Los nuevos compromisos para segunda fase del Plan Colombia

Los nuevos compromisos para segunda fase del Plan Colombia

La cita entre Santos y Obama es clave para el compromiso de Washington con el posconflicto.

04 de febrero 2016 , 01:48 p.m.

Ahora que se comienza a construir la segunda etapa del Plan Colombia y la forma en que será aplicado para la consolidación del posconflicto, lo que queda planteado para el debate son los nuevos compromisos que eventualmente deberían adquirir la Casa de Nariño e incluso las Farc.

Es prácticamente un hecho que Washington mantendrá su ayuda para Bogotá, pero enfocada hacia la consolidación de la paz, en especial en materia de seguridad, presencia del Estado en zonas apartadas y fortalecimiento de la justicia. (Lea también: Nueva ayuda de EE. UU. para Colombia sería de 400 millones de dólares)

De hecho, estos serán temas centrales de la reunión bilateral entre Juan Manuel Santos y Barack Obama, programada para la tarde de este jueves en la Casa Blanca.

Pero, de acuerdo a lo planteado por ambas partes hasta el momento, ¿cuáles podrían ser los nuevos compromisos que se deberían adquirir para garantizar ese apoyo clave para el país?

Es claro que se deben mantener temas como la reducción de cultivos ilícitos y la consolidación de la seguridad, incluidos en la primera fase del Plan Colombia, pero el escenario cambiará tras la firma del fin del conflicto, en La Habana. (Lea también: 'EE. UU. quiere apoyar los acuerdos de paz a corto y mediano plazos')

Para Mauricio Jaramillo, docente de la Universidad del Rosario, lo importante es que las partes en negociación cumplan los compromisos adquiridos en la mesa de diálogo, con el fin de que Estados Unidos tenga la certeza para destinar recursos más enfocados en la consolidación de la paz que en el aspecto militar.

“La guerrilla tendrá unos compromisos adquiridos con el Gobierno para garantizar el fin del conflicto. Así mismo, el Gobierno deberá dar garantías para que la guerrilla retorne a la vida civil. Estos compromisos contarán con verificación y acompañamiento internacional”, precisó Jaramillo.

En esto coincidió el senador de ‘la U’ Armando Benedetti, quien aseguró que lo que se debe hacer es “responder a la confianza que ha dado Estados Unidos con un verdadero proceso de paz, que esto no se resuelva con una firma, sino que todos contribuyan con esto”.

Estos aspectos son claves, pues luego de que la guerrilla deje las armas y se desplace hacia las zonas de ubicación, el principal reto del Estado es copar los lugares en los que las Farc tenían presencia y así evitar que otros actores ilegales entren a intentar apoderarse de los negocios ilícitos que se producen en esas zonas.

El analista internacional Javier Garay es claro en este ítem. “El único compromiso que tiene la guerrilla es cumplir el acuerdo de paz”, enfatizó. (Lea también: Los cuatro ejes para reenfocar el Plan Colombia)

La aplicación del punto de La Habana referido a la lucha contra el narcotráfico también es de vital importancia en esta fase dos del Plan Colombia, pues es claro que Estados Unidos no renuncia a su guerra contra las drogas ilícitas.

Lo que dice ese acuerdo con las Farc es que sus militantes se comprometen a colaborar en la lucha contra el narcotráfico, lo cual, por ejemplo, se podrá hacer revelando rutas ilegales y develando socios del ilícito.

Es por eso que Rodrigo Lara, jefe de Cambio Radical, afirmó que “el Plan Colombia es un ejemplo muy exitoso de cooperación entre dos naciones para combatir a un enemigo común, a una amenaza global, el Plan Colombia es el resultado del apoyo estratégico y financiero de los Estado Unidos a las Fuerzas Armadas de Colombia”.

No obstante, este tema genera dudas. Por ejemplo, Claudia López, senadora de Alianza Verde, considera que el Plan Colombia fracasó en varios aspectos, lo que hace inevitable replantear los focos de inversión de ese programa.

No logró derrotar al narcotráfico ni las bandas criminales ni a los grupos paramilitares que surgieron a su amparo, ni logró las fuentes alternativas de ingreso y desarrollo rural que habrían generado las condiciones para eliminar los cultivos ilícitos”, enfatizó López.

Lo cierto de todo esto es que la reunión Santos-Obama marcará una nueva hoja de ruta en la relación binacional y definirá los nuevos compromisos en materia de derechos humanos, aspectos sociales y de desarrollo rural, entre otros aspectos, que se deberán adquirir para garantizar la nueva fase del Plan Colombia.

EDULFO PEÑA
Enviado especial de EL TIEMPO
Washington

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