¿Cómo se atiende en Colombia un incidente médico en las alturas?

¿Cómo se atiende en Colombia un incidente médico en las alturas?

En el país, médicos no pueden negarse a atender un enfermo en vuelo. Hablan la Aerocivil y Avianca.

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02 de febrero 2016 , 12:30 a.m.

Viajar en avión enferma a algunas personas. Entre las alteraciones más comunes se mencionan la hipoxia, que es la falta de oxígeno; el barotrauma, una molestia en el oído debido a las diferencias de presión entre la parte interna y la externa del tímpano; la aerofobia, que no es más que el miedo a volar; la claustrofobia, el temor a los espacios cerrados; la cinetosis, un mareo generalmente acompañado de vómito; el síndrome de la clase turista, que son los trastornos causados por la limitación de movimientos en trayectos extensos; la descompensación horaria, un desequilibrio producido entre el reloj interno de las personas y el nuevo horario que se establece al desplazarse a largas distancias; el estrés que genera la espera en los aeropuertos, y la fatiga de vuelo, que su nombre ya la explica.

Sobre los quebrantos de salud en el aire investigó la revista ‘New England Journal of Medicine’, que entre enero del 2008 y octubre del 2010 estudió 11.920 incidentes médicos reportados en vuelos de cinco empresas aéreas, las cuales representaban el 10 % del volumen mundial de vuelos. Tras concluir que se presentaron 16 emergencias por cada millón de pasajeros y un evento médico por cada 604 vuelos, anotó que los problemas graves más frecuentes fueron: síncope (desmayo) o presíncope (la sensación de atenuación de la consciencia) (37,4 %), síntomas respiratorios (12,1 %), náuseas o vómitos (9,5 %), síntomas cardíacos (7,7 %) y convulsiones (5,8 %).

Precisamente, un infarto cardiaco en un vuelo con destino a Cartagena es uno de los incidentes médicos que más recuerda Hugo Alberto Fajardo, coordinador de la especialidad de Medicina aeroespacial de la Universidad Nacional (UN), de Bogotá. En el hecho, un galeno era el paciente. El 24 de julio del 2013, el médico reanimador Rafael Hernández, de 55 años, sufrió un infarto cardiaco que le hizo perder la vida en el camino a la Clínica Colombia, en Bogotá. “El auxiliar de vuelo empezó a buscar un médico entre los pasajeros y alguien se acercó. Tras unos minutos de confusión, bajaron a Rafael del avión. En tierra lo esperaba una ambulancia, que se lo llevó”, recuerda uno de los pasajeros en la nota de EL TIEMPO que registró la noticia.

“Después de revisar la historia clínica, a los anestesiólogos les llamó la atención que, aunque tenía signos de reanimación, estos se hicieron a destiempo”, se lee en el artículo. Incluso, uno de sus amigos dijo que, desde el primer momento y en el sitio, debieron reanimar a Hernández y emplear el desfibrilador –un instrumento para atender de manera oportuna paros cardiorrespiratorios o reanimaciones cardiopulmonares-. “Se perdieron minutos claves”, añadió. “En lugar de que la tripulación iniciara la reanimación inmediata, buscaron un médico entre los pasajeros. Y, tras perder minutos valiosos, lo bajaron del avión. Faltaron decisión y cabeza fría”, insistió, por su parte, un vocero de la Sociedad Colombiana de Anestesiología y Reanimación.

En opinión de Fajardo, la salud de los ancianos es la que más puede tambalear en el aire: “Son las personas que más dinero tienen para viajar, -ya sea por turismo o para visitar a familiares-, son pensionados y ya no tienen gastos, prefieren hacer esos paseos de larga distancia. Por su edad ya hay enfermedades cardiacas o pulmonares, enfermedades crónicas que los hacen más vulnerables a descompensarse”.

Aunque la Aeronáutica Civil reconoce que no cuenta con una estadística nacional sobre cuántos incidentes médicos se presentan en los vuelos del país, la directora de Medicina de Aviación de la entidad, Claudia Olarte, afirma que los aeropuertos de categoría I y II, en sus áreas de sanidad, tienen un registro de los pacientes que requieren atención médica antes o después de volar.

La funcionaria añade que no existe un registro de los incidentes médicos leves -que son resueltos en el aire-, pero que sí hay reportes, y desde hace año y medio, de las “incapacidades súbitas de la tripulación en vuelo”. A su vez, Avianca también reconoce que no tiene estadísticas sobre cuántos quebrantos de salud sufren sus pasajeros.

Los suministros médicos de las alturas

Todos los aviones en el mundo, según la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), deben contar con un botiquín de primeros auxilios y -si la aeronave requiere un auxiliar de vuelo- debe llevar un “neceser de precaución universal”, el cual, apunta la Aerocivil, es “utilizado para limpiar productos corporales potencialmente infecciosos y proteger a la tripulación si se sospecha de enfermedades contagiosas”.

Hay un tercer suministro que solo llevan algunas aeronaves. La OACI ordena que si el avión transporta más de 100 pasajeros en un trayecto que demora más de dos horas, debe llevar un botiquín médico, el cual contiene instrumentos para emergencias mayores y debe ser manipulado por un galeno. Por ejemplo, el A380, el avión comercial más grande del mundo –en sus dos pisos viajan 544 pasajeros-, debe contar con al menos cinco de estos botiquines.

La atención en un avión es muy limitada, así el médico tenga todo el conocimiento: con el vuelo, el funcionamiento de los equipos se altera; las condiciones para valorar al paciente no son las más ideales y hay carencia de recursos para establecer la gravedad de la enfermedad”, opina Fajardo, quien sigue la misma línea de la Asociación Médica Mundial (AMM), que en su resolución sobre asistencia médica en vuelos advirtió que algunas circunstancias a bordo “constituyen un desafío incluso para el médico más experimentado”. Se refiere al “ruido y movimiento del avión, el espacio reducido, la presencia de otros pasajeros que pueden estar estresados o tener miedo por la situación y la insuficiencia o falta total de diagnóstico y materiales terapéuticos”.

Aunque es común que, ante un incidente médico, llegue el momento en el que una auxiliar de vuelo pregunte si entre los pasajeros hay un médico; Avianca explica que es “el comandante de la aeronave, el responsable de solicitar el apoyo voluntario de un profesional calificado”.

La OACI, a través del Acuerdo de Chicago –del que Colombia es país signatario-, no establece el requerimiento de un médico a bordo. En opinión del docente, la presencia de un galeno no es necesaria mientras haya un “entrenamiento mejor a la tripulación, que también debe recibir conocimientos sobre la reanimación básica; y reentrenarse cada año”.

“La tripulación al mando está debidamente equipada y entrenada para atender oportunamente emergencias médicas de primer nivel a bordo”, incluyendo el manejo de desfibriladores automáticos externos, responde Avianca. Por su parte, la Aerocivil agrega que, para obtener su licencia técnica, las auxiliares de vuelo deben demostrar conocimientos en primeros auxilios y “efectuar anualmente un repaso” en prácticas de emergencia.

Telemedicina reduce número de desvíos en el aire

En el país, los incidentes son reportados a la torre de control de la zona de influencia del vuelo, donde se alerta a Sanidad aeroportuaria. Algunos de los eventos han sido tan graves que capitanes han tenido que decidir –bajo la asesoría del médico voluntario- el desvío de la aeronave al aeropuerto más cercano. “Los costos se incrementan y los determina la aerolínea involucrada”, aclara la Aerocivil.

La entidad reconoce que no posee registros de los desvíos de aeronaves que se hacen por un incidente médico. “Cada aerolínea debe tener las cifras”, dice Olarte. “En un vuelo nacional es raro que se dé un desvío”, opina, por su parte, el profesor de la UN, quien señala que la desviación de un vuelo internacional cuesta unos 10.000 dólares. En su estudio, ‘New England Journal of Medicine’ registró que el desvío de aeronaves ocurrió en 875 casos de los 11.920 analizados.

El número de desvíos en el mundo –según Fajardo- se ha reducido gracias a la telemedicina o servicio de consulta en tierra, una alternativa en el caso de que un pasajero requiera asistencia urgente y no haya un médico en el avión. Muchas aerolíneas pagan por este apoyo, el cual no es común en Colombia, opina el docente; esto, debido a la poca duración de la mayoría de vuelos (de unos 35 minutos). Precisamente, Avianca afirma que no tiene contratado ese servicio: “La orientación médica desde tierra está a cargo de los médicos de planta de la aerolínea y esta más enfocada a determinar si se requiere el aterrizaje de prioridad en un aeropuerto alterno”.

MedAire es una compañía que comunica a las tripulaciones de cabina de 70 aerolíneas en el mundo, con médicos en tierra que recomiendan tratamientos de emergencia. “No siempre hay médicos viajando como pasajeros y cuando hay, no siempre tienen experiencia en el manejo de la situación específica; esa es la razón de la existencia de nuestros servicios”, afirma Paulo Magalhães Alves, director médico de salud aérea de la empresa.

Debate entre médicos

‘New England Journal of Medicine’ concluyó que, a bordo, la asistencia fue proporcionada por médicos (48,1 %), enfermeras (20,1 %), proveedores de servicios de emergencia médica (4,4 %) y otros profesionales de la salud (3,7 %). A pesar de que el primer puesto lo ocupan los galenos, en el gremio hay divisiones.

Es nuestra obligación actuar como médicos cuando existe la necesidad”, dice Diego Máximo Lange, un galeno argentino que -a través del portal especializado IntraMed- cuenta que ha atendido dos pacientes en el aire, quienes presentaron una lipotimia –pérdida pasajera del sentido y el movimiento- y un accidente cerebrovascular. “Había muy pocos elementos a bordo, no había suero ni tensiómetro. Los familiares ni me dieron las gracias”, comentó el doctor en un artículo sobre incidentes médicos en vuelos.

En la misma página, opiniones de otros colegas avivaron un debate insospechado. “¿Qué responsabilidad legal nos cabe si hemos perdido la destreza para realizar procedimientos invasivos, utilizar aparatología o realizar maniobras?”, preguntó Claudia Fernández, una médica dedicada a la investigación. Por su lado, Horacio Quintana relató que, tras atender varios casos, había recibido una notificación que le advertía sobre la obligatoriedad de prestar la atención. “Lamentable”, dijo.

Pero fue la doctora Adriana Guinart la que encendió la discusión. “Yo también estoy de vacaciones o en un vuelo de placer. ¡No estoy de guardia! Con el dinero que ganan las empresas, propongo lo de un colega: saco pasaje, me presento como médica y, si quieren mis servicios, me dan un asiento y el pasaje gratis. Creo que la nuestra es una profesión, no es un sacerdocio. Es un trabajo para el cual nos preparamos, al igual que todos los distintos profesionales, a quienes siempre se les reconocen los servicios. Tampoco está mal que uno dé un paso al costado si no sabe lo que tiene que hacer o se bloquea. Somos seres humanos y tenemos derecho a asustarnos, a no querer, a no poder, etc. Los únicos que no cobramos por algún servicio en urgencias somos nosotros y esto está muy arraigado como un derecho adquirido por la población, que puede disponer del estrés del médico en cualquier momento (…) Las empresas tienen asegurada nuestra vocación. Cada empresa gana mucho dinero y debe asegurarse de la atención de sus pasajeros (...) ¿Y si por ayudar en esa emergencia, de voluntarioso, algo sale mal?, ¿te enjuicio? Yo puedo ayudar porque así lo siento, sin que me lo pidan o las leyes me obliguen”, argumentó.

¿Seguiremos dependiendo del voluntarismo y el azar mientras las compañías hacen números? La solución de fondo es puramente económica. La atención de excelencia se logra con un médico especializado que acompañe el vuelo con equipamiento acorde”, sugirió otro colega, que se identifica como Félix Eduardo Adamo.

***

En Colombia -según la Ley de Ética Médica-, los médicos no pueden negarse a atender un enfermo en casos de urgencia. No obstante, Avianca explica que “las emergencias médicas en aire son atendidas bajo la ‘Norma del buen samaritano’, lo que significa que los médicos a bordo pueden asistir voluntariamente”. Dicha norma protege legalmente al galeno, quien, dice la aerolínea, “está llamado a proceder como buen samaritano”.

Por ser un acto voluntario, no está establecido cobro ni pago de honorarios”, afirma la Aerocivil; al mismo tiempo concluye que, precisamente, “por ser un caso fortuito o de fuerza mayor, el médico podría estar exonerado de alguna responsabilidad”. No obstante, Avianca asegura que “las responsabilidades de los médicos (en el aire) están reguladas”; agrega que en los casos de emergencia “se evalúa la atención de acuerdo con los medios disponibles para hacerlo”.

MARÍA DEL PILAR CAMARGO CRUZ
Redacción EL TIEMPO
pilcam@eltiempo.com
En Twitter, @PilarCCruz

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