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Perros de campeonato / El caldero

Perros de campeonato / El caldero

Chorilongo es un lugar de comida rápida donde los perros son diferentes a todo lo conocido.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
04 de febrero 2016 , 04:08 p. m.

Había oído de este lugar de nombre sonoro en el que los perros calientes se llaman chorilongos y la hamburguesa –la única de la carta–, hamburguesonga.

Había oído decir que era de verdad diferente, que la calidad era de primera y que bien valía la pena una visita.

Tenían razón en las tres cosas. Es un lugar que se define a sí mismo como “de comida rápida artesanal” –por cierto, es más artesanal que rápida–, y, aunque la carta ofrece perros calientes, hamburguesa de la casa, un par de ensaladas y un par de sándwiches, son de verdad diferentes a todo lo conocido, sin perder la esencia.

Los perros son perros, por ejemplo, pero tanto el pan como los chorizos delgados, tipo salchicha, que emplean son de primera clase.

El pan es pan de verdad –no como esos panes artificiales que duran un mes sin descomponerse porque están llenos de químicos y de conservantes perversos–, es blando, esponjoso, sabroso, y viene con pequeñas variaciones según el chorilongo: de sésamo, de choclo y semillas, de tomate.

Los chorizos se ofrecen en cinco variedades: el imbatible santarrosano, la típica txistorra vasca, de cerdo y pimienta, de chipotle y una variedad vegetariana de tofu y lentejas.

Y las salsas –el otro ingrediente fundamental de un buen perro– son también especiales… ¡Muy especiales!
Así, por ejemplo, el chorilongo colombiano va aderezado con emulsión de aguacate, chimichurri de pimentón ahumado, queso costeño molido y polvo de patacón.

Un verdadero lujo. Sabores discretos, pero con suficiente personalidad, que permiten disfrutar el sabor del chorizo santarrosano y del pan de choclo.

En esa misma onda, el mexicano –con el agradable picante del chipotle que lleva el chorizo– lleva salsa de fríjol negro refrito, cocido de maíz, pico de gallo, aguacate y crema agria.

También las papas son papas de verdad –uno de los pocos lugares de comida rápida en donde se dan el lujo de ofrecer papas que no saben a cartón– y, entre las bebidas, el té de la casa es sabroso, refrescante y con el punto justo de dulce.

Tenían razón: valía la pena ir a Chorilongo. Lo disfruté mucho y volveré pronto. Ojalá ese día haya más sonrisas en la atención.

Chorilongo. Carrera 9 n.° 73-09, Bogotá. Teléfono 217-8736.

SANCHO
Crítico gastronómico
elcalderodesancho@yahoo.com.co

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