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¿Llegó la hora del Óscar para el cine colombiano?

¿Llegó la hora del Óscar para el cine colombiano?

Mariana Garcés, ministra de Cultura, habla de producciones nacionales y del patrimonio del galeón.

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Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
11 de enero 2016 , 08:51 p. m.

Tenemos todas las esperanzas puestas en el Óscar para la película colombiana ‘El abrazo de la serpiente’. ¿Usted la vio?

Claro que sí. Me gustó mucho desde lo visual y el manejo de la cámara. Se muestra una Colombia desconocida, preciosa, en el contexto de una narrativa cinematográfica. El guion es largo, denso, pero muy bien estructurado. Tiene todo para estar entre las nominadas al Óscar. (Lea también: 'El abrazo de la serpiente', viaje a lo profundo de la selva indomable)

Es muy posible que la nominen, no solo porque es ‘políticamente correcta’, como le encanta a Hollywood, sino porque por su impresionante trayectoria como cineasta Ciro Guerra se lo merece, aunque innumerables premios ya ganados le reconocen su talento. ¿Partiría en dos la historia del cine colombiano?

Definitivamente. Como usted dice, es una película políticamente correcta. Hemos trabajado muy duro en el contexto internacional para abrir esas puertas. Antes nos mirábamos un poco a nosotros mismos, no teníamos producción suficiente para salir al exterior. La primera vez que llegamos a Cannes fue rogando para que nos dieran un espacio. Hoy nos invitan a su festival. La industria cinematográfica en Colombia está en proceso de consolidación, y en el sector cultura es una privilegiada porque cuenta con un fondo para su desarrollo, con incentivos importantes, que permiten desarrollar su calidad como debe ser.

¿Le podemos apuntar a usted la ley que ha permitido este salto en el cine colombiano?

Hay dos leyes importantes. Tengo que decir que la primera, del 2004, creó el Fondo para el Desarrollo Cinematográfico, lo que le ha permitido al sector contar con recursos importantes a los que se accede por convocatoria pública. El año pasado 60 millones de personas asistieron a las salas de cine, contra 43 millones que asistieron en el 2014. Este es un fenómeno único en el mundo. Cada vez más, redes como Netflix cuentan con más espectadores, y en Colombia, aunque esto no es la excepción, a la gente le sigue gustando ir a la sala.

Y la segunda Ley del Cine, ¿en qué consiste?

La segunda Ley del Cine pretende atraer a Colombia inversión de las grandes casas productoras, pues les reconoce un incentivo que consiste en la devolución de parte del dinero invertido en el país. Esta ley, que sí tramitamos, ha apoyado más de 16 proyectos y la inversión extranjera por este concepto en el país superó los 80.000 millones de pesos. No se trata solo de que vengan a rodar, sino que para tener derecho a la devolución económica tienen que contratar personal técnico y actores colombianos. Eso ha hecho que Tom Cruise y Antonio Banderas vengan a rodar en Colombia, que Netflix haya invertido para rodar sus series aquí. Habría preferido que no fuera Narcos, pero esa serie dejó más de 60.000 millones de pesos en la industria cinematográfica de Colombia.

¿Será que en el cine colombiano los temas comienzan a cambiar o siguen primando la violencia y el narcotráfico?

Creo que está cambiando. El año pasado se estrenaron 36 películas colombianas contra 28 del 2014 y hay una gran variedad de temas. (Vea aquí: Filmes del realizador colombiano Ciro Guerra se presentan en Noruega)

¿Pero el récord en asistencia es ‘Colombia, magia salvaje’?

Esta tiene como temática a Colombia y el productor y financiador es una empresa colombiana, pero la película, de conformidad con la clasificación legal, no es considerada por el equipo técnico que la realizó una producción colombiana. Fue un largo de excelentísima factura, que nos dejó felices a todos y que llevó a las salas a más de 2’500.000 espectadores. Tiene el récord de asistencia a una película que versa sobre una temática nacional y al tratarse de un documental es aún más meritoria la cantidad de público que logró convocar.

Las películas premiadas por el festival más importante del séptimo arte en Cannes, como ‘La tierra y la sombra’ y ‘El abrazo de la serpiente’, ¿han recibido apoyo del Fondo?

Sí, ambas producciones contaron con apoyo del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico y participaron en las convocatorias públicas.

A algunos congresistas deberíamos pagarles, pero para que no legislen. ¿En qué va, por ejemplo, el proyecto de ley del representante Pedrito Tomás Pereira que pretende disponer de recursos del Fondo para hacer una película sobre Cartagena?

Él afirma que usted no lo atendió en el Ministerio de Cultura.

Desde el Ministerio argumentamos la inconveniencia de decidir sobre el destino de los recursos a partir de una ley. El sector cinematográfico se pronunció en contra. Ese proyecto, como cualquier otro, tiene todas las posibilidades de presentarse a las convocatorias públicas y de ser evaluado. Se acabó la legislatura y el proyecto de ley quedó pendiente para cuarto debate. Hay congresistas que lo consideran inconveniente y que quieren presentar una proposición para modificar ese artículo. Yo atiendo al Congreso los días miércoles y jueves. Llevo un estricto control de quienes me solicitan cita y puedo decirle con toda tranquilidad que el representante Pereira jamás ha solicitado espacios conmigo.

Y otra ley que logró usted aprobar en el Congreso fue la del Espectáculo Público. Gracias a ella, los colombianos entramos en el circuito de grandes conciertos internacionales. Sin embargo, es un secreto a voces que hay evasión…

Sí. Esa ley permitió quitarle al sector una carga tributaria excesiva y también que los estadios, espacios remodelados, con dineros públicos, pudiesen ser utilizados para este tipo de eventos. Así, próximamente Bogotá disfrutará, por ejemplo, de los Rolling Stones, hasta hace poco impensable que vinieran al país. La filosofía de la ley es que la boletería de un precio de 86.000 pesos o más paga una contribución parafiscal del 10 por ciento, que la asume el ciudadano. Antes, el empresario pagaba el 33 por ciento de impuestos. Hoy recauda ese 10 por ciento, que lo debe cancelar al Ministerio de Cultura, y nosotros lo trasladamos al municipio donde se realizó el concierto para que lo invierta en el mejoramiento de sus escenarios culturales. A pesar de trabajar muy de cerca con la Dian, nos encontramos con autoridades locales que no han entendido que los beneficios son para sus ciudades y, por ejemplo, impiden el ingreso del equipo de control a los conciertos. Y empresarios que no pagan el impuesto crean nuevas empresas con otras razones sociales para continuar con sus actividades y encontrarse así, con su nueva empresa, a paz y salvo. En conclusión, hemos mejorado, pero sigue habiendo mucha creatividad para evadir.

¿Cómo evitarlo?

Estamos buscando fórmulas con la Dian y mirando qué podemos hacer para establecer sanciones drásticas a través de alguna de las superintendencias. Requerimos mayor apoyo de las autoridades locales.

Hablemos del galeón San José, una de las noticias más excitantes del 2015. ¿Está o no saqueado?

El Estado colombiano, mediante una APP de iniciativa privada, es decir, con la participación de un financiador, bajo la coordinación del Ministerio de Cultura, con la dirección científica del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (Icanh), el concurso de la Dimar y vinculando al equipo de científicos más versado en estas materias, encontró el galeón San José. La información que tenemos por parte del equipo científico es que no ha sido saqueado, nadie ha llegado hasta allí. (Además: El día en que Colombia estuvo a punto de regalar el galeón San José)

¿Y ahí sí hay tesoro?

Tengo que decir que lo que más nos interesa es el reto de adelantar una investigación científica de estas dimensiones, tal vez la más importante que sobre patrimonio sumergido se haya acometido jamás. En el entender de los científicos e historiadores, el galeón San José cuenta con patrimonio cultural invaluable para la humanidad y también con un tesoro importante.

¿Y necesariamente habrá que compartir el tesoro con los inversionistas?

Colombia no contaba con una herramienta jurídica que le permitiera realizar este tipo de investigaciones científicas en sus aguas. Fue posible gracias a la Ley de Patrimonio Sumergido, que tuvo mucho debate en el Congreso y que ahora quieren modificar con otros proyectos. Esta ley no es exclusivamente para el rescate de naufragios. Lo que debe ser entendido por todos los colombianos es que investigaciones científicas sobre patrimonio sumergido son de altísimo costo y solamente se podría pensar en llevarlas a cabo con un mecanismo de financiación. Las asociaciones público privadas son la forma más idónea para realizarlas. A riesgo de un tercero se realiza la inversión, con la dirección científica del Estado colombiano, que tiene la sartén por el mango.

¿Les daremos parte de nuestro patrimonio sumergido a unos cazatesoros?

Logramos que un inversionista siguiera los lineamientos que queríamos establecer y montara el mejor equipo científico. Es totalmente distinto a entregarle eso a un cazatesoros. Pero para poder pagar esa investigación científica con todos los cuidados, y sin ser invasiva, al inversionista hay que pagarle. Nadie lo va a hacer gratis. Por eso está establecido que se le pueda pagar con parte del hallazgo que no sea patrimonio. De manera que el patrimonio sumergido no lo vamos a regalar. (Lea: Colombia y España reconocen 'discrepancias jurídicas' por el galeón)

¿Y cuál es el criterio para diferenciar lo que es patrimonio de lo que no lo es?

La ley reconoce, y fue declarado exequible por la Corte Constitucional, el principio de repetición. Dejando así un espectro más amplio para que sea el Consejo Nacional de Patrimonio el que determine bajo estos criterios qué será considerado patrimonio y qué no. Esta ley está bien hecha y no requiere modificaciones o reformas.

Queda claro que a los inversionistas les pagaremos con parte de las especies náufragas que encontremos. ¿Con cuáles? ¿Con monedas de oro? ¿Con joyas?

Con monedas o lingotes. Con joyas no, pues es solamente con lo que la ley permite: monedas con el criterio de repetición, lingotes de oro y plata, piedras preciosas que no hayan sido intervenidas por el hombre como las que hay en bultos de perlas o esmeraldas, o sea, no joyas.

¿Hay un estimado histórico acerca de cuánto vale lo que transportaba el galeón?

Hay un registro en el Archivo de Indias que tiene la carga oficial. Pero lo que todos los historiadores saben es que tenía una carga ilegal, una carga de contrabando, que por lo menos era seis veces su carga legal. En pesos colombianos, se ha estimado que sea más o menos equivalente a 21 billones de pesos.

¿Parte del tesoro que le quede al Estado colombiano se podrá monetizar?

Si no es catalogado como patrimonio. Pero si se tienen unos lingotes de oro y unas monedas, iguales y seriadas, una parte irá a un museo y otra parte se podrá monetizar como reservas en el Banco de la República o a través de una subasta.

¿Está el Estado colombiano preparado para atender esa avalancha de demandas que se viene? La empresa Sea Search Armada afirma que el galeón es de ellos. España también. Y, seguramente, saltarán iniciativas de otros países latinoamericanos…

Ninguna decisión se ha tomado sin el aval de la Comisión de Antigüedades Náufragas. Hace parte de la misma un grupo de abogados de los más competentes del país. La firma norteamericana Arnold & Porter también ha sido contratada. Y un grupo de abogados procesalistas está enviando una propuesta para atender un tema puntual. Así mismo, acompañan la Secretaría Jurídica de la Presidencia de la República y las oficinas jurídicas de Cancillería y Mincultura. Como ya lo ha manifestado el Presidente, el galeón San José es propiedad de los colombianos.

Entonces, ¿qué sigue ahora?

Durante el 2016, un grupo de científicos colombianos e internacionales trabajará en determinar a partir de diversos procesos de exploración qué se encuentra en el San José. Se construirán en Cartagena los laboratorios y piscinas con todas las condiciones químicas para recibir los diversos materiales. Así mismo, será necesario iniciar la construcción de un robot altamente especializado para las futuras labores de extracción, que, si todo va bien, deben iniciarse en el 2017. Este año será de preparación técnica y de estudios científicos e históricos, y el año entrante se abrirá el telón y conoceremos los secretos del galeón San José.

MARÍA ISABEL RUEDA
Especial para EL TIEMPO

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