Plebiscito, pensar de nuevo (2)

Plebiscito, pensar de nuevo (2)

El desafío será transformar los modelos que hicieron posible la guerra en creencias positivas.

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04 de febrero 2016 , 06:46 p.m.

Lo que ha tejido hasta la fecha el equipo negociador del Gobierno, para que este país tenga la paz que nos merecemos, va más allá de los textos explícitos de los acuerdos. Conocedores de que la realidad es bifronte, se han preocupado por hilar en aquella trama oculta o implícita que amerita un trabajo de largo plazo: el posconflicto. Con la mirada puesta en la totalidad, que implica la relación entre la complejidad del territorio y sus dinámicas humanas, ambientales, económicas y culturales, se han asomado al ‘orden implicado’ que subyace en las dinámicas visibles, y que casi siempre es el que determina la organización de la realidad.

Plantearse el plebiscito como un punto de partida para pensar de nuevo y establecer un diálogo reconstructivo de nuestra identidad de nación nos remite a David Bohm, el físico que, luego de haberse preguntado por el tejido doble de la realidad, escribió sobre el diálogo como forma de conocer la manera en que se construye una creencia colectiva y se arraiga profundamente como modelo estático en el ser de las sociedades. Intervenir los modelos mentales que hicieron posible la guerra, la injusticia y la inequidad, y transformarlos en creencias positivas, es el magnífico desafío que nos espera. Nichol escribió que el diálogo trasciende la comunicación y explora regiones inusitadamente amplias de la experiencia humana, desde nuestros valores más profundos hasta la intensidad de nuestras emociones.

Pienso que algo de esto debió de ocurrir en el teatro Heredia, de Cartagena, el sábado pasado, cuando mil colombianos ovacionaron de pie durante largos minutos a los miembros del equipo negociador del Gobierno. Hago notar que la ovación no se produjo después de conocer sus opiniones, sino antes. Con lo cual aventuro la hipótesis de que allí empezó este nuevo diálogo, más guiado por la intuición que por la razón. Más nutrido de esperanzas que de certezas, de voluntades que de incisos. Una nueva dimensión de la reconstrucción que ojalá nos lleve hasta el puerto que deseamos.

Y otrosí: ¿sabrá el periodismo de las regiones comunicar bien todo esto? No lo creo; por eso, formar periodistas para la paz, como lo hace la FNPI, es útil y necesario. Jaime Abello, que honra el legado de nuestro nobel, merece reconocimiento. Y la reserva Van der Hammen es para el futuro, no para el cemento.


Manuel Guzmán Henessey

@GuzmanHennessey

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