Crisis del Magdalena se agudiza por estado de planicies inundables

Crisis del Magdalena se agudiza por estado de planicies inundables

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01 de febrero 2016 , 10:14 p.m.

La crisis ecológica del río Magdalena, que se evidencia actualmente con la fuerte sequía y también se vivió en el 2011 con la emergencia por las lluvias de La Niña, tiene su raíz en el abuso de las planicies inundables que están a lado y lado del afluente.

De acuerdo con una investigación de The Nature Conservancy (TNC), las planicies inundables de la cuenca Magdalena-Cauca ocupan una extensión 2’621.400 de hectáreas, que corresponden al 9,7 por ciento del total del área de la cuenca y abarcan 293 municipios y cerca de 17 departamentos.

Estos humedales son zonas de amortiguamiento de inundaciones; se consideran áreas de refugio transitorio o permanente de aves migratorias y también son zonas de reproducción, alimentación y crecimiento de diversas especies de peces y fauna acuática en general, de las que viven las comunidades ribereñas.

La ganadería extensiva –es decir, menos de dos reses por hectárea– en algunos municipios de la cuenca media y alta, la contaminación por minería ilegal –que lleva a sus aguas el letal mercurio–, los vertimientos de residuos de las poblaciones aledañas, la deforestación por las actividades agropecuarias y la expansión de las áreas urbanas sobre los suelos húmedos han cortado la autorregulación del río, hecho que lo hace más vulnerable ante los extremos fenómenos climáticos.

El ejemplo más claro de estos cambios abruptos es la construcción de jarillones, por algunos terratenientes, para ampliar sus potreros, lo que desecó enormes ambientes acuáticos. Cuando llegaron las lluvias de La Niña, el río ya no tenía sus humedales y se desbordó con tanta fuerza que dejó a más de 3 millones de personas damnificadas.

“La mayoría de estos diques se construyen sin cumplir las especificaciones técnico-ambientales que permitan el flujo de agua entre ríos y ciénagas a lo largo del año, lo que genera afectaciones a los pobladores fuera del dique y aguas abajo”, detalló TNC en una investigación, próxima a publicarse, sobre las planicies inundables del Magdalena.

Además de las problemáticas que ya tiene el afluente, Juan Carlos Gutiérrez, subdirector de la Fundación Alma, resaltó que el macroproyecto de navegabilidad del río, de la empresa Navelena, “busca garantizar un canal navegable para beneficio económico privado, que desconoce inexplicablemente la ecología de la planicie inundable, e ignorando las necesidades sociales y económicas del territorio”.

Ante el agravado deterioro, EL TIEMPO Verde, The Nature Conservancy, Fundación Humedales y Fundación Alma se unen en un llamado de emergencia para que tanto el Gobierno como la sociedad colombiana les hagan frente a las problemáticas ambientales que por décadas han aquejado al río Grande.

En redes sociales se compilan ideas y preocupaciones sobre el río con el hashtag #SOSMagdalena.

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