Cultivar la voluntad ayuda a fomentar la felicidad

Cultivar la voluntad ayuda a fomentar la felicidad

Alcanzar las metas produce satisfacción, pero se requiere disciplina, planeación y organización.

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02 de febrero 2016 , 05:54 p.m.

Muchas de las cosas que las personas quieren lograr en la vida tienen un común denominador: la fuerza de voluntad. Esta es el insumo principal cuando nos proponemos cambiar formas de pensar, maneras de actuar y de reaccionar frente a diferentes situaciones de la vida, o cuando queremos llevar a cabo acciones concretas para lograr el cumplimiento de nuestros deseos.

La voluntad constituye un caudal de energía importante para dirigir nuestros pasos hacia donde verdaderamente queremos llegar. Desde lo más sencillo, como terminar una tarea, levantarse un poco más temprano, ordenar el cuarto, hasta otros más exigentes como aprender un idioma nuevo, resistir a las influencias negativas, dejar de fumar, decidir hacer ejercicio o controlar la ira.

Además, es un gran recurso para potenciar la capacidad de autorregular los impulsos no deseados y diferir o aplazar de manera racional y consistente las gratificaciones, que con frecuencia constituyen poderoso motivos que llevan a abandonar los propósitos.

Resistirse a la ‘tentación’ de no continuar hace que el cerebro incorpore nuevos hábitos y no se acomode a lo que conoce, que es continuar con sus rutinas o quedarse en la zona de confort.

En contraste, el déficit de voluntad lleva a dilatar las decisiones, a abandonar lo que se emprende porque lo inmediato cobra mucha importancia y se sobre valoran los beneficios presentes. También causa sufrimiento psicológico ya que su ausencia conduce a no tener resultados y a experimentar frustración, enojo y desconfianza consigo mismos por no conseguir lo que nos hemos propuesto.

Fortalecer la voluntad

Aunque es muy cierto que “cultivar la fuerza de voluntad es invertir en felicidad”, porque está asociada al logro de resultados positivos, a la satisfacción de alcanzar una meta o a niveles de bienestar más altos, esto no siempre resulta tan fácil.

La voluntad flaquea en muchos casos, especialmente cuando lo que se pretende es generar cambios reales y sostenidos, modificar creencias, sentimientos o comportamientos, uno de los aspectos que tiene mayor dificultad para las personas.

Existen muchas maneras para mejorar los mecanismos de la fuerza de voluntad y administrarla exitosamente. Aunque se requiere esfuerzo, disciplina y determinación, potenciar la voluntad no solo es una cuestión de soportar con estoicismo y sacrificio la adversidad, la abstención o la renuncia a algo, o mantenerse contra viento y marea en una tarea.

Fortalecerla es la conjunción de muchos factores que incluyen planeación, organización y conocimiento para sortear de manera estratégica las contingencias, tomar las decisiones que se requiera u orientarse a las soluciones en lugar de quedarse instalado en el problema.

1. Entrenamiento día a día

Algunos estudios muestran que la fuerza de voluntad opera como un músculo: “se fortalece con la práctica, se fatiga con el uso excesivo o se atrofia con la falta del mismo”. Por lo que ejercitarla de manera deliberada, progresiva y persistente hasta hacerla parte de nuestro repertorio de habilidades, es una manera de vigorizarla a largo plazo.

En general, las cosas son difíciles cuando no sabemos cómo hacerlas, pero una vez que se aprenden y se ponen práctica regularmente, esa acción puede realizarse con destreza.

2. Administrar la voluntad

Muchas veces las dificultades que se tienen con la fuerza de voluntad, no son tanto porque no seamos capaces, sino porque no se tiene claridad acerca de que es lo que queremos, necesitamos o deseamos.

Es necesario una preparación antes de acometer un desafío. Tener suficiente información y un conocimiento más amplio de los objetivos, así como un plan de acción que actúe de guía, considerando tareas pequeñas y retos que se van alcanzando y afianzando. El esfuerzo sin preparación es anuncio de fracaso.

3. Flexibilidad con los errores

Cometer errores es inevitable en cualquier cosa que se emprenda, por pequeña que sea. Hace parte del proceso de aprendizaje y consolidación de una habilidad, un propósito de cambio o el logro de una meta, y no solo remite a los fracasos y las pérdidas.

Comprender y aceptar con una actitud transformadora las equivocaciones es una manera efectiva de avanzar. Superar los errores implica poner en perspectiva la culpa y frustración que genera fallar para que se convierta en una fuente de motivación y compromiso.

4. Cuestionar algunos presupuestos

En un mundo caracterizado por la inmediatez, el facilismo y el corto plazo, uno de los enemigos de actuar con voluntad son los mandatos y mensajes acerca de lo que significa el esfuerzo, la disciplina, la certeza.

Nos han mostrado que la dificultad le resta mérito a lo que emprendemos y que es preciso tener todo bajo control y realizar muchas acciones al tiempo. Lo cierto es que ganar en fuerza de voluntad se requiere autodisciplina y esfuerzo, tener éxito en los propósitos precisa de foco, porque la multiplicidad hace que nos despistemos.

También es cierto muchas acciones que se emprenden para lograr un propósito generan incertidumbre, dudas y temor a lo desconocido. Pero esto no significa que sea un indicador de infelicidad, y aunque muchas veces no reporta ganancias en el momento, sí bienestar a futuro.

MARÍA ELENA LÓPEZ JORDÁN *
Especial para EL TIEMPO

Psicóloga de familia
inteligenciafamiliar@gmail.com

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