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Florentino Pérez, el 'cortacabezas' de los DT del Real Madrid

Florentino Pérez, el 'cortacabezas' de los DT del Real Madrid

Por 12 años ha sido presidente del club, que le dio poder y prestigio. Lleva 10 técnicos relegados.

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Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
05 de enero 2016 , 06:57 p. m.

“¡Flo-ren-tino, di-mi-sión!”, gritaban, exigían los más indignados, en las enormes tribunas del estadio Santiago Bernabéu. Era un clamor, y era, se sabe, resignado. Real Madrid acababa de padecer, el pasado noviembre, un suplicio contra el Barcelona: perdió 0-4. La afición, dolida, furiosa, señaló al poderoso pero impopular presidente Florentino Pérez. Fue un alarido impotente porque él, que es el mandamás, sigue más firme que las vigas del Bernabéu. Ya ha estado 12 años en la presidencia –en dos periodos–, tiene poder, tiene riqueza, tiene ambición. Los técnicos pasan, pero él sigue. Y parece inmune. (En fotos: Los 10 técnicos que ha despedido Florentino Pérez en el Real Madrid)

“En Real Madrid nunca nada es suficiente”. Lo dijo Jorge Valdano, hombre de las entrañas del club blanco.

Florentino lo debe saber bien. No le basta con traer a las mejores figuras y pagar millonadas desproporcionadas por ellas, con ganar títulos y presidir el club más afamado del planeta, para ser querido. Quizá es ese mismo poder que ostenta lo que le genera antipatías, y esos coros indignados. Sin embargo, él siempre luce sereno, estoico, como orgulloso de su poder.

El lunes pasado, tras una reunión de emergencia, Florentino no dimitió –como era lógico–, pero, en cambio, encontró la solución más oportuna, necesaria y fácil: despidió al técnico ‘Rafa’ Benítez. En eso de los despidos es experto. Este es el décimo entrenador que ha sacado durante sus dos mandatos. Nombró a Zinedine Zidane para intentar calmar las turbulencias.

Un ‘galáctico’

Cuenta la historia fantástica que Midas fue un rey poderoso, dueño de todo tipo de lujos, pero ambicioso. A Florentino lo han llamado a menudo el ‘Midas’ del fútbol, como si todo lo que tocara se volviera oro. Su entrada triunfal comenzó hace 15 años. Con el pelo menos blanco. Con la misma sonrisa orgullosa de ahora. Florentino acababa de ser elegido presidente del Real Madrid, por primera vez. No era un desconocido, ya había intentado la presidencia en 1995. En su segundo intento demostró su pericia política, hizo promesas inalcanzables, lo curioso es que cumplió. Al ser elegido logró lo improbable: fichar al portugués Luis Figo, arrebatárselo al Barcelona. Desde entonces, tras liderar la recuperación económica del club, Florentino comenzó a mandar con chequera, con millones, a tocar para hacer oro. Conformó lo que se conoce como la era de los ‘galácticos’: fichó a Zidane, Beckham, Ronaldo... El Real Madrid se convirtió en un club de otra galaxia. Y Florentino, el ‘Midas’, sacaba pecho.

En el 2006, luego de lograr dos ligas (2001 y 2003), una Champions (2002), una Supercopa de Europa (2002), dos supercopas de España (2001, 2003) y una Intercontinental (2002), Florentino dimitió. Su salida fue momentánea. En el 2009 regresó, y con él otras figuras: Kaká, Cristiano, Bale, James. Nuevos logros, como la décima Champions, y nuevos técnicos: Mourinho, Ancelotti, Rafa...

El todopoderoso

Florentino Pérez intenta ser carismático. En sus entrevistas suele ser cordial. Se defiende. Dice sentirse atacado por los medios. Habla de complots en su contra. Se lo oye hablar de desigualdades sociales, dice enternecerse con la niñez desamparada. Con la pobreza. Pero no puede ocultar que es un hombre poderoso. Que atesora fortuna; que está entre los 15 hombres más ricos de España y los 1.000 del mundo, con un capital de unos 1.600 millones de dólares, según Forbes.

Florentino, hoy de 68 años, defiende su fortuna argumentando que la ha logrado con trabajo incansable, día y de noche, sábados y domingos. Que el dinero no lo obsesiona. Pero no para de invertir. De hacer oro. Cuando llegó al Madrid ya era rico. Para ser candidato a presidente debía tener un capital de unos 75 millones de euros, hace 15 años. Él los tenía.

Hoy, gracias en parte al prestigio que le da el Madrid, Florentino se codea con personalidades influyentes, con presidentes de naciones, con empresarios. Hace negocios por todo el mundo. En lo deportivo, es un tiburón capaz de devorar cualquier presa. De fichar lo inalcanzable. A Gareth Bale lo contrató por 100 millones de euros. A James, por 81. En la política también juega. Es su pasión, su debilidad, incluso más que el propio Real Madrid. “En la política está el verdadero poder”, dice.

Antes de cumplir 30 años participaba activamente en política. Estuvo en algunos cargos públicos. Vivió la transición de la dictadura a la democracia española y creció en ese contexto, y en el del fútbol. Cuando se apartó de la política se dedicó a sus negocios, a sacarle provecho a su profesión de ingeniero de caminos, a construir su riqueza.

El poder de Florentino Pérez traspasa hoy el entorno deportivo. Preside desde 1997 una de las más importantes empresas de infraestructura en el mundo: La ACS (Actividades de Construcción y Servicios). Es una compañía con presencia en muchas partes, desde Alemania hasta Estados Unidos, pasando por Colombia. Esa empresa, que, según Florentino, facturaba en el 2012 unos 39.000 millones de euros al año, construye túneles, metros, aeropuertos... En Colombia se ha adjudicado importantes obras viales. Sus negocios han generado suspicacias. Sus críticos dicen que ficha jugadores donde gana contratos para su empresa.

No obstante todo su poder, Florentino no es del todo feliz. Sobre todo desde que murió su esposa, en el 2012. Ha confesado que siente un vacío. Su felicidad son sus tres hijos, y sus nietos, a los que les dedica su poco tiempo de esparcimiento, cuando no está viajando, negociando o sentado en el palco del Madrid, allí donde celebra con su sonrisa orgullosa el juego de sus estrellas, o soporta sin rubor los coros que le exigen, ya resignados, “¡Flo-ren-tino, di-mi-sión!”.

Cada gol del Barça, aquel noviembre, debió dolerle a Florentino, pero ni eso tumbó al rey. Sigue ahí, poderoso, sereno, inmune. Le basta con mover un dedo, descabezar un técnico, nombrar a otro, y seguir...

PABLO ROMERO
Redactor de EL TIEMPO

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