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Presidente Obama vuelve a desafiar al Congreso por la venta de armas

Presidente Obama vuelve a desafiar al Congreso por la venta de armas

El mandatario anunció este martes medidas para un mayor control sobre este tema.

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Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
05 de enero 2016 , 08:04 p. m.

Nuevamente y como lo hizo con el caso de Cuba y la inmigración, el presidente Barack Obama utilizó este martes el poder de su bolígrafo para contrarrestar lo que a su juicio es una de las peores tragedias que vive su país: la violencia que causa la venta irrestricta de armas de fuego.

Contra viento y marea, en este caso la oposición republicana, Obama firmó 10 órdenes ejecutivas que no tendrán que ser aprobadas por el Congreso.

La más relevante de todas exigirá a los vendedores que hacen sus negocios a través de internet o en ferias de exposición que revisen antecedentes de compradores potenciales y determinen si padecen enfermedades mentales.

En EE. UU., además de poder comprar armas en almacenes de cadena, es posible adquirirlas en la web o en ‘shows de armas’, sin que se revisen los antecedentes de los compradores.

Obama anunció el fortalecimiento del FBI para revisar antecedentes y pidió 500 millones de dólares para atender personas con problemas mentales y 4 millones para fortalecer el rastreo de la venta ilegal de armas vía internet.

También se volvería mandatorio el reporte a las autoridades de las armas que se extravían cuando salen de los centros de producción.

“Cada vez que recuerdo a esos niños me lleno de rabia... El lobby de las armas puede que tenga al Congreso como rehén, pero no puede secuestrar al pueblo estadounidense. No podemos aceptar esta carnicería en nuestras comunidades”, dijo Obama, que se tuvo que secar las lágrimas en una emotiva ceremonia en la Casa Blanca, donde estuvo rodeado por familiares de las víctimas de la masacre en el colegio Sandy Hook, en Connecticut, donde murieron 20 niños en el 2012. (Lea también: El histórico discurso de Obama contra las armas)

Obama se refería a la poderosa Asociación Nacional del Rifle (NRA), que invierte millones de dólares en lobby ante el Legislativo para que no se impongan más controles o vetos a la venta de armas. El discurso resonó en un gran sector del Partido Republicano que considera sagrada la Segunda Enmienda de la Constitución, que establece el derecho a acceder a armas de fuego sin restricciones del gobierno federal o estatal.

Desde que llegó a la Casa Blanca, el mandatario ha tenido que ponerles el pecho a unas 16 masacres, cifra insólita para un país como EE. UU. y sin parangón en el mundo desarrollado. La mayoría, cometidas por personas con problemas mentales o individuos actuando a nombre del terrorismo que pudieron acceder a rifles de asalto y municiones sin dificultad.

Tras la masacre de Connecticut, el Presidente empujó al Congreso para que limitara el acceso a rifles de asalto y expandiera el sistema de verificación de antecedentes. Pero fue derrotado pese al control que tenía su propio partido en el Senado. Ante eso, firmó 25 órdenes ejecutivas (similares a las de este martes) que buscaban endurecer los controles. En ese entonces, y ahora, Obama reconoce que sus acciones son limitadas y que se necesita una ley aprobada por el Legislativo para controlar el problema.

“La verificación de antecedentes –como existe hoy– ha bloqueado la venta de más de 2 millones de armas que iban camino a las manos equivocadas. El problema es que todos los días hay miles de ventas comerciales en las que no se requieren estas verificaciones. Gracias al Presidente eso ya no será posible y se traducirá en más seguridad para nuestras comunidades”, dijo Dan Gross, presidente de la asociación Campaña Brady para detener la violencia con armas.

La decisión de Obama fue rechazada por la oposición republicana y se convirtió en una pera de boxeo para los candidatos presidenciales que aspiran a la nominación de partido para las elecciones de noviembre de este año. Los senadores Marc Rubio y Ted Cruz declararon su acción como inconstitucional y un claro abuso del poder ejecutivo.

En todo caso, lo más probable es que las medidas sean demandadas ante cortes del país. Eso en la práctica probablemente implica un largo proceso judicial durante el cual el efecto de las iniciativas podría quedar suspendido mientras son revisadas por las cortes superiores.

La NRA dijo que las declaraciones de Obama no podían ser tomadas en serio. “El momento de estos anuncios, en el octavo y último año de su presidencia, demuestra no solo la explotación política, sino también una fundamental falta de seriedad”, expresó el director ejecutivo de la polémica entidad, Chris Cox.

Lo más probable es que las medidas sean demandas ante cortes del país.

En otras palabras, y aún en caso de prevalecer, Obama ya no estaría en la Casa Blanca cuando entren en vigor. Algo muy similar a lo que ha sucedido con las acciones ejecutivas que adoptó en el 2014 para suspender las deportaciones de miles de inmigrantes y que se encuentran suspendidas y pendientes del veredicto de la Corte Suprema de Justicia.

La pregunta que muchos se hacen es por qué el presidente anuncia las medidas ahora y a sabiendas de que será frenado en las cortes y sus medidas deshechas si un republicano gana la Casa Blanca.

La respuesta es probablemente un cálculo político. Por un lado ya tiene poco que perder pues solo le resta un año en la Casa Blanca. Por el otro, como en el tema migratorio y Cuba, Obama se para de lado correcto de la historia en su país, donde ya una mayoría de los ciudadanos dicen respaldar medidas que eleven los controles a la venta de armas. De paso, es un tema que vende bien entre los demócratas y muchos independientes y eso podría fortalecer la candidatura de Hillary Clinton o quien el partido elija para las elecciones generales

Lágrimas de Obama se repiten por tiroteo

El presidente de EE. UU., Barack Obama, no pudo evitar las lágrimas mientras anunciaba las medidas para restringir la venta de armas en ese país, al recordar el tiroteo en la escuela Sandy Hook de Newtown (Connecticut) en el 2012 –que dejó 20 niños y seis adultos muertos–.

Pero no se trataba de la primera vez que el mandatario lloraba por esa tragedia.

En diciembre del 2012, Obama ya se había visto notablemente conmovido al mencionar ese mismo hecho y había dicho que su país había “sufrido demasiado con estas tragedias en los últimos años”.

En ese momento, el Presidente norteamericano mencionó con llanto que Estados Unidos tenía que unirse y tomar medidas significativas para prevenir “futuras tragedias” como esa.

“Nuestros corazones están rotos por los padres, abuelos y familiares de estos niños”, dijo Obama.

El mandatario también ha llorado en otros discursos emotivos como el de noviembre del 2012, cuando, después de ser reelegido como presidente de EE. UU., agradeció en medio de llanto a los voluntarios que trabajaron en su campaña.

Lo que ustedes han hecho significa que el trabajo que estoy haciendo es importante. Estoy realmente orgulloso de esto, estoy realmente orgulloso de ustedes”, dijo en ese momento.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington

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