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Se abre una nueva era entre Irán y el mundo

Se abre una nueva era entre Irán y el mundo

Levantaron las sanciones por su programa nuclear. Su petróleo tendrá más presencia en los mercados.

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Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
17 de enero 2016 , 08:43 p. m.

Una nueva era acaba de arrancar para Irán y sus relaciones con el mundo. Después de años de aislamiento en los que su economía se vio severamente lastimada por las sanciones originadas en la desconfianza de Occidente hacia su programa nuclear, la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) constató que el país no tiene, de momento, interés en desarrollar un programa para construir una bomba atómica, con lo que entra en vigencia el histórico acuerdo al que se llegó en julio entre el país de los ayatolás y las cinco potencias + 1 (Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia, China y Alemania).

Así las cosas, EE. UU. y la Unión Europea levantaron las sanciones que pesaban sobre el país, con lo que miles de millones de dólares empezarán a circular por la atribulada economía y un porcentaje mayor de su petróleo podrá entrar al mercado mundial, permitiendo que se pueda congestionar aún más la oferta que llevará a, incluso, más descensos en el precio.

El acuerdo que entró en vigencia prevé limitar varios aspectos del programa atómico iraní durante períodos de entre 10 y 25 años, a cambio de levantar las medidas punitivas.

EE. UU., Oriente Próximo y todo el mundo “estarán más seguros. Este domingo se logró un hito para prevenir que Irán obtenga un arma nuclear (...) y, lo más importante, logramos este histórico resultado gracias a la diplomacia, sin arriesgarnos a otra guerra en Oriente Próximo”, dijo el presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

El acuerdo supone el inicio de un acercamiento entre EE. UU e Irán, que rompieron relaciones en 1980.

“Las negociaciones nucleares que se produjeron tras la orientación del Líder Supremo y del apoyo de nuestra nación fueron verdaderamente una página dorada la historia de Irán”, declaró por su parte el presidente Hasan Rohani. “El acuerdo nuclear es una oportunidad que debemos utilizar para desarrollar al país, mejorar el bienestar de la nación y crear estabilidad y seguridad en la región”, añadió.

“Nosotros, los iraníes, tendemos la mano al mundo en señal de paz y, dejando atrás todas las hostilidades, sospechas y complots abrimos una nueva página (...)”, dijo el mandatario en un mensaje a la nación. “El acuerdo nuclear no va en contra de los intereses de ningún país. Los amigos de Irán están felices, pero sus adversarios no deben estar inquietos. Irán no es una amenaza para ningún país, es un portavoz de la paz, de la estabilidad y de la seguridad en la región y en todo el mundo”, agregó.

Además de intentar tranquilizar en el exterior, el presidente iraní también quiso acallar críticas internas y destacó que “el acuerdo no supone la victoria de una tendencia política”, en un mensaje a los opositores ultraconservadores.

Las sanciones internacionales han afectado gravemente la economía de Irán, un país de 77 millones de habitantes que posee las cuartas mayores reservas de crudo del mundo y las segundas de gas.

Pero no todo podría ser de color de rosa. En un claro mensaje de que Washington será celoso en el cumplimento de los pactos y también por las presiones de los países que aún se sienten amenazados por Irán, el Departamento del Tesoro anunció nuevas sanciones contra once individuos y empresas de Irán, en respuesta a las pruebas efectuadas por las autoridades con misiles balísticos de precisión en octubre pasado, que violan las prohibiciones de las Naciones Unidas.

Así lo explicó en un comunicado el subsecretario del Tesoro para cuestiones de Terrorismo, Adam Szubin, para quien “el programa de misiles balísticos de Irán supone una amenaza significativa a la seguridad regional y mundial, y seguirá siendo objeto de sanciones internacionales”.

Mientras esto sucedía, Teherán también liberó a cinco prisioneros estadounidenses, entre ellos a un corresponsal del Washington Post, Jason Rezaian, como parte de un canje de prisioneros.

Los dos acontecimientos, el fin de las sanciones económicas y el canje de prisioneros ayudarán a reducir las hostilidades entre Teherán y Washington y a abrir una nueva página en las relaciones en esa conflictiva región del mundo.

Para algunos analistas, lo sucedido no es más que el reconocimiento de Occidente de que, sin Irán, guerras como la de Siria, la lucha contra el terrorismo yihadista o las peleas sectarias entre suníes y chiíes no tendrán salida.

El rechazo de Israel y A. Saudí

Los aliados tradicionales de EE. UU. en la región no están contentos, pues temen la influencia de la potencia chií.

“La política de Israel ha sido y permanecerá sin cambios: no se permitirá que Irán obtenga el arma nuclear”, dijo el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.

Arabia Saudí también expresó su rechazo: “Todos los países del mundo están preocupados (...) El historial de Irán es uno de guerra y destrucción, terrorismo, desestabilización, interferencia en los asuntos de otros países”, dijo el ministro de Exteriores Adel al Jubeir. El trasfondo de este rechazo es que Irán y Arabia Saudí se disputan las influencias en el mundo árabe y en muchos de los conflictos actuales están presentes los intereses de uno y otro.

REDACCIÓN INTERNACIONAL*
* Con AFP-REUTERS-EFE

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