Las pruebas de torturas en bases militares durante la toma del Palacio

Las pruebas de torturas en bases militares durante la toma del Palacio

Testimonios de sobrevivientes son clave en la nueva línea de investigación de la Fiscalía.

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13 de enero 2016 , 10:00 p.m.

Las 479 páginas de la condena de 40 años de prisión contra el coronel Edilberto Sánchez por dos de los desaparecidos del Palacio de Justicia reconstruyen también otro oscuro capítulo de la época: el de las torturas contra guerrilleros y personas que militares y policías consideraban sospechosos de serlo. (Vea el especial de EL TIEMPO sobre los 30 años del Palacio de Justicia)

La Fiscalía investiga hoy, además de las desapariciones, las torturas, abusos de fuerza y asesinatos fuera de combate que ocurrieron durante y después de la recuperación del Palacio, que fue asaltado a sangre y fuego por el M-19 en noviembre de 1985.

Decenas de testimonios que fueron recibidos apenas meses después de los hechos, varios de los cuales fueron reiterados décadas después cuando se reiniciaron los procesos, dan cuenta de posibles crímenes de lesa humanidad cometidos por algunos miembros de la Fuerza Pública. (Lea: Condena a Sánchez Rubiano, la mayor por desapariciones del Palacio)

La utilización de la zona de caballerizas en la Escuela de Caballería, en el norte de Bogotá, como centro de interrogatorios y torturas está, según el fallo, plenamente comprobada.

“En la Escuela funcionaba un área reservada de responsabilidad del B-2 (Inteligencia) de la Brigada 13 y ubicada en las caballerizas, sitio donde efectivamente se sometía a interrogatorio y torturas a personas retenidas bajo sospecha de pertenecer a grupos subversivos”, dice la sentencia. Ese, agrega, fue el posible destino de varios de los desaparecidos del Palacio.

Los sobrevivientes de la retoma del Palacio de Justicia fueron llevados por las Fuerzas Armadas a la Casa del Florero. Foto: ARCHIVO EL TIEMPO.

La Escuela tenía como comandante al coronel Alfonso Plazas Vega (absuelto por la Corte Suprema en diciembre por el caso de los desaparecidos), pero el área especial estaba bajo mando reservado del coronel Edilberto Sánchez. (Lea: Fiscalía cita a 11 militares por retoma del Palacio de Justicia)

“Dentro de las instalaciones de la Escuela y en el área general de las pesebreras existía y existe una edificación que no estaba bajo el control del comandante de la Escuela, sino de la Brigada 13 y particularmente correspondía al B-2 de la Brigada (...). A ese lugar es posible que hayan sido conducidas personas en proceso de investigación”.

Esa declaración la dio el coronel Plazas Vega, quien a lo largo de estos años ha sostenido que, por las pruebas que conoció en el proceso, podría haber certeza de que Irma Franco, guerrillera del M-19, salió viva del Palacio y fue desaparecida, pero dice que por esos hechos debe responder el B-2, particularmente Sánchez Rubiano.

Una de las pruebas tenidas en cuenta por el juez fue el hecho de que los militares nunca reportaron o dejaron constancia del envío de sobrevivientes del Palacio a la Escuela, a pesar de que varios de ellos fueron puestos en libertad horas o días después. Casi todos denunciaron malos tratos y amenazas para que no hablaran de lo que les había pasado.(Lea: 'Examinen todos los restos del Palacio antes de causar dolor')

También se documentaron torturas en la sede del Batallón Charry Solano, en el sur de Bogotá, donde estaba asignado entonces el polémico coronel Iván Rámírez Quintero, quien llegaría a ser uno de los generales más cuestionados por las organizaciones de Derechos Humanos.

El caso de José Vicente Rubiano, un conductor que fue detenido en noviembre de 1985 en Zipaquirá, le dio pie al juez para señalar que “las torturas fueron un medio no poco utilizado para obtener información”.

Nos metieron en unas caballerizas y nos torturaron hasta que más pudieron”, dijo a la justicia. Esta persona, que fue enviada después a la cárcel Modelo y liberado a los 15 días, habló de “maltratos, torturas y choques eléctricos”, “tanto en Zipaquirá como en la Escuela de Usaquén”.

También hubo ejecuciones. Luz Mary Montaña, empleada de servicios generales, señaló que ella y una compañera se escondieron en un baño y que allí, al final de la retoma, llegaron dos guerrilleros.

“Bajaron unos soldados y golpearon en el cuarto (...). De primera salió mi compañera (...). Ellos les dijeron a los dos muchachos que se pararan, y cogieron los soldados y mataron a los guerrilleros, en ese momento ellos gritaron ya para morir”. (Además: Identifican restos de otra víctima del Palacio de Justicia)

Durante la toma del Palacio de Justicia el Ejército atacó al M-19 con vehículos blindados tipo cascabel. Foto: ARCHIVO EL TIEMPO.

‘Irma Franco salió con vida’

Por lo menos cinco sobrevivientes del Palacio reconocieron desde 1985, en los procesos de la Procuraduría y de las justicias ordinaria y militar de la época, que vieron con vida a “la guerrillera pecosa” en la Casa del Florero. Ella era Irma Franco, y en ese momento se identificó como abogada y les pidió a algunas personas que se comunicaran con su familia.

Uno de ellos fue el soldado Édgar Moreno, quien la custodió en el segundo piso de la Casa del Florero.

Yo con ella no tuve tiempo de hablar, ella me pidió el favor de que por qué no le avisaba a la familia que ella estaba en poder de la brigada”, indicó Moreno, tras señalar que dos días después llamó a la familia de Franco y les dio el mensaje.

REDACCIÓN JUSTICIA

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