Reciclaje de series, otra manera de 'cuidar el planeta' televisivo

Reciclaje de series, otra manera de 'cuidar el planeta' televisivo

Viejas series y taquilleras películas se han convertido en inspiración de nuevos proyectos.

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04 de febrero 2016 , 10:00 p.m.

Cuando se habla de una nueva era dorada de la televisión internacional y de la solidez de muchos de los contenidos que dan forma a las series, no deja de ser extraño que la avalancha de la nostalgia y el reciclaje de proyectos estén resonando en esta industria.

El afán de actualizar productos exitosos del pasado no es una dinámica nueva, pero en lo que va de este año ha alcanzado un inusitado protagonismo al ser el punto de discusión en las cadenas de televisión estadounidense.

Precisamente, ellas ya trabajan en formatos, borradores, y hasta han adelantado la producción de episodios piloto (capítulos de prueba) para tantear las posibilidades económicas y de audiencia de sus aventuras con aire vintage.

Hasta el momento, hay más de una veintena de producciones que buscan convertirse en las protagonistas de la parrilla de televisión y, por ende, ganar la fidelidad del público. Viejas fórmulas que se desarrollan con ropajes nuevos, o producciones que rescatan la esencia de una receta exitosa, aplicando un toque novedoso o dando giros radicales en su sabor para recubrirlas de un brillo innovador.

El juego del remake (o nueva versión casi calcada del original) y del reboot (una mirada totalmente nueva, respetando ciertos elementos esenciales del alma de una producción que fue importante o recordada) se expande como un virus y, parece, no sufre el rechazo de otros tiempos, cuando se lo relacionaba con la mediocridad o la falta de creatividad.

Revivir un ‘clásico’ siempre será más fácil que asumir la tarea de crear algo nuevo, pero, ante la demanda y el deseo de tanta nostalgia, queda claro que no hay territorio vedado para esta tendencia. No importan la temática, el tiempo transcurrido entre el original y la copia, o si viene de la misma televisión o se extiende a otros terrenos como el cine.

Este año comenzó con una prueba de fuego: el retorno de The X-Files (Los archivos X, por Fox) en el formato de una serie corta que ha respetado a tal punto el estilo de la producción que se estrenó en la década de los 90 que las reacciones han sido tibias, sobre todo entre la crítica especializada. Sin embargo, los fanáticos y sus nuevas audiencias le dieron la bienvenida con una envidiable cifra de 20 millones de espectadores en sus dos primeros episodios.

Pero no hay temor en el aire. Fox, por ejemplo, ya tiene adelantado el regreso de la series 24 y Prison Break, sin importar que esta última (spoiler) haya terminado con la muerte de uno de sus protagonistas.

La primera traerá a Corey Hawkins en el papel de Eric Carter, un agente que toma el legado del protagonista original, Kiefer Sutherland, que convirtió a su personaje principal en un referente del género de acción en la pequeña pantalla.
Mientras que Prison Break verá la luz retomando la historia de dos hermanos que luchan por su libertad al ser encarcelados injustamente. No hay fecha de estreno, pero en este caso sí estarán sus protagonistas originales: Wentworth Miller y Dominic Purcell.

'Twin Peaks', serie de culto dirigida por David Lynch, regresará a las pantallas de televisión el próximo año. / Foto: Archivo particular

Ya se trabaja también en la nueva vida de Twin Peaks (esa sí para el 2017), que revivirá el ambiente onírico y extraño, con sabor policíaco, que presentó en 1990 el director David Lynch, quien asume las riendas de este regreso.

Y así sigue la lista, larga y variada, con proyectos que van de un nuevo Príncipe del rap a Los magníficos y otra edición de la famosa saga Los cuentos de la cripta (1989-1996), de la mano del director M. Night Shyamalan (famoso por el filme Sexto sentido).

A esa tendencia hay que sumar el anuncio de la plataforma de contenidos de TV para la web Netflix, que revivirá la serie familiar Gilmore Girls y que también tiene una nueva versión de Full House (conocida en Colombia como Tres por tres), que se ahora se llamará Fuller House.

Así como Rush Hour, la famosa comedia policíaca protagonizada en el cine por Jackie Chan y Chris Tucker, que se arropará con la piel de una serie a finales de marzo en Warner Channel.

También hay jugadas muy arriesgadas, como una serie inspirada en la película El exorcista –que se prepara para el último trimestre del año–, junto a Damien: una mirada actualizada de la famosa saga de terror The Omen.

Ni siquiera Sylvester Stallone, por estos días tan nombrado por su nominación al premio Óscar por la cinta Creed, se salva de la influencia televisiva, ya que está trabajando en un proyecto para llevar a la pantalla a su personaje de Rambo. Tampoco escapan piezas de culto como el filme The Rocky Horror Picture Show o Westworld; este último verá de nuevo la luz como serie en HBO.

Igual pasa con Búsqueda implacable (la cinta de acción con Liam Neeson) o la comedia romántica La boda de mi mejor amigo, que tendrán un tratamiento especial para una nueva vida en la pequeña pantalla.

Recordar y descubrir

“Creo que los reboots o la resurrección de diversas series se tiene que ver como una alternativa para la audiencia y no como un peligro”, dice el periodista y crítico de televisión mexicano del diario Reforma Rodolfo García Zubieta.
Para él, se trata de una opción válida en una industria que apunta con mayor precisión a temas arriesgados o inusuales.

“Es una forma de llenar la necesidad de ‘quiero más’ que a veces tienen los fanáticos. ¿A quién no le gustaría ver un mejor final o una temporada más redonda de Lost? ¿Más episodios de Battlestar Galáctica o Firefly?”, comenta.
Precisamente a esos deseos, a la nostalgia y al afán de ganar nuevos públicos, se les suma el hecho de que la televisión ha crecido tanto y sus consumidores tienen acceso a mejores producciones y exigen más historias (solo en el 2015 se produjeron más de 400 series en los Estados Unidos).

“Posiblemente, en términos de contenidos y no tanto de producción, esta industria enfrentó la emergencia de tener que responder a esos retos, y enfrenta la presión de tener que cumplir con productos de un nivel más alto de calidad”, opina el analista de medios Mario Morales acerca del protagonismo y de esa atención especial a productos del pasado.

“Claro que hay un encuentro con la nostalgia, pero los estudios le apuestan a la fija dentro de la tensión que puede significar tener que sacar proyectos de manera vertiginosa y no siempre tener la garantía de que vayan a ser un éxito (...). Con los remakes y reboots tienen la posibilidad de cerrar un poco esa brecha de riesgo”, agrega Morales.

Rupert Wyatt ('El origen del planeta de los simios') dirigirá este año el episodio piloto de la versión televisiva del filme 'El exorcista'. / Foto: Archivo particular

En ese mismo contexto se puede ubicar lo que piensa el escritor y estudioso del fenómeno televisivo Jordi Carrión, cuando dice que “ahora que se ha disparado la producción, se recurre a todo lo disponible”.

Por su parte, Morales asegura que el gran secreto para que todo funcione es enfocarse en que las series (nuevas o revisitadas) ofrezcan historias redondas, coherentes y atractivas.

“El contenido tiene que ser el rey; más allá de tecnologías y estéticas, tienen que primar las grandes historias, que, en este caso, solo ameriten algunas adaptaciones de contexto y ambientación. Sí es así, al final todo funciona”, opina Morales.

Para él, la tendencia logra saciar la curiosidad de generaciones o personas que no vivieron o disfrutaron del contenido en el momento en que se presentó en la televisión.

“Otra veta tiene que ver con el aprovechamiento de ‘la desmemoria’; a veces la TV nos lleva al olvido, pero a la vez puede servir para recuperar el tiempo perdido”.

Frente a la imagen negativa que podría aparecer al jugar con una fórmula ya probada y no arriesgarse a asumir nuevos retos en las tramas, Morales piensa que “eso podría pasar más en la televisión colombiana y en la pobreza de las narrativas de los canales privados (...). Creo que la gran industria televisiva que se está moviendo en altos estándares apunta a otras cosas (...): la certeza de grandes historias ya legitimadas y la necesidad de recurrir a ellas como una fórmula de garantía en medio de tanta exigencia y de la fuerte competencia que se está produciendo”.

En su opinión, “si se hace como solución ante una ausencia de historia y con bajo presupuesto o por satisfacer solo una parrilla, creería que no tendría un efecto positivo; pero al final todo queda saldado si se asume para enfrentar los altos niveles de producción y calidad”, insiste.

ANDRÉS HOYOS VARGAS
Cultura y Entretenimiento

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