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Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
26 de enero 2016 , 04:50 p. m.

La calidad de tu vida pasa un plano muy inferior y eres pobre en todos los sentidos, hasta de dignidad”

La familia de Jeraldine siempre había pensado en quedarse en Venezuela. “Nosotros no nos queríamos ir, no lo estábamos buscando”. Pero su papá, que es ingeniero civil, fue uno de los despedidos de la estatal de petróleos PDVSA después del paro petrolero del 2002. “Cuando mi papá perdió el trabajo, perdió la casa y quedamos en nada, a mi papá le tocó salir a la calle a vender pollos y rollos de canela. Le tocó salir a rebuscar hasta que consiguió trabajo en la gobernación del Estado Zulia”, dice.

Jeraldine cuenta que después su papá empezó a tener contratos con empresas privadas, pero ese trabajo llegó a su fin.

“Luego empezó a buscar trabajo en otras ciudades, empezó a trabajar lejos por un tiempo, pero llegó un punto en el que también ese trabajo se acabó”, afirma. “Finalmente, consiguió empleo en Ecuador por seis meses y luego lo llamaron de Colombia”, agrega.

“Después de mucho hablarlo, después de mucho pensarlo y después de mucho dolor de Patria decidimos venirnos para acá. (…) La decisión estuvo motivada por el bienestar de la familia, básicamente”, afirma Jeraldine.

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