Secciones
Síguenos en:
No más automatismo de los mercados

No más automatismo de los mercados

La sensación de estar a la deriva no excluye sino que supone la esperanza de reencontrar el rumbo.

notitle
Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
20 de enero 2016 , 07:07 p. m.

Mientras en La Habana se llega a acuerdo satisfactorio para la supervisión por la ONU del cese del fuego bilateral y definitivo, la economía colombiana da la sensación de continuar al garete, con la devaluación en marcha y perspectivas de incremento de los gravámenes fiscales.

Consumada la enajenación de Isagén y abierta así la posibilidad de utilizar sus inmensos recursos en fines específicos, no parece prescindirse de la idea de una nueva reforma tributaria para cerrar la brecha entre gastos acrecidos e ingresos socavados. Los déficits continúan ensombreciendo los presupuestos públicos, con el acrecido e inquietante de la cuenta corriente de la balanza de pagos a la cabeza.

Todo se ha venido jugando a la presunta y azarosa capacidad de reajuste del mercado o los mercados. Salvo en materia de ingresos y egresos públicos, sobre los primeros de los cuales se ha preferido obrar con sucesivas enmiendas, mediante el fortalecimiento anual de las rentas. Una especie de arbitrismo parece ser, cada año, la piedra de toque, siempre con la esperanza de que sea la definitiva y última.

Detrás de la caída espectacular del precio de petróleo ha venido a estar, junto a su sobreoferta, la valorización del dólar estadounidense. Así lo había diagnosticado y pronosticado la firma Morgan Stanley. No en vano las autoridades del banco de la Reserva Federal de esa nación conceptuaron que quizá se habían adelantado a subir su tasa de interés.
En lo porvenir, no se tendrá en cuenta la sola relación entre oferta y demanda, sino también la trayectoria y el nivel de la moneda dominante en el mundo. Por supuesto, será de ver cómo reacciona el mercado a la incorporación del millón de barriles de Irán, una vez superada la restricción del bloqueo de las grandes potencias y absorbido el deterioro de la demanda de la República Popular de China.

Váyase a saber cuáles son la convicción y el objetivo final de las autoridades colombianas para haberse abstenido de intervenir y frenar la devaluación en marcha y, con ella, sus repercusiones en diversos campos. Mucho de ideologismo parece haber determinado esta porfiada actitud, digna de admirar pero también de deplorar por sus vastas y nocivas repercusiones en todos los campos. Ciertamente, viene siendo peor la situación del Brasil. Pero en su caso hay razones que no militan entre nosotros. Salvo, en parte, la de habernos apuntado con fe ciega a la bonanza de las materias primas energéticas.

Todavía el manejo de las circunstancias sobrevinientes podría, quizá, ofrecernos la oportunidad de sacar mejor partido de las adversidades compartidas, pero no a golpes de facilitar su juego con intrépidas devaluaciones cotidianas. A la verdad, no se entiende el propósito anunciado de querer contener los excesos de la depreciación monetaria con intervenciones racionales del mercado, a la luz de la decisión ulterior de soltarle las riendas a la criatura desbocada. La estabilidad siquiera relativa de la moneda nacional es en todas partes don y condición del desarrollo.

En las economías de los pueblos en tales condiciones, la promoción de empleo debiera ser obligación cardinal del Estado y aun de la Nación entera. Así no se tratara de seguir las rutas derivadas de su índole democrática y de sus preceptos constitucionales. Lo que no cabe hacer es destruirlos donde los haya, y es lo que se hace con la postración de los valores bursátiles y el desenfreno de la desvalorización monetaria.

La sensación de estar a la deriva no excluye sino que supone la esperanza de reencontrar el rumbo y de seguirlo tras las ilusiones repetidamente frustradas. Requisito esencial será el de apartarse del automatismo de los mercados y obrar con lúcida conciencia en función del bien público.


Abdón Espinosa Valderrama

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.