La inflación del 2016 comenzó disparada

La inflación del 2016 comenzó disparada

Dólar y clima siguen impulsando precios. Según analistas, solo a finales de año habría alivio.

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05 de febrero 2016 , 10:04 p.m.

Conocido el dato de enero, la inflación sigue desbordada en el país. El Dane reveló que en el primer mes del 2016 se ubicó en 1,29 por ciento, y la de los últimos 12 meses, en 7,45 por ciento

Luego, como hace varios meses, la inflación sigue lejos del rango meta del Banco de la República, que es del 2-4 por ciento.

¿Cuándo terminará las senda alcista y empezará a ceder?

César Ferrari, profesor de Economía de la Universidad Javeriana, dice que el día en que pare la devaluación comenzará a bajar porque la inflación actual no está relacionada con la demanda, sino con el aumento de los costos de materias primas, por el aumento del dólar y por el fenómeno climático de El Niño.

“Luego los argumentos de que hay que elevar la tasa de interés para controlar la demanda son descabellados, no tienen asidero en un análisis económico sensato”, anota Ferrari.

Aún así, el analista considera que es difícil precisar una fecha del fin de la alta inflación. (Lea también: Así sienten la inflación los colombianos a la hora del 'corrientazo')

Entre tanto, Fabián García, analista de BBVA Research, afirmó que el alza de precios al consumidor está afectada por una deficiente oferta agrícola.

Sin embargo, en el segundo semestre del 2016, probablemente al finalizar el tercer trimestre, mejorará y cederán los precios.

“El efecto de la tasa de cambio desaparecería, y además podría bajar, quitando presión a la inflación”, explica el experto.

El economista igualmente consideró que la expectativa de un PIB (producción) este año menor, frente al 2015, igualmente reducirá la demanda agregada y, por tanto, los precios. (Además: Sondeo indica que a fin de año caerá la inflación a 4,5 %)

Los precios altos de los últimos meses de los alimentos también incentivan la oferta agrícola (cultivos), y los efectos de esta los veremos en el segundo semestre”, añade.

Por ello, Fabián García, de BBVA Research, anticipa meses del presente año en los que la inflación de productos agrícolas puede ser negativa, por el crecimiento de la oferta.

La minutas publicadas por el Banco de la República a finales del 2015 ya señalaban que la inflación anual seguirá aumentando hasta mediados de este año y luego comenzará a converger hacia la meta del 3 por ciento, hasta alcanzarse en el 2017.

Alejandro Urriago, analista de Colfondos, explica que una subida de la tasa conduce a un incentivo para los flujos inversionistas del extranjero, lo que llevaría al peso colombiano a recuperar terreno frente al dólar y “dicho abaratamiento de bienes transables se transmite hacia la inflación futura, es decir, la expectativa”.

Otros menos crédulos estiman que la política monetaria (aumento de tasas) sería inútil ante los choques de oferta de alimentos, es decir que la presión inflacionaria seguirá ocurriendo hasta que el fenómeno de El Niño se disipe.

Por tanto, el comportamiento de la inflación en los próximos meses y la magnitud del aumento adicional en la tasa de interés generan aún incertidumbre.

Ello, debido a que la devaluación del peso depende en alto grado de la trayectoria de variables externas sobre las que no se tiene control, como la cotización del petróleo.

Faltaría otro choque

Según Corficolombiana, desde finales de septiembre del año anterior “los precios de la energía aumentaron escandalosamente y, aunque posteriormente se moderaron, continúan en niveles significativamente superiores al promedio del último año”.

“En los próximos meses esperamos un segundo choque devaluacionista sobre la inflación y mantenemos la perspectiva de la tasa de cambio en 3.600 pesos, haciendo que el pass-trough (efecto de la tasa de cambio sobre la inflación) siga generando ruido durante el año”, señala Catalina Guevara, de Alianza Valores.

Los analistas del Grupo Bancolombia revisaron las previsiones de inflación este año de 4 a 4,4 por ciento, con un rango entre 3,7 y 5,4 por ciento.

Esperamos que durante el primer semestre las variaciones anuales de los precios se mantengan cerca del 7 por ciento, debido a las presiones provenientes del fenómeno del Niño, el traspaso de la depreciación cambiaria y la activación de mecanismos de indexación”, agregan.

Sin embargo, creen que en el segundo semestre la inflación presentará una tendencia de moderación, debido a una eventual normalización de las condiciones climáticas y a las menores presiones de precios provenientes de una economía creciendo por debajo de su potencial. “A pesar de ello, estimamos que la convergencia de la inflación al rango meta del Banco de la República solo ocurrirá en el 2017”, acotan, coincidiendo con el Emisor.

Fabián García, de BBVA Research, añade que la alta cifra de inflación de diciembre y enero se debe en gran parte al aumento de precios indexados, como los arriendos y matrículas, que a partir de los próximos meses deben desaparecer como presión sobre el Índice de Precios al Consumidor (IPC).

Un analista de un departamento de investigaciones de una firma comisionista dijo que los propios productores nacionales podrían estar presionando el IPC al alza, pues al demandar más insumos para elaborar bienes finales y aprovechar la competitividad que les da el dólar en el mercado local y externo, suben sus costos y los traspasan al consumidor.

El fenómeno del Niño disparó el costo de vida en enero

El primer dato de inflación del año –revelado este viernes por el Dane–, de 1,29 por ciento (en igual mes del 2015 fue de 0,64 por ciento), preocupa, pues la cifra que esperaban los expertos, pese al fenómeno del Niño no pasaba del 0,7 por ciento.

El grupo que presentó la mayor variación de precios fue el de alimentos (con un alza de 2,82 por ciento). En ese rubro, los tubérculos y plátanos aumentaron un 19,34 por ciento; las frutas, un 6,1 por ciento y las hortalizas y legumbres, el 5,97 por ciento.

Por ciudades, en enero la ciudad que más presentó aumentos en el costo de vida fue Cúcuta, con 2,09 por ciento. Le siguen Bucaramanga (1,65 por ciento), Popayán (1,61 por ciento), Florencia (1,59 por ciento) y Manizales (1,57 por ciento).

Al mirar el costo de vida en los últimos doce meses, la cifra es igualmente preocupante: 7,45 por ciento (en enero del 2015, era de 3,82 por ciento). El rubro de alimentos –que en ese periodo tuvo un incremento de 12,26 por ciento– fue el que más presiones generó. Le siguió el de otros gastos (7,5 por ciento).

ECONOMÍA Y NEGOCIOS

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