El buque colombiano que navegó 153 días por las costas de Somalia

El buque colombiano que navegó 153 días por las costas de Somalia

Detalles de la participación de la Armada Nacional en el programa Mundial de Alimentos de la ONU.

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26 de enero 2016 , 09:07 a.m.

 La experiencia que vivieron los 83 marinos colombianos, la tripulación del buque 7 de Agosto de la Armada Nacional que integró la Fuerza de Tarea Multinacional de la Operación Atalanta en el océano Indico, es sin lugar a dudas una de las más notables del país. El hecho de custodiar con éxito los buques del programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas y cumplir labores de patrullaje en aguas internacionales deja de presente que la Marina colombiana es un referente importante en la estabilidad y seguridad mundial. Además, que está preparada ante cualquier amenaza transnacional.

El patrullero 7 de Agosto arribó a Colombia el pasado 27 de noviembre a la Base Naval de Cartagena tras 153 días de navegación. El ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, estuvo presente en la significativa ceremonia de bienvenida.

Fueron en total 28.878 millas náuticas las que estuvieron navegando. En aguas del Mediterráneo realizaron maniobras navales con el buque ‘Hyane’ de la Armada de Alemania, en aguas territoriales de la Isla de Creta. Las dos fuerzas compartieron experiencias. Esto sumado a las operaciones que les permitió a los hombres y mujeres del patrullero colombiano tener cerca, a la vista, y vigilar los movimientos de las bandas de piratas somalíes.

En esto consistió el primer ejercicio naval, el de caracterizar a sus potenciales enemigos en el Índico. En sus indagaciones previas establecieron que quienes se dedican a la piratería en esa zona son jóvenes, en su mayoría habitantes de la población costera, donde están ubicados los asentamientos y las construcciones irregulares que en algún momento fueron de pescadores.

Los marinos colombianos cumplieron la difícil tarea de patrullar por mar y aire las aguas territoriales de Somalia, muy cerca de sus playas, labor que les asignó el comandante de la Fuerza de Tarea Atalanta, almirante Alfonso Gómez, de la Armada Española.

Desde el ‘Siete de Agosto’ observaron que los ranchos de este sector sirven, además, como base para campamentos piratas, hasta donde arrastran sus tesoros, el botín que roban a los barcos que cruzan por el mar Índico.
En la primera aproximación, los marinos colombianos detectaron que frente a una de las improvisadas bases piratas tenían ancladas dos embarcaciones artesanales típicas de la región. Eran de mediano tamaño, conocidas como ‘Dhows’, navíos de un solo mástil de origen árabe, que se caracterizan por tener bajo calado, relató el capitán de navío Darwin Alberto Alonso Torres, comandante del buque colombiano, quién describió su experiencia a EL TIEMPO.

El capitán dijo que estas embarcaciones habían sido secuestradas por los delincuentes somalíes desde hacía varios meses. Fueron saqueadas y llevadas a sus campamentos mucho antes de que llegaran los colombianos.
“Sobre dichas embarcaciones efectuamos monitoreo, verificaciones visuales con sensores y vuelos del helicóptero, para determinar si estaban siendo usadas por los piratas. Se detectó que, en efecto, había movimiento de delincuentes somalíes dentro de ellas. Son vigiladas por hombres armados mientras las mantienen retenidas”, dijo el capitán Alonso Torres.

Conocieron en su patrullaje de exploración que los piratas para devolverlas hacen exigencias económicas a sus propietarios o a los Gobiernos de sus países de origen.

El capitán asegura que los asaltos de este tipo disminuyeron notablemente tras el aumento del pie de fuerza que trajo consigo la Operación Atalanta.

Los días en las aguas del Índico –cuenta Torres– se fueron entre las operaciones de despegue, vuelo y aterrizaje de los helicópteros desde la embarcación del Siete de Agosto, y el despliegue del equipo guardacostas que está a bordo de esa nave.

“Monitoreamos y registramos en nuestra base de datos las embarcaciones que detectamos, tanto las independientes como los buques de guerra de otras Fuerzas de Tarea. Verificamos sus movimientos y si cumplen con las medidas de seguridad sugeridas para transitar en esta zona”, cuenta. Agrega que también analizan los vuelos que pasan por el lugar y patrullan con los barcos del Programa Mundial de Alimentos, escoltándolos para evitar que caigan en manos de los asaltantes.

Incluso, los marinos colombianos también prestan su apoyo en el monitoreo de otras actividades ilegales como el tráfico de migrantes, el control de posibles lanchas usadas para el tráfico ilegal de sustancias y armas.

El vicealmirante Leonardo Santamaría Gaitán, comandante de la Armada Nacional, dice que las actividades de los piratas “seguirán siendo de alto riesgo, pero cada vez más con poca probabilidad de éxito mientras las fuerzas navales permanezcan en el área”.

La operación multinacional en Somalia comenzó desde el 2008, con ocho buques de guerra, seis barcos de abastecimiento y varios aviones de reconocimiento y vigilancia.

Todo este despliegue armado resultó insuficiente ante el crecimiento desmedido de los piratas somalíes. Ante esta realidad, el equipo de guerra fue ampliado con 20 navíos y 1.800 militares, entre ellos los 89 colombianos de las Fuerzas Armadas del país.

Foto: Archivo particular.

Seis meses en el océano

El viaje del 'Siete de Agosto’ empezó en el muelle ARC. Bolívar, en Cartagena, desde donde zarpó el pasado 26 de junio del año pasado.

Esta es la primera incursión de Colombia en este tipo de operaciones humanitarias en el continente africano. Es, además, el primer país suramericano vinculado con la seguridad marítima global.

El primer anclaje del buque fue el 13 de julio en Rota (España), situada frente a la bahía de Cádiz, colindando con el océano Atlántico. Allí realizaron un intercambio de experiencias con la Armada española. Luego, volvieron a zarpar y continuaron su recorrido hasta el puerto de Soudha (Grecia).

El 25 de julio pasado, la tripulación del buque realizó el primer entrenamiento para la labor que tendrían que desempeñar en la zona, con la colaboración de un buque de Alemania. El ensayo consistió en escoltar esta nave durante un largo trayecto hasta llegar al océano Índico. La demostración, según los marinos colombianos y el propio comandante de la nave, fue calificada como excelente.

El patrullaje continuó su recorrido por el Mediterráneo y el 9 de agosto integraron la Operación Atalanta, coordinada por las Fuerzas Militares españolas.

Visitaron los puertos de Muscat, ubicada frente al golfo de Omán, capital de este país situado al suroeste de Asia. De este punto el buque colombiano se enrumbó hacia Fujairah, uno de los siete Emiratos Árabes Unidos.

‘Para unirse a misiones de paz, los preparan en idiomas’

El año pasado, el presidente Juan Manuel Santos anunció que 5.000 hombres de la Fuerza Pública harían parte de las misiones de paz de la ONU. Por su parte, el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, dijo cómo iba a ser la selección de los hombres.

Explicó Villegas que el envío de los uniformados a las misiones dependerá de la firma de los acuerdos de paz en la Habana.

¿Ya comenzó la selección de los uniformados?

Ese procedimiento se iniciará en la medida en que nos vayamos acercando a las fechas en las que nos comprometimos con la ONU. Hay que recordar que el presidente Juan Manuel Santos puso dos condiciones: haber firmado los acuerdos de paz y que el Congreso dé las aprobaciones correspondientes.

Los 58 policías que ya se anunciaron para las misiones en Haití, ¿a cuál proceso se sometieron?

Por un entrenamiento y ya tienen la certificación de Naciones Unidas.

¿Quiénes serán los escogidos?

Los mejores en cada especialidad. Esto de participar en las Fuerzas Internacionales es un premio para los soldados y policías que se destaquen.

¿Se contempla el envío de equipamiento militar?

No. El aporte inicial es solamente en talento humano, que es donde somos mejores, porque el entrenamiento de nuestras fuerzas se reporta como uno de los mejores del mundo.

¿A qué lugares irán los escogidos?

Los destinos son numerosos, pero podríamos decir que preferimos lugares acordes con nuestro idioma. En África, para (hablar) español, hay dos sitios que son Guinea Ecuatorial o el Sahara occidental, por lo que allí sería más útil nuestra presencia. Pero también estamos en un plan para que los suboficiales, policías y soldados tengan las competencias básicas en inglés.

¿Actualmente dónde hay presencia de nuestras fuerzas?

Tenemos la misión del Sinaí, que es multilateral. También tenemos policías en Haití y en Sierra Leona, así como cooperación en Centroamérica.

LEO MEDINA JIMÉNEZ
Redacción Justicia

 

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