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La historia de Dáyer, el 'doble' de Nairo

La historia de Dáyer, el 'doble' de Nairo

De 23 años, muchas veces lo han confundido con su hermano, pero él está logrando su propio espacio.

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Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
30 de enero 2016 , 04:48 p. m.

Eran casi las 11 de la mañana. Dáyer Quintana estaba forrado en el uniforme del equipo Movistar, lucía un casco blanco con verde, unas gafas oscuras y estaba listo a coger su bicicleta para ir a la firma de planilla de una etapa más del Tour de San Luis 2015.

De un momento a otro, una señora se le acercó y le dijo: “¿Nairo, me permite tomarme una foto con usted?”, él contestó: “Lo siento, yo soy Dáyer, mi hermano viene pronto, por eso no me tomo la foto”.

La respuesta del ciclista colombiano no le cayó bien a la aficionada que soñaba con tener un recuerdo de Nairo y la emprendió contra el colombiano.

“Ella se enojó. Me dijo que era un antipático, que qué me costaba una foto. Le insistí (en) que yo no era Nairo, y no me creyó. Se fue de mal genio, refunfuñando”, recordó Dáyer.

“Eso nos pasa a menudo, nos confunden”, dijo Dáyer, de 23 años, que un año después era el centro de las miradas y de las cámaras, al coronarse campeón de la misma prueba en Argentina.

Y sí, no era la primera vez que lo confundían con Nairo, y ellos lo saben; por eso, cuando coinciden en carreras, muchas veces Dáyer salta del grupo por orden de su hermano, en busca de mover a sus rivales, quienes se pellizcan y van por él a cazarlo.

“Es que somos muy parecidos, y a eso hay que sacarle provecho”, señaló Dáyer, bachiller del colegio Alejandro Humboldt de Arcabuco (Boyacá). “No he podido hacer más porque no queda tiempo para estudiar con juicio una carrera”, le dijo a EL TIEMPO.

A la rueda

El menor de los Quintana llegó al ciclismo por Nairo, quien fue el primero de la familia en montarse en la bicicleta.

A Dáyer poco le gustaba montar, prefería jugar fútbol, baloncesto, fútbol de salón y voleibol antes que subirse a la máquina a dar pedal.

“Comencé por Nairo, porque él montaba y después compitió. Sus resultados fueron buenos y me interesé. Me di cuenta de que le iba bien y comencé a enterarme del ciclismo. Al poco tiempo no aguanté más y arranqué”, señaló Dáyer, quien hace año y tres meses es casado con Yudy Hernández.

Ya ciclista, solo necesitaba de una oportunidad para darse a conocer. Lo ideal era viajar a Europa, enrolarse en un equipo menor para comenzar a abrirse camino, pero, no obstante la insistencia, no se pudo.

“Estaba casi que decidido que si no salía algo en Europa, pues me iría a correr a Centroamérica, a Guadalupe, pero nos aguantamos. Finalmente, Nairo me consiguió un cupo en España, en el equipo Lizarte, porque a él le gustaría que estuviéramos juntos para entrenar, eso sería más agradable. Y así fue”, precisó Dáyer, quien arribó a la escuadra que era filial del Movistar.

“Uno aprende mucho, a ir a un ritmo. Es distinto como se corra acá en Colombia; allá se va muy rápido. Aprendí no solo a correr, sino a entrenar”, recordó.

Ambos se ubicaron en Pamplona, cerca del ‘cuartel general’ del Movistar. Vivieron con más ciclistas colombianos: Rigoberto Urán, Sergio Luis Henao, algo que le gustó porque no eran desconocidos.

Nairo y Dáyer. (Archivo particular).

Haber compartido la infancia con su hermano le ayudó a convivir con él fuera de Colombia. En la casa se pusieron reglas. A Dáyer le gusta escuchar la música a un volumen alto, pero eso le disgustaba a su hermano.

En la cocina, Dáyer se defiende, “aunque Nairo dice que no cocino bien”, recordó, y para evitar problemas se turnan barrer, lavar los baños, arreglar la casa y cocinar. “A Nairo no le gusta que le laven la bicicleta y menos la ropa, él mismo lo hace. Bueno, yo también, esos son trabajos que hacemos los dos”, declaró Dáyer, quien en el 2014 ganó una etapa en la Vuelta a Austria en medio de la lluvia, el frío y el viento.

Es normal que el mundo del ciclismo compare a Dáyer con Nairo, y a él no le molesta. Dáyer hace parte de un lote de colombianos que vienen detrás de su hermano y de Rigoberto Urán, los ciclistas más representativos del país en estos momentos, pero sabe que igualar o superar lo que han hecho no es fácil.

“Es complicado desde ya. Todos son grandes corredores, tienen su modo de andar, su sacrificio; sería atrevido compararme con ellos, llevan su senda, y nosotros somos jóvenes. Hay que seguir por el camino ganador”, precisó Quintana, de 1,67 m y 68 kg.

El domingo pasado, cuando se bajó del podio de recibir el trofeo de campeón en San Luis, se tomó fotos con los aficionados que lo felicitaban, quienes tenían confirmado que era Dáyer, el hombre que ya no vive de ser el hermano de Nairo.

LISANDRO RENGIFO
Redactor de EL TIEMPO
@lisandroabel

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