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Los retos para el Valle de Aburrá son reducir hurtos y extorsiones

Los retos para el Valle de Aburrá son reducir hurtos y extorsiones

El comandante de la Policía Metropolitana habla sobre las estrategias para combatir esos delitos.

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Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
19 de enero 2016 , 06:48 p. m.

En su oficina, el general José Gerardo Acevedo, comandante de la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá, tiene un libro que incluye no solo cifras de delitos sino también detalles de estructuras criminales que sus hombres desarticularon y las que faltan por combatir.

Aunque esta información la tiene en su cabeza, la ojea una vez más. Está sentado en su escritorio, donde permanece poco, porque entre sus labores, recorre los 10 municipios que están a su cargo y las comunas más complejas de Medellín.

En entrevista con EL TIEMPO, el oficial que lleva un año como comandante de la Policía Metropolitana, resalta los logros de 2015, los retos para 2016 y el plan para recuperar la seguridad del centro de Medellín.

También habla sobre lo que más preocupa en términos delictivos y sobre la corrupción de algunos de sus hombres.

¿Qué destaca del balance que entregó de 2015 en el valle de Aburrá?

La reducción de homicidios. En la región cerramos el año con 757 muertes violentas, frente a 959 de 2014, lo que representa una disminución del 21 por ciento. También la desarticulación de estructuras criminales. El año pasado capturamos a 1.239 integrantes de esos grupos y a 32 cabecillas. La banda que más se afectó fue ‘La Unión’, que perdió a 233 hombres.

También destaco que se incrementó la denuncia, los ciudadanos confían más en nosotros, aunque todavía falta mucho.

Queda pendiente reducir hurtos y extorsiones...

Combatir esos dos delitos son los retos de este año. Eso es lo que más reclama la comunidad. Hay que enfocar nuestro esfuerzo en la reducción del hurto en todas las modalidades. La extorsión continúa muy activa, pero se avanzó con la creación del Gaula Metropolitano.

Pese a más cuadrantes y más tecnología, esos dos delitos aumentaron. ¿Cuál es el plan para reducirlos?

No es que aumentaran, los delitos estaban, lo que pasó es que todo ese avance tecnológico, que facilitó las denuncias en línea, nos ayudó a conocer la realidad de la ciudad. Nos reveló una realidad más puntual, gracias a las denuncias sabemos donde se están cometiendo hurtos y cobrando extorsiones.

No haremos nada distinto a lo que venimos haciendo. Habrá refuerzos con más policías y más tecnología. La institución hizo unos análisis de inteligencia y determinó qué atacar. Muchos esfuerzos estarán en el centro.

Precisamente en el centro de Medellín están los índices más altos de inseguridad, ¿cuáles son las estrategias para recuperar esa zona?

Además del plan cuadrante, allí tenemos un apoyo de la Unipol. En el sector comercio determinamos unos sitios fijos de presencia policial. Entre muchas cosas, acompañaremos las estrategias de intervención de habitantes de calle, los planes para recuperar el espacio público y reducir la explotación infantil. El apoyo no solo es con pie de fuerza, también con prevención.

La Policía es el arma del Alcalde de Medellín, es la promesa de seguridad. ¿Qué es lo que han evaluado?

Vamos a acompañar el plan de seguridad. El Alcalde está muy comprometido con ese tema, además lo que la gente está pidiendo es mayor seguridad, eso es indudable.
Usted ve que un vehículo entre más nuevo más seguro para brindar mayor protección en un accidente, ese es el reto de los mandatarios, dar más seguridad en las calles y, eso, es precisamente lo que vamos a hacer. No solo con presencia policial sino también con más ayuda tecnológica y estrategias sociales.

¿En términos delictivos que es lo que más preocupa en el valle de Aburrá?

Algunas organizaciones delincuenciales quieren expandirse en el territorio. No tengo tanta preocupación en el sur, sin decir que lo vamos a descuidar. Pero hay una serie de confrontaciones entre bandas criminales que afectan el norte (Bello, Copacabana, Girardota y Barbosa), el interés es copar esos espacios, porque en Medellín no pueden.

La situación más compleja es la de Bello, donde delinquen ‘Los Chata’ y ‘Los Pachelly’, al último se le ha dado duro y no vamos a permitir que crezcan. Hay que abolirlos totalmente.

En Medellín hay siete estructuras que tenemos que atacar. En Castilla, Belén y La Candelaria habrá mayor intervención porque son más complejas.

¿La caída de la medida de parrillero afectó la seguridad?

La moto es el vehículo que los delincuentes más utilizan para sicariato y fleteo, ante eso venimos trabajando y vamos a tomar nuevas medidas. La parte tecnológica va a ser muy importante, las cámaras de reconocimiento facial de delincuentes y de placas robadas nos van a ayudar mucho.

Desde que se cayó la medida hubo un incremento de hurtos y otros delitos, pero eso nos obligó a hacer otros controles que requieren más esfuerzo, que podría utilizarse en otra actividad. En vez de tener unos policías en un puesto de control, verificando que los motociclistas tengan todo en regla, estarían reforzando otros cuadrantes o en estrategias de prevención.

Pero la caída nos ayudó a diseñar estrategias diferentes, que en últimas también son buenas.

La Policía captura y captura a delincuentes que al otro día quedan libres. Eso es desmoralizante...

Con esas adversidades nosotros hemos aprendido a trabajar. Entonces le hacemos seguimiento a un sujeto que roba varias veces, recogemos denuncias y con orden judicial podemos capturarlo por concierto para delinquir, en fin, con eso el juez tiene más elementos para dejarlo con medida carcelaria.

Los ciudadanos se molestan y creen que la Policía dejó a ese delincuente en libertad. No, es la justicia, esas son las leyes que tenemos.

El irrespeto hacia la Policía continúa. ¿Cuáles son las herramientas que usa la institución cuando los ciudadanos hacen asonadas?

Los ciudadanos de bien respetan mucho a la Policía, los que no, son los delincuentes y las personas que viven subsidiados por esos bandidos. Los que hacen asonadas no son personas comunes y corrientes.

Cuando un Policía va a capturar a un delincuente que vende droga, personas de la cuadra lo protegen, eso los hace más delincuentes que el mismo delincuente, porque están recibiendo un dinero ilícito.

Ya sabemos cómo prepararnos cada que vamos por una captura a un barrio, nos desplazamos con más refuerzos y con mecanismos jurídicos que blindan nuestro actuar. Pero con esas personas hay que trabajar en su entorno social, para que recuperen los valores.

La corrupción de algunos policías causa desconfianza.

No puedo desconocer que dentro de la institución hay corrupción. Cuando una persona decide ser policía, lo hace por vocación, tiene un compromiso porque es un referente social. No podemos admitir que esa transparencia se vea afectada.

Pero esta es la única institución del país que investiga, captura y deja entre las rejas a los policías corruptos.

¿Usted qué siente cuando un policía está vinculado a un grupo delincuencial?

Me da una tristeza gigante. Decirlo aquí en palabras es muy fácil, pero lo que uno siente adentro es una decepción muy grande, es como una decepción amorosa, genera hasta tusas.

DEICY JOHANA PAREJA M.
Redactora de EL TIEMPO
MEDELLÍN

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