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Cuatro generales reconstruyen la revolución del Plan Colombia

Cuatro generales reconstruyen la revolución del Plan Colombia

Vivieron el inicio del programa binacional y cuentan cómo fue el salto estratégico de las FF. MM.

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Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
04 de febrero 2016 , 09:22 p. m.

Un radar de alta tecnología que tenía el tamaño de un edificio de seis pisos y una especie de bola gigante en la parte superior fue el primer equipo que llegó a Colombia y que empezó a definir una nueva etapa de la lucha contra el narcotráfico.

Así lo recuerda hoy el actual comandante del Ejército, general Alberto José Mejía, que para la época era el comandante de un batallón en San José del Guaviare y quien señala que ese radar se convirtió en un objetivo para los narcotraficantes, que intentaron en varias ocasiones destruirlo para evitar que sus aeronaves fueran interceptadas por las autoridades.

“El Plan Colombia nos permitió controlar el espacio aéreo y así evitar la salida de avionetas y aviones cargados con droga, algo que antes parecía imposible. Este radar está en funcionamiento y en el país se construyeron 10 más”, señala el alto oficial.

El acceso a la tecnología de punta que usaban países desarrollados fue una de las claves que transformaron a las Fuerzas Militares colombianas y que las hizo más eficientes en la lucha contra el delito.

El excomandante de las Fuerzas Militares, general Freddy Padilla de León, asegura que acceder a esos recursos “significó un verdadero salto estratégico cuantitativo y calificativo inmediato de las capacidades de liderazgo militar y operacionales de nuestras Fuerzas Militares”.

Los uniformados colombianos no solo empezaron a contar con modernos equipos y armas, sino que lograron acceso a información de inteligencia sobre los movimientos de los grupos ilegales, que a larga permitió golpear a sus cabecillas.

El general Padilla señaló que esa “fue una verdadera revolución” porque las Fuerzas empezaron “a ver y oír a los grupos ilegales para operar con acierto 24 horas, todos los días”.

Padilla indicó que el país tuvo acceso a la información de satélites y las plataformas aéreas “que suministraban información sensible, y altamente secreta, que antes del Plan Colombia era impensable para las operaciones”.

El ex segundo comandante del Ejército, general Néstor Ramírez, recuerda que la llegada de naves de combate y sobre todo de transporte dieron a los uniformados una nueva fortaleza: la movilidad con la que podían llegar a las zonas más apartadas del país.

“Pasamos de tener cuatro helicópteros a tener más de 100. Tener helicópteros Black Hawk significaba tener por lo menos un pie de fuerza 10 veces mayor”, dice el general Ramírez.

Según el oficial en retiro, las tropas se movían especialmente por tierra y podían gastar días para llegar a un objetivo enfrentando, además, el riesgo de ser atacados por el camino.

Las tropas también sufrieron una transformación, dice por su parte el excandidato presidencial y excomandante de las Fuerza Militares general Harold Bedoya Pizarro, no solo en el tema aéreo, sino también en el naval. Asegura que el “Ejército fue actualizado para esta lucha”, no solo con el apoyo aéreo, sino también en los mares.

“Ahora la Armada puede detener en altamar la droga que narcotraficantes intentan sacar a través de submarinos y lanchas de alta velocidad”, dijo.

Esta modernización de las tropas, añade Bedoya, les permitió a los militares llegar a blancos que antes parecían imposibles.

Así, se asestaron golpes en los que terminaron muertos el máximo jefe de las Farc, ‘Alfonso Cano’, también ‘Raúl Reyes’ y el ‘Mono Jojoy’.

Para el general Bedoya, las Fuerzas Militares no solo se beneficiaron con elementos de combate, sino que además hubo un cambio en la moral de las tropas, que se veían afectadas por graves señalamientos de violaciones de los derechos humanos.

“Colombia estaba descertificada por no haber participado en la lucha contra el narcotráfico y era un Estado fallido. Los militares habían sido decretados como violadores de los derechos humanos”, cuenta Bedoya.

Debido a las operaciones exitosas también los uniformados colombianos empezaron a ser reconocidos y respetados internacionalmente, hasta el punto de que hoy los nacionales ofrecen cooperación y capacitación a las fuerzas de otras naciones en temas de lucha contra el narcotráfico, desminado e inteligencia.

Señaló que en febrero de 1997 fue escuchado en el Congreso de Estados Unidos, en donde expuso las necesidades que tenía Colombia, eso permitió avanzar en una nueva relación con ese país y “significó mejorar las relaciones militares de los uniformados colombianos con los norteamericanos”.

En el marco de esta cooperación, dice el general Padilla, el presidente Andrés Pastrana, junto con el desaparecido general Fernando Tapias, entonces comandante general de las Fuerzas Militares y considerado uno de los gestores de esa nueva estrategia, se reunieron con el jefe del Comando Sur de los Estados Unidos. Tras ese encuentro diseñaron el Plan Colombia, lo que representó “políticamente que el gobierno de Colombia fuera nuevamente reconocido como un interlocutor internacional válido y asociado a la más grande potencia mundial”.

JUSTICIA

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