'No habrá un revolcón en la Defensoría del Pueblo'

'No habrá un revolcón en la Defensoría del Pueblo'

Entrevista con Alfonso Cajiao, quien ocupa de forma temporal el cargo que dejó Jorge Otálora.

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01 de febrero 2016 , 11:17 p.m.

Desde el miércoles de la semana pasada, Alfonso Cajiao, quien se desempeñaba como secretario general de la Defensoría del Pueblo, asumió como encargado la jefatura de esa entidad después de la dimisión y suspensión de Jorge Armando Otálora, y de la sorpresiva renuncia del vicedefensor Esiquio Manuel Sánchez. Tras una semana crítica para esa institución –golpeada por las denuncias de supuesto acoso sexual y laboral contra Otálora–, Cajiao afirma que no habrá cambios y dice que su nombramiento fue una decisión legítima.

¿Cómo puede la Defensoría recuperar su imagen?

La Defensoría es una entidad que tiene un alto índice de credibilidad. Pasamos por un momento difícil, pero puedo asegurarle que de los 1.718 funcionarios que tiene la entidad, y de los 4.100 defensores públicos, todos conocen bien su función. No hemos cejado ni un solo minuto en el trabajo. Desde el jueves pasado continuamos con el mismo ritmo. Este es solamente un cambio de timonel, y vamos a seguir en la misma ruta trazada.

¿Por cuánto tiempo estará usted al frente?

Algunos han manifestado su incertidumbre sobre si me quedo o no, o si va a ser nombrada otra persona. El modelo constitucional que quedó propuesto en la reforma del Equilibrio de Poderes establece que el periodo del Defensor del Pueblo es institucional. Las leyes nos indican que la administración que comenzó en el 2012 va a terminar en septiembre del 2016, y allí entregaremos las banderas al próximo defensor o defensora, como quiera que lo defina la Cámara.

¿Va a hacer ajustes en la Defensoría?

Lo que funciona bien debe continuar. Así como le estamos reclamando a la ciudadanía que nos reconozca el trabajo que hemos tenido, ese reclamo se hace también a quienes ostentan la condición de servidores públicos de la Defensoría. Hemos hecho un trabajo consolidado que consideramos satisfactorio; por tanto, no habrá cambios.

Las autoridades investigan denuncias de acoso sexual y laboral de Otálora a exempleados. ¿Cómo está el clima en la institución?

Los jueces naturales están haciendo las investigaciones. El Ministerio de Trabajo vino e hizo una visita por las quejas que se presentaron. La Procuraduría adelanta un proceso disciplinario, y la Fiscalía inició un proceso penal en el cual unos funcionarios de esa entidad practicaron ayer unas pruebas. La semana anterior se generó un clima de zozobra, pero yo puedo responderle por el profesionalismo de los funcionarios de la Defensoría. El clima laboral sufrió una perturbación momentánea, pero el servidor público sabe que estas cosas no tienen por qué afectar la función. Es doloroso el uso y el desgaste que se ha hecho de la imagen de la Defensoría, pero nosotros seguimos cumpliendo.

¿Es cierto, como dicen algunos sectores, que su nombramiento fue una jugada de Otálora para garantizar su continuidad?

La función pública no se detiene. No puede haber vacíos de poder. La administración no puede estar acéfala. El mecanismo del reemplazo del Defensor en caso de faltas definitivas o temporales está definido por la ley. El defensor del Pueblo Jorge Armando Otálora simplemente tomó la decisión que le obligaban las circunstancias y era hacerse a un lado para afrontar su defensa, y la entidad debía seguir. Alguien tenía que ser nombrado como vicedefensor. Es un hecho que había un equipo muy sólido entre el Defensor y el Vicedefensor (Esiquio Manuel Sánchez), pero el defensor decidió dentro de sus competencias, por el bien de la entidad, nombrar, y nombró dentro de su equipo a una persona. Antes de la reforma estructural de la Defensoría, la ley que estuvo vigente hasta 2014 tenía un mecanismo según el cual el secretario general asumía las funciones del Defensor en caso de su ausencia. Si bien puede verse como un hecho extraño que el secretario general haya dado este salto, no lo es desde el punto de vista de la tradición jurídica.

¿Cuál será el papel de la Defensoría en el posconflicto?

La Defensoría siempre ha visto con muy buenos ojos el proceso de paz, por lo que no seremos un obstáculo sino una institución aliada de las víctimas. Tenemos una presencia muy importante a nivel territorial con las defensorías delegadas (el 67 por ciento de funcionarios están en terreno) y por ello podremos cumplir un papel de verificación de los acuerdos y asesoría para las víctimas.

Este año la Defensoría tiene menos presupuesto. ¿Va a haber menos defensores públicos?

Cuando llegamos hace tres años nos preocupamos por incrementar el número de defensores públicos y logramos tener 1.100 más, para consolidar 4.100. Este año los contratos de esos defensores no se hicieron hasta septiembre sino hasta junio, como consecuencia de la economía del país. Estamos comprometidos en mantener a todos los defensores públicos y por ello hemos tenido acercamientos con el Ministerio de Hacienda para revisar las finanzas estatales. Soy optimista y creo que vamos a continuar con todos.

JUSTICIA

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