Habla el hombre del templo a Lucifer que atemoriza a los quindianos

Habla el hombre del templo a Lucifer que atemoriza a los quindianos

Algunas agencias de viajes han propuesto que este sitio sea un lugar turístico.

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04 de febrero 2016 , 06:30 p.m.

Es tanto el temor que hay en la vereda Aguacatal de Quimbaya (Quindío) que ni los ladrones han llegado en busca de los miles de dólares que, se rumora, invirtieron en la construcción del primer templo luciferino que hay en el país.

Algunos obreros que contrataron para edificar esta estructura huyeron en cuanto descubrieron que se trataba de un templo para adorar a Lucifer. Los habitantes de Quimbaya y Montenegro no quieren ni que se mencione a su municipio con la ubicación de este templo.

Y aunque parezca broma, Víctor Damián Rozo, como se hace llamar en redes sociales Héctor Londoño Villegas, el representante legal de este templo, aseguró que ha recibido propuestas para que este sitio sea el nuevo atractivo turístico del departamento.

Londoño ha escuchado llamativas ofertas económicas, como él mismo lo reconoció, que van desde el cambio de nombre por ‘satanic park’ hasta incluir un recorrido por el templo en los paquetes turísticos que ofrecen algunas agencias de viajes.

Tal ha sido la curiosidad que ha generado la llamada Asociación Templo Luciferino Semillas de Luz, como aparece en el registro de la Cámara de Comercio de Armenia, que este tipo de iniciativas ya son normales para Londoño, quien además aseguró ser el hijo de Lucifer y contar con decenas de seguidores luciferinos en el mundo entero.

No obstante, la otra cara de la moneda no parece brillar tanto para este hombre, pues la mayoría de los quindianos están asustados con la edificación de este templo en sus tierras.

Los habitantes no ven con buenos ojos este sitio, de hecho, el alcalde de Montenegro, Álvaro Hernández Gutierrez, tampoco quiere que se referencie el nombre de su municipio, pues la vereda Aguacatal está muy cerca de su jurisdicción y esto ha generado controversia.

Igualmente, advirtió que su poblado es muy religioso: “Algunos habitantes se me han acercado para que se haga claridad de que dicha iglesia no está en el municipio (…), quizás nos pueda afectar desde el punto de vista turístico porque por nuestro municipio pasan 600.000 turistas, eso podría llegar a tener efectos negativos”, dijo el mandatario local.

Las autoridades eclesiásticas también se escandalizaron desde que tuvieron noticias del lugar, y hasta el gobernador del Quindío, el sacerdote Carlos Eduardo Osorio, ha expresado en repetidas ocasiones sus dudas sobre la legalidad del templo.

Por todo esto, Londoño manifestó que tuvo que instalar un sistema de cámaras de seguridad y contratar vigilancia privada para evitar que los lugareños intenten curiosear por los alrededores de su finca.

Algunos, menos temerosos, llegan hasta la puerta de la finca para observar el templo. Otros caminan de espaldas a las rejas del lugar y otros se echan un par de bendiciones cuando transitan por las vías aledañas.

Lo cierto es que todos se encuentran con una imagen que no parece la de un templo de adoración a Lucifer, pues la primero que se observa en el sitio son unos cuantos juegos para niños, una piscina y una colorida casona cafetera rodeada de cientos de cafetales.

El polémico templo está ubicado en un extremo del predio y desde la portería no se alcanzan a divisar las cruces invertidas de color negro y las esculturas de leones dorados que resaltan en la fachada del templo con capacidad para unas 300 personas.

Al atravesar la puerta, llama la atención una tarima de color rojo –el cual predomina en el lugar– en la que hay una escultura de Lucifer de al menos tres metros y que fue construida en lámina metálica en un taller de Armenia, y no en oro como muchas personas piensan, según contó Londoño.

Al lado de esta figura se encuentra una silla destinada únicamente al hombre que se hace llamar el hijo de Lucifer; no obstante, todavía no ha sido usada porque los encuentros que se realizarán en este sitio serán a partir de mitad de año.

Londoño planea que el primer congreso mundial de luciferinos se realice en unos seis meses, tiempo en el cual espera que los ánimos se apacigüen en su natal Quindío.

Su proyecto comenzó hace cuatro años tras crear la marca ‘Víctor Damián Rozo’. Luego, a través de sus redes sociales lanzó la propuesta de construir un templo para que sus seguidores se pudieran reunir, por lo que compró el terreno y el año pasado comenzó la obra que, a pesar de los retrasos por la falta de obreros, se logró terminar a finales de diciembre pasado. Según Londoño, tuvo un costo aproximado de 205 millones de pesos y no de miles de dólares como se especulaba.

Londoño se dio a conocer inicialmente mediante un consultorio esotérico que instaló en el centro de Armenia. Y aunque aseguró que desde niño le inculcaron la fe católica, su oficio parece ser heredado, pues sus padres fueron espiritistas en la capital quindiana. Además, prestó servicio militar en Putumayo donde conoció una comunidad indígena que le enseñó algunas prácticas ancestrales.

“Esto no es delito, en Colombia hay libertad de culto según la Ley 133 que reza que el satanismo se exime de la libertad de culto, pero esto no es satanismo, nosotros somos una asociación, no una iglesia”, dijo Londoño.

Aunque asegura tener cientos de seguidores luciferinos que aportaron dinero (entre 5 y 300 dólares cada uno) para la construcción del templo, aclaró que hasta el momento los únicos asociados son su esposa Marlin Yeimi Flórez Mina y él.

“No estamos abiertos al público, el Quindío en su gran mayoría está atemorizado porque piensan que aquí vamos a realizar ritos satánicos, sacrificar personas y animales, y nada qué ver con eso, nosotros hacemos cantos de alabanza a Lucifer como el ángel que es para nosotros”, explicó Londoño.

Pese a esta afirmación, en internet aparece un video en el que se puede apreciar a Victor Damián practicando un rito de iniciación. “Eso se dio para un medio de comunicación peruano, yo estaba en Cartagena y ellos me propusieron hacer una nota llamativa donde se degollara un animal, pero a mí me dio pesar porque yo quiero mucho a los animales; entonces dije que con una gallina y fue un error, me arrepiento de esto”.

Además, admitió que ha cometido otros errores como poner a circular unas fotografías donde aparece él en Las Vegas, Londres, México y hasta en la Muralla China. “Son montajes, cuando registré la marca y la empresa comenzó a crecer contraté un asesor de marketing y me dijo que vendiéramos la imagen así y me pareció bueno, pero estuvo mal hecho y también me ha causado mucho problemas, la prensa me lo ha cobrado caro”.

Igualmente, reveló que pese a la ‘mala prensa’ que le han hecho, muchas personas le han enviado correos donde le expresan que quieren pertenecer a Semillas de Luz, sin embargo, dijo que la respuesta es enfática: “Si es colombiano no puede porque no tienen la mente tan abierta para saber qué es luciferino y qué es satanismo”.

Este templo ha sido ampliamente rechazado en el departamento. El obispo de la Diócesis de Armenia, monseñor Pablo Emiro Salas, señaló a través de un extenso comunicado que dio a conocer hace varias semanas: “Bien sabemos que en torno a este tipo de culto, de manera conexa, se viven situaciones muy dramáticas que ponen el riesgo de la integridad de las personas que lo frecuentan y que en muchos casos se configuran como auténticos delitos ante las leyes del país”.

Además, el gobernador Carlos Osorio dijo: “Yo como gobernador puedo decir que eso es ilegal, la Corte Constitucional dijo muy claro que eso no es un culto y por eso no se pueden amparar en la libertad de culto, eso es la negación a este porque Lucifer no es considerado una deidad, sino que es lo contrario”.

Un habitante de Quimbaya, Jaime Llanos, señaló: “Las autoridades deben tomar medidas para que se destierre cuando antes esa iglesia de aquí, necesitamos que expulsen esa gente”.

Por su parte, Yeimi, la esposa de Londoño y quien lleva unos cinco años siguiendo también a Lucifer, señaló: "La población ya nos ve como enemigos del país, nos ven como una amenaza para la sociedad, creen que todo lo malo que ocurre es culpa nuestra”.

Sin embargo, confesó que hasta su familia de devotos católicos y evangélicos le dejó de hablar y reveló que sus pequeños hijos son católicos:  “Creen en Dios, en los ángeles y en María”. Incluso, la hija de Londoño estudia en un colegio religioso en Armenia y su padre teme que la expulsen y la estigmaticen.

Enviada especial de EL TIEMPO

Quimbaya (Quindío)

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