'Lo más importante no es el Óscar, sino el Amazonas': Cristina Gallego

'Lo más importante no es el Óscar, sino el Amazonas': Cristina Gallego

Productora de 'El abrazo de la serpiente', película nominada al Óscar, cuenta detalles del rodaje.

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16 de enero 2016 , 08:15 p.m.

Emiliano, el hijo mayor de Ciro Guerra y Cristina Gallego, fue el encargado de responder las llamadas en la mañana del jueves. (Vea aquí el especial multimedia: Colombia en los Premios Óscar).

“No, ellos no están, pero estoy yo. Habla con el hijo”, les decía a quienes buscaban al director o a la productora de ‘El abrazo de la serpiente’. El niño tiene 12 años. Y el teléfono no cesaba de repicar, pues minutos antes la película de sus papás partió en dos la historia del cine colombiano: había sido nominada al Óscar.

El filme del cesarense, de 34 años, se metió en el grupo de candidatos a mejor película en lengua no inglesa, en el que se medirá el 28 de febrero con producciones de Hungría (Son of Saul), Francia (Mustang), Jordania (Theeb) y Dinamarca (A War).

“Él es una persona tranquila, sensata, a la que más bien todo lo que está pasando le da un poco de vergüenza”, opina Gallego sobre su primogénito.

Nacida en Bogotá, en 1978, Gallego no solo es una mamá ejemplar, que combina los quehaceres del hogar con la concreción del trabajo cinematográfico de su esposo, sino que es la cabeza de Ciudad Lunar, la productora que, como ella, se hizo a pulso.

“Mi papá era campesino y mis abuelos andaban descalzos. Pero un día mi papá salió de su finca, vino a estudiar y como pudo nos educó a todos. Yo vengo de una familia de recursos modestos, que se hizo a partir del trabajo. Aprendí que uno en la vida decide si se queda pensando en los problemas o sale a buscar soluciones en otro lado”, cuenta Gallego, orgullosa de su padre, que falleció a finales del año pasado.

La menor de diez hermanos estudió cine y televisión en la Universidad Nacional, donde se cruzó con Guerra cuando cursaban tercer semestre. Flechados por el séptimo arte y por el amor, esta pareja cumple eso de que “Dios los cría y ellos se juntan”.

Familia que rueda unida...

A pesar de que la cotidianidad de los Guerra Gallego gira en torno del cine, en casa no es el plato principal de la mesa. “He tratado de diferenciar los espacios, porque sabemos que los niños necesitan mucha atención”, dice Cristina sobre Emiliano y su hermano Jerónimo, que nació hace cuatro años.

“Trato de que las cosas de trabajo se queden en la oficina, que en las noches y los fines de semana no hablemos de rodajes, financiaciones ni guiones”, agrega.

Es la norma. Sin embargo, sus vidas están atravesadas por el sueño de hacer películas y así lo dejan ver sus esfuerzos titánicos para llevar a cabo los tres largometrajes que llevan sus sellos y que han delineado el lenguaje de Guerra: ‘La sombra del caminante’ (2004), ‘Los viajes del viento’ (2009) y ‘El abrazo de la serpiente’. (Lea también: El abrazo de la serpiente fue hecha para los colombianos: Ciro Guerra)

“La verdad, venimos de escenarios llenos de dificultades. Nuestra primera película costó ocho millones de pesos y el trabajo que hubo detrás estuvo lleno de sacrificios. Cada logro es un gran esfuerzo”, explica.

Con ‘El abrazo de la serpiente’, la perspectiva no fue distinta. Durante cuatro años les retumbó el ‘no’ como respuesta. Una película como esta podría resultar un proyecto ambicioso, costoso, lleno de riesgos y poco rentable. Entonces, adoptaron el ‘no’, pero para no rendirse.

Debían convencer a los inversionistas de que les iría bien con un relato inspirado en las travesías de dos exploradores extranjeros que, a principios del siglo XX, llegaron al Amazonas en busca de una planta curativa. Una historia que, sobre todo, visibiliza a las comunidades indígenas que fueron víctimas de la explotación de caucheros y evangelizadores.

Con la suma de ayudas estatales y recursos privados (incluso internacionales), el rodaje arrancó a mediados del 2013, tras meses de preproducción. Ni las dificultades climáticas, las intoxicaciones alimentarias, los bichos exóticos o las travesías peligrosas... Nada logró minar el sueño de producir una película en blanco y negro en uno de los rincones más inhóspitos del Amazonas (en selvas de Guainía y Vaupés, a donde se llega luego de 15 horas de navegación, haciendo varios trasbordos). (Vea aquí: El camino que debe recorrer una película para ser nominada al Óscar)

De ese momento, Gallego recuerda una de las paradojas más grandes de la filmación: el temor a las serpientes. “En Colombia hay escasez de suero antiofídico. ¿Imaginas lo que pasaría si alguien se cruza con una culebra en la mitad de la nada?”, destacó entre las múltiples peripecias que debieron afrontar con su equipo durante las siete semanas de rodaje.

Guerra desarrolló casi una obsesión por la jungla y el responsable fue el antropólogo Ignacio Prieto, quien incubó no solamente una idea, sino un sentimiento en el corazón del realizador, desde cuando protagonizó su ópera prima, ‘La sombra del caminante’.

“Fueron años pensando en cómo hacer ‘El abrazo de la serpiente’. Porque esta película y ‘Los viajes del viento’ tienen en común que podrían haber costado más de cuatro millones de dólares y escasamente gastamos una cuarta parte de ese valor. Tuvimos que negociar muchas cosas, porque mi trabajo no se trata de hacer siempre lo que a Ciro se le ocurre, sino de evaluar lo que es esencial de cada película”, dice.

El actor belga Jan Bijvoet (centro), Brionne Davis y los indígenas Nilbio Torres y Antonio Bolívar son los protagonistas de 'El abrazo de la serpiente'. / Foto: Andrés Córdoba.

–¿Y qué pasa con los niños mientras ustedes filman?

–Los llevamos con nosotros. Para ‘Los viajes del viento’ nos fuimos a vivir un año y medio a Valledupar. Fue una experiencia muy bonita como familia. Y durante ‘El abrazo de la serpiente’, los llevamos al Vaupés, porque pensamos que era ideal que conocieran la selva. Siempre hemos pensado que los niños aprenden más así. Estas cosas van más allá de lecciones para sumar o restar, porque los temas académicos se adelantan, pero el espacio y el tiempo con tus papás y la posibilidad de conocer otras culturas, no. Eso se pasa y se pierde.

Lo que el Óscar ya les dio

Mientras espera su almuerzo, Gallego atiende esta entrevista telefónica. No ha parado de recibir llamadas, felicitaciones y hasta frases que, en sus palabras, “le duelen”, como lo comentó el jueves, durante la rueda de prensa posterior a la nominación. “Se siente raro cuando te dicen que ‘El abrazo de la serpiente’ es tan buena que no parece una película colombiana”, admite. Independientemente de lo que suceda la noche de los Óscar, ella ya está muy agradecida con la Academia de Hollywood que los escogió: “La visibilidad internacional de esta película ha sido increíble, pero en Colombia hasta ahora se empieza a sentir y eso es un logro del proceso del Óscar”.

Sueñan con la misma intensidad que ha hecho posible una carrera de 12 años en la cinematografía colombiana. Pero ella y Ciro tienen los pies bien pegados a la tierra. Aunque podrían estar a mes y medio de acariciar una estatuilla dorada como la mayor recompensa a su talento y sacrificio, la pareja mantiene un optimismo moderado. (Además: Las claves de 'El abrazo de la serpiente' para llegar a los Óscar)

“Con nosotros aplica el dicho de que nadie es profeta en su tierra (...). Es irónico, pero Colombia está mirando hacia otro lado, tal vez, la alfombra roja de Hollywood. Y quisiéramos que la gente viera el tesoro que hay en las culturas amazónicas”, subraya Gallego, que ya avanza con su esposo en su siguiente proyecto, que se rodará en La Guajira: ‘Pájaros de verano’ (cuyo guion ya completa un año de trabajo). “Claro, eso sucederá en la medida en que nos vaya soltando ‘El abrazo…’ (risas)”, anota.

Recientemente, Ciro Guerra fue escogido por la publicación estadounidense ‘Variety’ como uno de los realizadores para ver en el 2016. Su nombre, gracias también a los agentes que tiene, ya está sonando en los grandes estudios. “Hay propuestas para trabajar por fuera”, adelantó el realizador en una entrevista publicada por este diario.

“Nos tomamos las cosas con mucha calma, también pensando en que las historias que queremos contar están acá. Posibilidades hay, pero no nos trasnochan”, acota su esposa.

Mañana, Gallego volverá a su oficina en Bogotá, donde se dedicará a finalizar una coproducción que Ciudad Lunar está haciendo con España. Se trata del filme ‘Demonios tus ojos’, el tercero del vasco Pedro Aguilera. El elenco cuenta con Ivana Baquero, la niña protagonista de ‘El laberinto del fauno’, y con el colombiano Juan Pablo Shuk.

Su empresa, que además de producir las películas de su esposo estuvo detrás de ‘Edificio Royal’ y ‘El viaje del acordeón’, cumplirá 18 años en la realización y distribución cinematográficas. Fue una idea de Guerra, Gallego y la también productora Diana Bustamante, hoy directora del Festival de Cine de Cartagena.

“Ciudad Lunar seguirá siendo una productora pequeña. No siento que vaya a crecer tanto por el tema del Óscar, porque a mí me gusta cuidar las películas, consentirlas”, asegura ella.

La fructífera fórmula creativa de Ciro y Cristina es bastante sencilla: “Él se imagina las películas y yo las pongo a andar”.

A ‘El abrazo de la serpiente’ le espera un recorrido complejo para que durante la velada de la edición 88 del Óscar, en el teatro Dolby de Los Ángeles, se escuche el nombre de sus autores como ganadores de la estatuilla a la mejor película extranjera. (Vea: Las opciones de 'El abrazo de la serpiente' para ganar el Óscar)

“El planeta se está preguntando por la preservación de los territorios amazónicos y siento que las respuestas pueden estar en estas comunidades, que han convivido con la selva durante cientos de años. Antes que cualquier premio, lo primero es que los colombianos nos sintamos orgullosos de ese país que ignoramos, que está metido en ese mapa verde y que está lleno de conocimientos”, concluye la productora.

Regresa a las salas de cine del país

‘El abrazo de la serpiente’ se estrenó en Colombia en mayo pasado. A pesar de su excelente desempeño en el Festival de Cannes, la película apenas sobrepasó los 100.000 espectadores.

A raíz de su candidatura al Óscar fue reprogramada en 27 salas del país, de las tres principales cadenas exhibidoras. A continuación, el listado:

Bogotá: Andino, Avenida Chile, Calle 100, Santafé, Santa Bárbara, Embajador, Calima, Salitre, Bima, Palatino, Bulevar, Unicentro, San Martín, Cinema Paraíso y Cine Tonalá.

Medellín: Premium Plaza y Vizcaya.

Cali: Unicali, El Limonar, Jardín Plaza, Fontanar y Centenario.

Barranquilla: Villa Country y Cinemateca del Caribe.

Bucaramanga: Cacique.

Ibagué: Acqua.

Neiva: San Juan.

SOFÍA GÓMEZ G.
Cultura y Entretenimiento
En Twitter: @s0f1c1ta

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