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El 'Chapo', un capo que perdió el aura de invulnerable

El 'Chapo', un capo que perdió el aura de invulnerable

Joaquín Guzmán vuelve a la condición de reo. Desde muy joven se inició en el mundo del delito.

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Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
08 de enero 2016 , 09:18 p. m.

Durante varios años fue considerado el narcotraficante más buscado del mundo e hizo parte de la lista de billonarios que elabora la revista Forbes. Pero Joaquín el ‘Chapo’ Guzmán además labró con sus sonadas fugas, poder de corrupción y desapariciones un aire de invulnerable.

Apodado ‘Chapo’ por su estatura (1,67 m) pero considerado por fiscales como uno de los narcotraficantes más inteligentes que hayan enfrentado, el líder del poderoso cartel de Sinaloa logró burlar la vigilancia y escapar de dos de los siete penales de máxima seguridad de México. Su fuga, ocurrida el 11 de julio pasado, fue un golpe al gobierno del presidente Enrique Peña Nieto luego de un año y medio de haberse evadido de un penal en Jalisco.

Antes de jugar en ‘las grandes ligas’ del crimen, Guzmán pasó su infancia en los campos de Sinaloa (noroeste), estado que ha sido cuna de los grandes narcotraficantes mexicanos. (Lea: Recapturan al capo del narcotráfico Joaquín el 'Chapo' Guzmán)

El ‘Chapo’ nació el 4 de abril de 1957 en el seno de una familia de agricultores del municipio de Badiraguato, y a finales de la década de los 60 abandonó sus estudios en sexto grado de primaria para ir a trabajar en los cultivos de amapola y marihuana, en una época en la que el consumo de drogas crecía en EE. UU. junto con el movimiento hippie.

Reclutado por Miguel Ángel Félix Gallardo, apodado ‘el capo de capos’, una de las primeras labores de Guzmán Loera fue contactar a narcotraficantes de Medellín y Barranquilla. (Además: Cronología: los momentos clave en la historia del 'Chapo' Guzmán)

Con Colombia en su portafolio, el ‘Chapo’ tejió alianzas privilegiadas para proveerse de cocaína y exportarla a EE. UU. –el mayor consumidor mundial de drogas–, Europa y Asia.

Tras la captura de Félix Gallardo en 1989, Guzmán impulsó su cartel de Sinaloa hasta convertirlo en la organización narcotraficante más poderosa del país. Así, el capo llegó a ser considerado un ícono del crimen organizado a la altura de Pablo Escobar, y Washington ofreció una recompensa millonaria por su arresto.

Misteriosas fugas

Con el tiempo, Guzmán escaló en el mundo de la mafia por su talento para los negocios y su sangre fría para ordenar ataques contra sus adversarios.

Guzmán comenzó a ganar fama al escurrirse de las autoridades a partir de 1991 cuando la policía judicial lo detuvo, pero sobornó a sus captores y huyó. Un par de años después una banda rival lo sentenció a muerte. Cuando los sicarios intentaron ejecutarlo, confundieron el vehículo donde viajaba, y se salvó.

Uno de los episodios más sonados de esta pugna fue el asesinato en 1993 del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo por sicarios de los hermanos Arellano Félix, del cartel de Tijuana. Según las autoridades, los pistoleros confundieron al religioso con el ‘Chapo’. (Lea también: 'Chapo' Guzmán, el astuto capo que burló dos veces la cárcel)

En junio de ese mismo año, Guzmán fue detenido en Guatemala y trasladado al penal de máxima seguridad de Puente Grande, Jalisco (oeste), de donde se fugó el 19 de enero del 2001 aparentemente escondido en un carro de ropa sucia.

Tras su evasión, se convirtió en el gran símbolo del narcotráfico contra el que el expresidente Felipe Calderón (2006-2012) lanzó al ejército.

Mientras el capo aparecía en la lista de las mayores fortunas del mundo de Forbes de 2011, con más de 1.000 millones de dólares, las autoridades mexicanas libraban una intensa persecución contra el capo, que se escabulló en varias ocasiones gracias a puertas reforzadas con acero en sus residencias y un sistema de túneles secretos.

Finalmente, el 22 de febrero del 2014 fue aprehendido nuevamente, pero 17 meses después volvió a fugarse del penal del Altiplano por el área de regaderas, a través de un túnel de 1,5 kilómetros de largo.

Convertido en el delincuente más buscado por México y EE. UU. desde su primera fuga, este hombre de gran astucia es el criminal “más inteligente y con mayor capacidad de reacción” que haya enfrentado la Fiscalía general mexicana, dijo alguna vez el difunto subprocurador José Luis Santiago Vasconcelos. (También: Revelan detalles de la captura de Joaquín el 'Chapo' Guzmán)

Durante su estancia en el penal del Altiplano, firmó junto con otros 140 reos una carta dirigida al Defensor del Pueblo para denunciar las condiciones “inhumanas” de su encarcelamiento, que incluían comida con gusanos o colchones maltrechos para la visita conyugal.

Estas y otras excentricidades han contribuido a las numerosas historias que se han tejido en torno a Guzmán: que se había hecho una cirugía plástica para cambiar su rostro, que vivía escondido en las montañas o que solía pasearse en las ferias ganaderas de Sinaloa.

También se rumoraba que acudía a conocidos restaurantes o bares donde se cerraban las puertas y se recogían celulares a los asistentes, a los que después se les pagaban las cuentas.

En Sinaloa vive gran parte de la familia de Guzmán, incluida su madre, una mujer profundamente religiosa que en alguna ocasión no dudó en encarar al Gobierno para reclamar por la persecución de su vástago.

Según distintos reportes, Guzmán ha tenido tres esposas. La más reciente sería una reina de belleza de Durango con la que se habría casado en 2007 cuando ella cumplía 18 años, en una fastuosa boda que contó con un impresionante dispositivo de seguridad que incluyó cuatrimotos y aviones. A Guzmán se le atribuyen 10 hijos, uno de ellos asesinado a balazos en 2007 en un centro comercial de Culiacán, capital de Sinaloa.

Negocio se reacomoda sin líderes

Si bien la recaptura del ‘Chapo’ Guzmán golpea al narcotráfico mexicano y al cartel de Sinaloa, si no se golpea la estructura financiera del grupo y cortan el contacto de su jefe con los segundos a bordo mediante la extradición a EE. UU., no se conseguirían mayores avances en la lucha contra el narcotráfico. (Además: ¿México podrá evitar otra fuga del 'Chapo' o debe extraditarlo?)

Por eso, según le dijo a EL TIEMPO Marco Cancino, director general de Inteligencia Pública, un centro de investigación en Ciudad de México, la captura no debe ser motivo de felicitación para el presidente Enrique Peña Nieto “puesto que la segunda fuga del capo en julio del 2015 fue un espectáculo penoso. Solo hay que reconocer el esfuerzo de la Secretaría de Marina”.

Cancino dijo que en el estado de Sinaloa se ha presentado un reacomodo del narcotráfico, pero especialmente en el de Jalisco y su capital, Guadalajara, “donde se ha intensificado la lucha entre los grupos que se separaron del cartel de Sinaloa, es decir el de Jalisco Nueva Generación y el cartel del Milenio por el control del narcotráfico, y eso está vigente”.

Para el analista, hay que volver a abrir un debate en México sobre la extradición a EE. UU., “pues aunque hay un acuerdo, el Gobierno no ha enviado a las grandes figuras a ese país. Además, si no se puede garantizar que los reos importantes estén en cárceles hay que pensar en una extradición más expedita y que sea la justicia de EE. UU. la que busque información para combatir el narcotráfico”. Lo peor de todo, dice Cancino, “es que ya no hay grandes líderes y los carteles han cometido todo tipo de delitos por lo que se hace más difícil su combate”.

AFP y EFE

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