La hora de la buena adaptación

La hora de la buena adaptación

Reforestar nos protege de eventos climáticos extremos.

05 de febrero 2016 , 10:17 p.m.

El panorama actual del Magdalena nos hace preguntarnos sobre cómo un país con una de las mayores disponibilidades per cápita de agua dulce del planeta pase por tantas dificultades para hacer frente a los extremos del clima.

Desde hace varios meses, en muchos municipios de la cuenca, el abastecimiento de agua para las personas, y la producción de alimentos y energía, se encuentra gravemente limitado por una intensa sequía. Los mismos sectores que hace cinco años se vieron afectados por una ola invernal.

Históricamente hemos respondido a los extremos climáticos de manera aislada, como si fueran problemas independientes; por ejemplo, durante épocas de invierno es común que desarrollemos o ampliemos obras de infraestructura como diques, canales y embalses para proteger zonas urbanas y actividades productivas localizadas en antiguos humedales, zonas de recarga de acuíferos y planicies de los ríos.

Sin embargo, durante las épocas de estiaje, estos sistemas naturales transformados, que ahora son incapaces de recibir y almacenar aguas, conllevan a sequías más largas e intensas. Para enfrentarlas, vemos cómo se proponen y construyen nuevos embalses, desviaciones y trasvases para garantizar la provisión de agua, fragmentando a su vez los ríos y otros ecosistemas de agua dulce, y limitando su capacidad de proveer servicios como la depuración de las aguas y la pesca, de las cuales depende el abastecimiento de las personas y la seguridad alimentaria.

Estos pocos ejemplos ilustran un ciclo donde la llamada “adaptación al cambio climático” desconoce las múltiples relaciones de causa y efecto de la intervención de los sistemas naturales y los servicios que dichos sistemas proveen a la sociedad. En la práctica, esto se llama ‘mala-adaptación’. Le propongo que imaginemos un escenario opuesto, que llamaremos de ‘buena-adaptación’.

Junto a mis colegas de TNC realizamos un rápido ejercicio de modelación matemática, en el cual tomamos hipotéticamente una cuenca de ladera andina de alta montaña de 1.000 kilómetros cuadrados (por cierto, menos del 0,5 por ciento de la superficie total de la cuenca del Magdalena), para comparar la capacidad de retención y regulación hídrica de dos posibles cuencas: la primera con un ecosistema saludable y la segunda completamente deforestada, con sus suelos erosionados y desertificada.

El resultado nos mostró que los suelos y los bosques, sumados a la recarga de los acuíferos, en esta área eran capaces de almacenar el equivalente a un embalse de 150 millones de metros cúbicos (que por cierto, si se construyera, su costo rondaría los 100 millones de dólares). Aparte de la inversión evitada para obtener un servicio que la naturaleza puede prestar, los ecosistemas sanos proveen otros beneficios, como hábitat de biodiversidad, producción de alimento, espacios de recreación, purificación y filtración del agua (lo que reduce los costos de tratamiento), entre otros.

Es decir, si detenemos la deforestación, y además nos fijamos el propósito como sociedad de restaurar en el mediano plazo el 10 por ciento o el 20 por ciento de los bosques de la cuenca, dispondríamos de más infraestructura verde para reducir la vulnerabilidad a eventos climáticos extremos.

No podemos olvidar en este futuro “bien-adaptado” a los humedales localizados en las zonas bajas, que son ecosistemas que desempeñan un papel preponderante en la amortiguación de inundaciones y en almacenamiento de agua en época de sequías.

Por ejemplo, hemos estimado que el sistema de ciénagas y planicies de inundación del bajo Magdalena, que incluye entre otros el sistema de La Mojana, la ciénaga de Zapatosa y la depresión momposina, es un reservorio natural con una capacidad de aproximadamente 18.000 millones de metros cúbicos. Esto es equivalente a aproximadamente el doble de la capacidad sumada de todos los embalses artificiales construidos en la cuenca desde 1960 hasta la fecha.

THOMAS WALSCHBURGUER
Coordinador de Ciencias
The Nature Conservancy

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.