunos vertían esos residuos en ríos y espacios que contaminaban el ambiente, y ahora tendrán un uso productivo para la sociedad”, dice Arredondo.

El joven paisa explica que su idea está en proceso de patente, pero la falta de apoyo económico ha dificultado que pueda desplazarse hasta Medellín para dar a conocer su innovación.

Los sueños de este joven inventor son tan grandes como su descubrimiento. Quiere hacer su propia empresa e iniciar un cambio social que dice que a él le faltó.

“Tengo la disciplina, el coraje y la convicción de lograrlo. Solo necesito que me abran alguna puerta”, dice con seguridad. La misma que no ha dejado que los escasos recursos que tiene su familia trunquen su sueño.

“Hay momentos en que me gasto todos los ahorros en la investigación y no tengo dinero para fabricar productos para mostrar (…) es difícil pero sé que tengo algo que más que beneficiar económicamente, lo hará socialmente a muchos caficultores de la región”, asegura el inventor.

Ahora, en medio de su lucha, parece que alguien se interesó en la innovación.

Dice que a Ruta N el proyecto le pareció muy interesante y lo invitaron a participar en el ‘OpenHouse Ruta N’ para conocer todas las ofertas y ayudas que ofrece su idea.

Asimismo, un empresario lo contactó por Facebook, e hizo un llamado en la universidad, pues quiere utilizar unos recursos importantes para investigar más sobre bebidas con valor agregado. 

DAVID ALEJANDRO MERCADO
EL TIEMPO
MEDELLÍN

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