Estudiantes del colegio Gabriel Plazas diseñan comedor autosostenible

Estudiantes del colegio Gabriel Plazas diseñan comedor autosostenible

Los creadores ganaron el premio Zayed Energía del Futuro, en los Emiratos Árabes.

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02 de febrero 2016 , 10:39 p.m.

Unos años atrás, Yeni Arévalo, profesora del área de tecnología e informática en la Institución Educativa Gabriel Plazas, en el municipio de Villavieja (Huila), les puso como tarea a sus estudiantes trabajar en una investigación que minimizara los efectos de las altas temperaturas en esta población del desierto de la Tatacoa, ubicada a una hora de Neiva. Allí, ya nadie soporta la sequía ni el calor, que sobrepasa los 40 grados.

Meses después, los muchachos volvieron a las aulas con datos que sorprendieron a esta educadora inquieta por la investigación. Los alumnos –no mayores de 16 años, hijos de agricultores, que reciben clases apretujados– le plantearon construir a base de guadua, bahareque y barro cocido una casa y hasta un restaurante escolar bioclimático-autosostenible, aireado y con ventilación natural para reemplazar el caluroso comedor del colegio, una incómoda construcción en techo de zinc a la que todos llaman sauna.

Todos se entusiasmaron y comenzaron a llover más ideas innovadoras: se planteó un restaurante con energías limpias a base de paneles solares, autosuficiente en gas, agua y electricidad para no impactar el medioambiente.

De la mano de la profesora, también propusieron muros verdes para refrescar el espacio, una alacena construida en paredes de ladrillo y arena, un refrigerador que no requiere electricidad y hasta un biodigestor nutrido con residuos de comida para darle gas a las estufas.

El proyecto maduró tanto durante los últimos ocho años, que el pasado 15 de enero el colegio Gabriel Plazas terminó siendo el ganador del premio Zayed Energía del Futuro, una distinción creada en la ciudad de Abu Dabi por el gobierno de los Emiratos Árabes Unidos para resaltar todo lo que tenga que ver con las energías renovables.

Villavieja, un pueblo de 11.000 habitantes que vive de la ganadería, agricultura y el turismo del desierto, celebró la genialidad de sus estudiantes. Y no era para menos porque al premio Zayed, que contempla cinco categorías, se presentaron 1.437 trabajos de 97 países. Por Latinoamérica fueron finalistas este humilde colegio del Huila junto a otros de México y Bolivia.

“El premio de 100.000 dólares (unos 300 millones de pesos) se utilizará, junto a recursos de la gobernación del Huila y el municipio de Villavieja, en la construcción del novedoso restaurante escolar”, afirmó la profesora Yeni Arévalo, que recibió el premio en Abu Dabi junto a dos estudiantes.

“Lo importante no es el dinero, el verdadero significado de este reconocimiento es que Colombia y el mundo entiendan la importancia de generar energía y desarrollo sin destruir los recursos naturales”, dijo la educadora, y agregó que el restaurante, que alimentará a 300 estudiantes, se construirá en un área amplia donada por la Alcaldía de Villavieja y sus programas se ejecutarán con acompañamiento del Sena.

“Para mí lo más llamativo es la alacena que no necesitará energía, pues irá en paredes de ladrillo, suficiente arena y riego para mantener los alimentos a bajas temperaturas”, dijo la educadora, y agregó que además de muros verdes elaborados con plantas como barrera contra el sol, también se verán paneles solares para alimentar el refrigerador de cárnicos y a la vez mover los motores de 12 licuadoras.

Destaca el respaldo dado al proyecto por el programa de investigación Ondas de Colciencias y la empresa Urcosolar, con sede en Neiva. “Lastimosamente son pocos los que apoyan la investigación en las aulas”, dijo.

La estudiante Angili Celis, que sueña con ser ingeniera ambiental, recordó que la primera idea surgió para construir una casa bioclimática en esta región caliente, “pero por necesidad le dimos prioridad al restaurante escolar para dejar de sudar a chorros en cada almuerzo”.

Todo calculado

“La guadua y el bahareque y el piso en baldosa de barro y balcones con suficientes entradas de aire nos darán una temperatura agradable sin tener que acudir al aire acondicionado que lesiona el medioambiente por el alto consumo de energía”, dijo la estudiante y agregó que el agua de esta construcción se extraerá de un aljibe a cinco metros de profundidad movido con energía solar.

“Haremos aprovechamiento de las aguas lluvias para estanques piscícolas y el agua de los baños, lavamanos y cocina, se utilizará en el riego de cultivos de guadua”, agregó la alumna, quien destacó el trabajo de la profesora Arévalo “que invirtió tiempo y recursos de su bolsillo para hacer realidad el proyecto”.

Cristian Jimeno Pascuas, de grado décimo, nadie le gana cuando se toca el tema de las energías limpias y dice que la amenaza del cambio climático es irreversible. “Vamos a trabajar con paneles solares para no depender de la electricidad; a mí me gusta todo lo que tenga que ver con la protección del medioambiente”, afirmó.

Fabio Arenas Jaimes
Corresponsal de EL TIEMPO

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