China copa otro mercado, el del fútbol

China copa otro mercado, el del fútbol

Suramérica será la más afectada, de aquí surge la mayoría de los jugadores.

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31 de enero 2016 , 09:39 p.m.

“Suramérica será la más afectada, de aquí surge la mayoría de los jugadores”.

El ultrapopular Corinthians Paulista ganó el Campeonato Brasileño 2015 y se postulaba como firme candidato a la Libertadores 2016. Sin embargo, sufrió un golpe inesperado: la Superliga China le vació la estantería de jugadores. En los primeros días de enero los clubes de la superpotencia asiática –todo es súper allí– le desarmaron la columna vertebral. El Tianjin Quanjian se llevó al volante ofensivo Jadson (32 años) por 5 millones de euros; el Beijing Guoan se quedó con el centrocampista Ralf (31) y con el atacante Renato Augusto (28) en una operación global de unos 11 millones de euros; a su vez, el Shandong Luneng le pescó al zaguero Gil (28) por otros 7,8 millones.

La peculiaridad es que Corinthians no consintió el traspaso de ninguno de los cuatro. El club de Rivelino y Sócrates tiene hoy 136.000 socios activos, un estadio mundialista flamante y es el primero de Brasil en pasar la barrera de los 1.000 millones de reales de facturación anual, exactos 250 millones de dólares. El problema es que los clubes ni se enteran de que le están transfiriendo los jugadores. Los representantes consiguen la propuesta, que puede superar en cinco o diez veces al contrato actual del futbolista, este, por supuesto, la acepta y luego negocian con el dueño del pase –Corinthians en este caso– o bien pagan la cláusula de rescisión, y punto.

Roberto de Andrade, presidente corintiano, criticó la forma de hacer negocios de los clubes chinos: “Otros buscan al club del jugador, preguntan si tiene interés en vender y hacen una negociación normal. Ellos van primero al jugador, lo seducen, y el club termina sabiendo que se va media hora antes de que el deportista anuncie su partida. Pagan la multa y el jugador se marcha. No tenemos defensa". De nada sirve tener contrato en vigencia y haberes al día.

La Superliga China ha sido también la ‘vedette’ del mercado de invierno europeo, que cierra esta noche con pocas noticias de bulto. Ramires, el volante brasileño del Chelsea, pasó al Jiansu Suning en 28 millones de euros; Freddy Guarín fue del Inter al Shanghai Shenhua, por 13 millones de euros; el marfileño Gervinho cambió la Roma de Italia por el Hebei China Fortune, que pagó 15 millones de euros. Hay muchos traspasos más. Como vemos, no llevan veteranos, lo que en su momento hicieron Estados Unidos y Japón para dar atracción a sus torneos con nombres consagrados. Y tienen una fuerte predilección por los brasileños, aunque en estos momentos no tengan estrellas, excepto Neymar.

Buscan latinos y africanos, deseosos de asegurar su futuro y que son más accesibles de contratar que las luminarias europeas.

El Guangzhou Evergrande FC, último monarca nacional y bicampeón de la Champions League Asiática, ha dominado el panorama del país en pocos años gracias a impresionantes inyecciones de dinero. Era simplemente Guangzhou y deambulaba por la segunda división hasta que en 2010 el coloso inmobiliario Evergrande, del millonario Xu Jiavin, adquirió el 60 por ciento de sus acciones y comenzó una ola de contrataciones de máximo nivel. Llevó al zurdo argentino Darío Conca, ídolo en Fluminense, al que le pagaron el tercer mejor salario del mundo después de Messi y Cristiano Ronaldo: 10 millones de euros al año. Y al año siguiente le renovaron por 15 millones de euros, pasando a ser el uno.

En el 2011 llevaron a Marcello Lippi, DT campeón mundial con Italia y empezaron a ganar títulos. Lleva 5 en hilera. En la actualidad lo dirige otro técnico campeón del mundo, Felipão Scolari, y cuenta en el cuerpo técnico con cinco italianos y un alemán. Tiene en su nómina 6 futbolistas brasileños, entre ellos Robinho, Paulinho y Ricardo Goulart. Robinho dejó el Santos: allí cobra 12 millones de euros por tres años.

La política de Xu Jiavin es no conformarse con las conquistas locales sino ir por lo internacional. En el reciente Mundial de Clubes eliminó en cuartos de final al siempre poderoso América de México. Cayó en semifinales ante el Barcelona, pero volverá a intentarlo a fin de este año si consigue ser de nuevo campeón de Asia. No le será fácil, los demás clubes chinos se están reforzando del mismo modo, a fuerza de millones.

La Selección China tiene comprometida su llegada al Mundial de Rusia. Debería ganar los dos partidos que le quedan en su grupo para tratar de avanzar de ronda. No obstante, clasifiquen o no, hay una determinación de convertir al país más poblado de la tierra en una potencia futbolística. No tratan apenas de potenciar la Superliga interna, sino de crecer en el juego y generar talentos, ir a los mundiales, ser potencia. Es un plan a largo plazo. La pasión futbolera del país es muy superior a la calidad de su fútbol; ahí está la raíz de esta revolución.

El pasado 19 de enero, el magnate de los juguetes Chen Yansheng se convirtió en el nuevo presidente del Espanyol de Barcelona, al adquirir el 62,2 por ciento del club. Su idea es relanzarlo y hacerlo pelear en posiciones de vanguardia: “En el mundo no hay nada difícil siempre que seamos perseverantes, dice un refrán de mi tierra. Lo aplicaremos en el Espanyol”, escribió Yansheng en una carta dirigida a los hinchas albiazules. Justo un año antes, el empresario hotelero Wang Jianlin puso 45 millones de euros en el Atlético de Madrid, que amplió su capital accionario, y Jialin se quedó con el 20 por ciento de la sociedad. Wang quiere de este modo llevar a los mejores futbolistas jóvenes chinos a jugar en España. Pero no una pasantía de tres meses, sino desde los 12 a los 18 años, que se formen allí y vuelvan a su patria con un gran bagaje.

Ledman optoelectrónicos Co. Ltd., multinacional de alta tecnología, se ha convertido en la primera corporación china que auspiciará una liga en Europa. La Segunda División lusa pasará a llamarse desde agosto Ledman LigaPro. A cambio, entre otras cosas, China enviará 10 jugadores y tres entrenadores asistentes para perfeccionarse en diversos equipos de esa categoría portuguesa.

Más que una oportunidad, el nuevo mercado reviste un enorme riesgo para Sudamérica, por ser gigantesco y archimillonario. Lejos de pensar que podemos venderle jugadores, hay que reflexionar en cómo quedarán nuestros torneos, ya diezmados, si cada año China se lleva treinta o cuarenta buenos profesionales. Nuestro continente es el primer productor mundial de ‘cracks’ y, de hecho, ya debe atender a alrededor de ochenta o cien países que vienen a buscar aquí. Además, el grueso del dinero no va a parar a las instituciones sino a los jugadores y sus agentes. Estos se enriquecen, los clubes formadores continúan en el subdesarrollo. Se puede seguir produciendo, pero el futbolista necesita una maduración de al menos tres años en primera división antes de salir al exterior; de lo contrario, corre el peligro de malograrse.

El fútbol chino está hoy en el puesto 82 del ranking mundial, pero va lanzado hacia el futuro. Y tiene un plan.

 

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